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FIESTA DE CRISTO REY..DESTRONADO.


Ahora la llaman JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO, con la fiesta celebrada el último domingo del ciclo, el 20 de Noviembre. Es lo mismo, pero no es lo mismo. La diferencia es sutil, aunque si bien se mira no tanto. Basta atender al Evangelio de la misa. Ahora se lee el juicio sobre la misericordia. Su reinado estaría retraído a las buenas almas que  la practican y consistiría en la práctica de las obras de misericordia. Pero católicos como los de La Vendée , los cristeros de Méjico y los martires de la Cruzada española dieron su vida por Cristo Rey. Rey de las naciones y de la Sociedad. A mí la nueva fiesta me suena a truco, un pase por aquí, otro por allí, y sale algo que parece lo mismo pero que  no es lo mismo. Yo por mi parte envidio la fe de los cristeros y de los mártires españoles de 1936, y  proclamo su suerte como electos del Reino de Cristo en los cielos, porque lo proclamaron en la tierra aun a costa de su muerte fusilados de espaldas al paredón y gritando ¡Viva Cristo Rey!. Cristo fue destronado en las naciones antaño católicas, por exigencias del guión de un Concilio que los papas se apresuraron a hacer cumplir en las naciones que se agarraban a los concordatos que entonces se querian obsoletos. Jesucristo era Rey, pero como proclamó JPII, este reinado consistía en manifestar la realeza del hombre, cuyo principal atributo era su dignidad, y por ende su libertad para elegir su religión y proclamarla en el foro público, sin tener en cuenta para nada la salvación de las almas de los súbditos de los gobernantes católicos en naciones católicas desde hacía siglos, o sea la LIBERTAD RELIGIOSA, el principal fruto de un Concilio, presto también a proclamar las bienaventuranzas como último reducto del Reino de Cristo.

He aquí un artículo que ilustra todo esto tomado del blog Desde mi Campanario.

Con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo se cierra el Año Litúrgico en el que se han celebrado todos los misterios de la vida del Señor. Ahora se presenta a nuestra consideración a Cristo glorioso, Rey de toda la creación y de nuestras almas. Como creador, heredero y conquistador, Cristo es Rey; así lo confiesa Él mismo ante Pilato: “Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37).
Cristo es rey pero no sólo de cada uno en su vida personal, sino también en su vida social. Es el rey de los individuos, de las familias y de las naciones.
Sin embargo, en la mayoría de ellas no se le conoce y en otras está positivamente proscrito. Los hombres le han destronado: su imagen ha sido arrancada de los lugares públicos y se pretende arrancarla también de los corazones. “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lc 19, 14). Desde Adán hasta nuestros días, éste ha sido muchas veces el grito insensato de la humanidad que rehúsa someterse al yugo suavísimo de este rey renovando así el “non serviam – No serviré” de Satanás.
También nuestra Patria que durante siglos hizo del estandarte de la Cruz su propia bandera, se ha sumado en los últimos tiempos a esta rebeldía infame. Con independencia de formas políticas concretas, éste es el significado último del proceso histórico en que España vive en estos últimos años y que tiene su manifestación más expresiva en una Constitución que, como la actualmente vigente prescindió de toda referencia a Dios en el ordenamiento jurídico español y en la inspiración cristiana de la sociedad.
Con la iniciativa y colaboración de unos gobernantes que, además, infringían juramentos sagrados, y con la pasividad o complicidad de buena parte de nuestros compatriotas y de la inmensa mayoría de la jerarquía eclesiástica, se consagraba así en el orden institucional la famosa afirmación de Azaña en 1931: “España ha dejado de ser católica”.
Y como consecuencia de todos aquellos desvaríos vino poco después:
— El aborto, que reclama como un derecho de los adultos el poder disponer de la vida de los no-nacidos.
— El divorcio y otros ataques a la esencia del matrimonio y la familia que ha quedado así reducida a la más provisional de las aventuras.
— La agresión a deberes y derechos primordiales en el campo espiritual y educativo; como si pudiera reclamarse libertad ilimitada para difundir en la calle, desde la Televisión o incluso en las escuelas, toda clase de influjos inmorales, antirreligiosos y pornográficos.
— La llegada al poder o a los órganos de representación, de opciones políticas que pretenden construir la sociedad prescindiendo de Dios y privando así a la sociedad de las motivaciones superiores que son la única garantía de la dignidad de la persona y el único fundamento de los derechos y los deberes.
Qué contraste entre los cristianos de hoy y aquéllos que dieron su vida ante todo por una afirmación del Reinado social y eterno de Jesucristo, especialmente en la persecución religiosa de de 1931-1939. Muchos de ellos murieron gritando ¡Viva Cristo Rey! como su última jaculatoria. Proclamación, rubricada con su propia sangre, de la realeza y soberanía de Jesucristo sobre los individuos, las familias y las naciones. Ellos sabían que el hombre es portador de valores eternos, envoltura corporal de un alma que puede condenarse o salvarse y por eso, a la salvación de las almas, lo subordinaron todo.
Cristo rey de los mártires, Cristo reinando desde la Cruz. Ese es el modelo al que hemos de ajustar los cristianos. Cristo tiene que reinar y, para ello, hemos de someternos cada día con más perfección a su soberanía de Jesucristo, procurando personalmente que nuestra conducta se ajuste a los mandamientos de la Ley de Dios y, socialmente, debemos esforzarnos por reivindicar todos los derechos de Cristo y de su Iglesia en las leyes y en la vida pública y hacer todo lo que esté en nuestras manos para “asegurar la supremacía de ciertos valores morales que condicionan por voluntad de Dios el ejercicio de la soberanía, a los que todo sistema de participación debe subordinarse y a los que la autoridad social debe servir y tutelar por encima de las variables corrientes de opinión” (Mons. Guerra Campos).
Para hacer realidad nuestros deseos acudimos, una vez a Nuestra Señora la Inmaculada Virgen María. Que Ella apresure lo que pedimos cada día en el padre nuestro: «adveniat regnum tuum — venga a nosotros tu reino».
Que Cristo reine sobre nuestras almas, sobre nuestras familias, sobre nuestra Patria —en la que prometió reinar con más veneración que en otras partes— y sobre todos los hombres reunidos en su Santa Iglesia.
[Añade  el autor en comentario]] ..el pasado último domingo de octubre celebré la fiesta de Cristo Rey. Hoy he tenido que celebrar la de Jesucristo, Rey del universo. En una nota que he colgado en mi facebook (Angel Martin) se explica la diferencia con un texto del padre Pérez Argos. Lo que no quita para, aprovechando la ocasión, hablar de la verdadera doctrina acerca de la realeza de Cristo. En todo caso a este artículo le faltaría una segunda parte sobre el reinado escatológico de Cristo

13 respuestas »

  1. Cuando leo muchos comentarios de este tipo sobre la Festividad de la Realeza de Cristo, me asaltan sentimientos contradictorios:
    Por una parte no puedo sino aplaudir con las orejas a todo lo allí expuesto, pero por otro, me deja una gran insatisfacción, por lo que debería ser dicho, y nadie se atreve a señalar. Es como si se celebrara la fiesta del Sacerdocio de Cristo, y nadie se atreviera a hablar de los sacerdotes, (A fortiori de los obispos, sacerdotes de primer orden y fuentes del sacerdocio.)

    Los cristianos tradicionales de hoy tienen muy claro que Nuestro Señor fundó en Su Iglesia una autoridad sacerdotal, que desde el Papa y los obispos baja hasta el más ínfimo de los clérigos y engendra espiritualmente a los cristianos y su sacerdocio bautismal, pero han olvidado por completo que Él también ha instituído en Su Iglesia otra autoridad, tan eclesial y tan sagrada como el Sacerdocio, la autoridad temporal, social y política, encarnada en este caso en los emperadores, reyes y demás príncipes soberanos, sobre todo si han sido designados, consagrados y coronados según la voluntad de esa misma Iglesia.

    Aunque en abstracto es verdad que las naciones cristianas podían tener un régimen que no fuera la monarquía, en el hecho concreto e histórico, Nuestro común Señor ha mostrado, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, su predilección por la monarquía como forma concreta de encarnar en la práctica la realeza que hoy día se le reconoce en la teoría, mientras se le niegan los medios de ponerla en práctica.

    Bien se decía que los Reyes antiguos, (San Fernando, por ejemplo) eran como obispos para las cosas de afuera, es decir, que así como los obispos se ocupaban prevalentemente de la salvación de los cristianos atendiendo a las cosas de sus almas, el Rey se ocupaba de esa misma salvación atendiendo a las cosas exteriores, políticas, económicas, sociales, militares, etc…

    Como los obispos, ellos también eran consagrados con el santo óleo, y recibían un verdadero carácter y tesoros espirituales para gobernar bien al pueblo cristiano y defenderlo eficazmente de sus enemigos.

    Como los obispos, también ellos recibían un doble poder: De orden, se le daban una serie de facultades sobrenaturales que primero los cambiaban a ellos internamente, y luego contribuían a cambiar a sus súbditos, así como a hacer retroceder las fuerzas adversas, demoníacas, que se oponían al progreso del Espíritu Santo en las almas de los cristianos. Esos poderes se le conferían en la solemne ceremonia de su consagración-coronación.
    Y el otro poder, de jurisdicción, que le facultaba mandar en Nombre de Dios, y ser obedecido en conciencia por los cristianos.

    Se entiende que alguien tan familiar con las cosas divinas como el santo Padre Pío de Pietrelcina dijera a quién le quisiese oír que en nuestra época se estaba desarrollando una lucha apocalíptica entre la Iglesia y el demonio, y que uno de los instrumentos favoritos de Satán eran las nuevas repúblicas ateas, que procuraban la condenación del mayor número, porque vehiculaban el espíritu de la serpiente, mientras que los Reyes cristianos eran el mediador a través del cual el Espíritu Santo descendía sobre todo el cuerpo social y hacía huír a los espíritus malignos.

    Los encargados de instituir, aconsejar, y en su caso corregir al poder temporal eran el papa y los obispos, custodios de la Sabiduría y los dones sobrenaturales de la Iglesia.

    Desgraciadamente, desde fines de la Edad Media, cada vez más clérigos se dejaron seducir por el racionalismo filosófico, y fueron olvidando el carácter primariamente sagrado y sobrenatural de la autoridad, no sólo real, sino también sacerdotal, y se pusieron a soñar, ya en aquél tiempo, en una especie de confederación de estados democráticos, que constituirían un escabel ideal para el futuro Anticristo. Tan es así que cuando Nuestro Señor suscitó a santa Juana de Arco para reivindicar el carácter divino y sagrado de la monarquía cristiana, unos no la entendieron, mientras otros la entendieron demasiado bien, y no pararon hasta condenarla a la hoguera.

    Esas semillas han ido creciendo, pudiendo nosotros contemplar hoy sus efectos.

    Los cristianos, y sobre todo los clérigos de hoy se han hecho incapaces de entender que el fundamento de toda autoridad es sobrenatural y parte de Cristo Rey y Sacerdote; y si consideran a los obispos y al Papa al modo ateo y racionalista, mucho más difícil será que entiendan que una vez que deshecharon el inmenso don de la realeza sagrada, toda sociedad vuelve a la esclavitud del demonio, y que no volverán a Cristo hasta que se conviertan y acepten el medio concreto en el que Nuestro Señor ha cifrado la liberación y salvación socio-políticas de nuestras naciones.

    Los buenos españoles se opusieron con todas sus fuerzas a Napoleón precisamente en defensa de ese Rey Legítimo, porque sabían que por muchos defectos que tuviera el depositario, encarnaba un principio infinitamente más grande que él, sabían que Cristo gobierna a través de instrumentos falibles y limitados, pero que no pueden ser despreciados impunemente.

    Y siguieron luchando contra el usurpador Régimen liberal-usurero, contra unos falsos reyes usurpadores, en los que no residía la autoridad de Cristo, y contra el pudrimiento progresivo de toda la estructura eclesiástica por medio de esa sentina de herejías llamada modernismo.

    Los de ahora saben que al final, Cristo Rey y Sacerdote triunfará y reinará en España a través de autoridades legitimas, tanto temporales como clericales.

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  2. Aquí se cita a «Mons.» Guerra Campos, pero me parece que nunca fue obispo, por falta de mandato apostólico, pues Montini, como hereje, perdió toda jurisdicción ipso-facto.
    Corríjanme si me equivoco, por favor.

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  3. En efecto, Guerra Campos fue hecho obispo, en 1964 según creo, poco antes de terminar el concilio, y el mandato habido era de un antipapa sin ninguna jurisdicción, o sea MONTINI. Además, Guerra Campos, después, firmaría la herética “Constitución dogmática” Lumen Gentium en 1964 y en 1965 firmaría, aprobándolo, un concilio plagado de herejías, lo cual equivalía a admitirlas como propias, y por lo tanto, habría sido despojado de todo cargo y poder según la Constitución Cum Apostolatus de Paulo IV. Sin embargo la fórmula de su consagración episcopal era correcta y válida . Pero al no tener un verdadero y legítimo mandato, según la Encíclica Charitas de Pío VI ( que condenaba a los obispos constitucionalistas franceses- que firmaron la Constitución Civil del Clero- ilegítimamente creados sin mandato papal ( caso parecido a los actuales obispos tradicionalistas) en la que se dice (en punto 10, 24 y 26) que estaban privados de todo poder para consagrar nuevos obispos y ordenar sacerdotes. La Encíclica Charitas dice que para ello, su poder era “nulo y vano”. [véase en el siguiente enlace: http://www.papalencyclicals.net/Pius06/p6charit.htm Éste es justamente el caso de los obispos tradicionalistas (sedevacantistas y lefebvrianos). Sólo que en este caso los que iniciaron los linajes actuales de obispos, eran además de cismáticos, herejes (y por lo tanto privados- según las Constitución Cum Apostolatus- ipso facto de toda jurisdicción y poder para consagrar, por lo menos desde su aprobación y firma del Concilio y posiblemente desde mucho antes, por el modernismo desorejado de Thuc y por algunas intervenciones de Lefebvre (obispo de cuya validez, al haber sido ordenado por el supuesto obispo Lienart- que había sido a su vez consagrado obispo siendo ya masón grado 30- como sacerdote y obispo, cosa que muchos dudan, y aún niegan con razón) y además reconoció al manifiesto hereje Pablo VI (como también lo hizo Thuc), y negó la infalibilidad del papa en el sentido afirmado por el Concilio Vaticano, y otras cosas.
    Todo cual abonaría la constatación de que no hay sacerdotes u obispos válidos en nuestros días., claro indicio de que estamos en los últimos tiempos bajo el reinado del Anticristo..Sólo queda en este caso esperar o bien la venida de Cristo o la restauración milagrosa de la Iglesia con el nombramiento también milagroso y legal de un nuevo y verdadero Papa, que cumpla lo estipulado por la Encíclica infalible “Vacantis Apostolicae Sedis” de Pīo XII, nombramiento que predijeron, de consuno, las terciarías de la Sma. Trinidad, Ana María Taigi e Isabel Canori Mora, ambas Beatificadas cuyos cuerpos se guardan incorruptos en sendas iglesias romanas y que hicieron muchas profecías finalmente cumplidas.
    Ésta es mi opinión. Pero otros piensan de diferente manera. A mi parecer cismática y herética.

    P.D. Textos pertinentes de la Encíclica Charitas Nº 10, 24, y 26
    10. Con respecto al cardenal de Lomenie, trató de disculparse por prestar juramento en una carta que nos envió el pasado 25 de noviembre. Afirmó que no debía considerarse como un consentimiento mental y afirmó que estaba bastante indeciso sobre la cuestión de la ordenación de los obispos que habían sido elegidos. (Todavía no lo había hecho). Dado que era muy importante que ninguno de los obispos consagrara a los elegidos y ampliara el camino hacia el cisma, decidimos posponer un poco Nuestra respuesta a los obispos, la cual estaba casi terminada; en su lugar, escribimos al cardenal sin demora el 23 de febrero. Le señalamos el error de su opinión al hacer el juramento, y las penas canónicas que con tristeza estaríamos obligados a aplicar, despojándolo del rango de cardenal a menos que él eliminase el escándalo público mediante una retractación oportuna y adecuada.

    24. Por lo tanto, prohibimos severamente que dichos Expilly y los otros hombres malvadamente elegidos y consagrados ilícitamente, bajo este castigo de suspensión, asuman jurisdicción episcopal o cualquier otra autoridad para guiar a las almas ya que nunca la han recibido. No deben otorgar cartas dimisorias para las ordenaciones. Tampoco deben nombrar, delegar o confirmar pastores, vicarios, misioneros, ayudantes, funcionarios, ministros u otros, cualquiera que sea su título, para el cuidado de las almas y la administración de los sacramentos bajo cualquier pretexto de necesidad. Tampoco pueden actuar, decretar o decidir, ya sea por separado o unidos como un consejo, sobre asuntos relacionados con la jurisdicción eclesiástica. Porque declaramos y proclamamos públicamente que todas sus cartas dimisorias y diputaciones o confirmaciones, pasadas y futuras, como también todas sus imprudentes actas y sus consecuencias SON COMPLETAMENTE NULAS Y SIN FUERZA LEGAL (nulas y vanas)

    26. Sin embargo, para evitar males mayores, decretamos y declaramos mediante esta carta y nuestra autoridad que todas las demás elecciones de los electores de los distritos municipales a la catedral francesa y las iglesias parroquiales, ya sean vacantes u ocupadas, ya sean antiguas o recientemente creadas ilegalmente en de conformidad con dicha Constitución del Clero, han sido, son y serán nulos, ilegales, sacrílegos y completamente nulos, y por la presente los rescindimos, los borramos y los revocamos. Por lo tanto, declaramos que los hombres que han sido o serán elegidos malvadamente e injustamente, ya sea para la catedral o las iglesias parroquiales, carecen de toda jurisdicción eclesiástica y espiritual para guiar a las almas y que los obispos que han sido o serán consagrados ilícitamente están suspendidos de todo ejercicio. de su oficio episcopal;

    Por consiguiente, prohibimos severamente a los que han sido o serán elegidos como obispos que acepten imprudentemente la consagración episcopal de cualquier metropolitano u obispo, así como a los obispos espurios y sus sacrílegos consensores y a todos los demás arzobispos y obispos que se atrevan a consagrar con cualquier pretexto. quienes han sido o serán elegidos injustamente. Además, ordenamos a los que han sido o serán elegidos, que no se comporten de ninguna manera como arzobispos, obispos, párrocos o vicarios, ni que se llamen por el nombre de ninguna catedral o iglesia parroquial, ni asuman ninguna jurisdicción, autoridad , o facultad para el cuidado de almas bajo pena de suspensión e invalidez. Ninguno de los que han sido nombrados puede ser liberado del castigo de suspensión, excepto por Nosotros o por los delegados de la Sede Apostólica.

    Por todo lo anterior se ve que la iglesia ha condenado en disposiciones disciplinares sí pero infalibles, cualquier usurpación del poder del Papa, por parte de obispos y cardenales, incluso bajo el estado de necesidad e incluso eximiėndose de esta sujeción al papa por una pretendida epiqueia. Los que tal hacen se convierten en cismáticos y excomulgados.

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  4. Sr. Momunan, siento decirle que me he quedado totalmente estupefacto y consternado por sus precedentes manifestaciones, respecto de que «…no hay sacerdotes u obispos válidos en nuestros días, claro indicio de que estamos en los últimos tiempos bajo el reinado del Anticristo.» y expresiones tales como «…el modernismo desorejado de Thuc», con una ligereza y falta de respeto verdaderamente lamentables.
    Le pregunto, Sr. Moimunan, ¿piensa Ud. que quienes fueron consagrados por Mons. Pierre Martin Ngo Dinh Tuhc, esto es, Moisés Carmona-Rivera, Guerard de Lauriers y Adolfo Zamora Hernández, entre otros, no sabían con quién trataban y quién los consagraba en aquel momento? ¿No se le ocurre siquiera pensar que si los antes nombrados aceptaron tan altísima dignidad eclesial, lo hicieron con la total convicción de que tal acto era totalmente lícito y válido, y que Ud. no es quien para enmendarles ahora la plana en la forma que lo está haciendo?
    Espero de Ud., Sr. Moimunan, que tenga un acto de arrepentimiento y humildad por su, y permita así que la paz de conciencia vuelva a aquellos en quienes Ud. ha sembrado una más que sombría duda con su temerario comentario.
    Espero también, que así como Ud. se permitió decir lo que dijo, ahora tenga la hombría de publicar esta réplica que hago más que todo dirigida a los fieles católicos que todavía quedan, y no tanto como crítica a su actitud.

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  5. La validez de las consagraciones realizadas por Mons. TUHC es muy dudosa y las realizadas por Lefebvre no tienen validez. Sin embargo, no podemos dudar de la sinceridad de Moisès Carmona, Guérard des Lauriers o Adolfo Zamora. Pero la realidad actual es que la apostasía predicha por San Pablo es un hecho indiscutible.
    Tal como está, solo Dios lo sabe

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  6. A Joaquin:

    Tengo dos años sin comentar en este blog debido a la deriva conclavista que ha tomado, pero me permito ahora hacerlo. Antes de acusar de ligereza y falta de respeto al señor Moimunan debería tener honestidad intelectual y reconocer que monseñor Thuc como monseñor Lefebvre CSSP y monseñor Méndez González OSC no fueron ningún ejemplo de ortodoxia y existen pruebas fehacientes:

    1.- Las únicas dos intervenciones en el conciliábulo de Thuc fueron las de un ultra modernista: en una pedía la ordenación de mujeres retando a que citaran un pasaje bíblico que lo impidiera absolutamente, en la otra quería que asistieran paganos: ¿eso se le hace muy católico? Revise las actas del conciliábulo, además en una entrevista mencionó que era un abuso una única forma de celebrar misa, pidiendo más inculturación.
    2.- Thuc ordenó subconditione a dos curas veterocatólicos: Arbinet y García, ¿dónde o quién preparó a estos tipos? ¿Hicieron abjuración de errores y profesión de fe católica? No. Eran de la secta de Jean Laborie. García fue encarcelado por un fraude cuatro millones de gran son franceses, Arbinet fue encarcelado en Bélgica por abuso infantil: ¿Thuc conocía bien a quienes estaba ordenando?
    3.- Consagró subconditione a seis obispones veterocatólicos cuya validez previa es más que dudosa: Kozik, Fernández (estos tipos habían sido obispones palmarianos antes), Claude Nantua de Torrini, Comte de Labat de Arnoux, Jean Laborie (hay una foto de esta consagración amablemente proporcionada por un blog afín a este)l cuya ortodoxia es más que dudosa, y cuya validez de hecho ha sido demostrada como dudosa (le invito a revisar números de la revista «Einsicht» en alemán, para que lo compruebe), y claro, Christian Marie Datessen, que fue compañero de generación en Écône durante un año del obispón materialiter Sanborn y del dudoso obispo Kelly. Si revisa la misma revista Einsicht encontrará que su consagración previa es dudosa y que se cree con justa razón que está mentalmente perturbado (Datessen). Datessen jamás ha sido católico, sigue vivo y tiene su sectita veterocatólica en Francia. De él viene la discutida sucesión de los conclavistas thucistas. Ninguno de estos tipos hizo alguna vez profesión de fe y abjuración de errores, y claro, jamás movieron un dedo por la restitución de la iglesia
    4.- Thuc consideraba la misa nueva como válida, en una carta a Des Lauriers: «quia secundum te missa illius episcopi invalida erat» y luego se excusa con toda ligereza. Bonito modo para quien unos meses antes o después había hecho la declaración de sede vacante en Múnich
    5.- Usted debería saber que Des Lauriers dudó de su propia consagración y se negó a ejercer el episcopado hasta que monseñor Lefebvre anunció que consagraría obispos.

    Des Lauriers, Carmona y Zamora sabían bien con quien trataban. Después de todo el padre Bárbara y el diácono Zins relataban en sus revistas los constantes escándalos de Thuc con todo detalle: indudablemente hay aún clérigos válidos, la pregunta es ¿son católicos? La respuesta désela usted. Yo no veo las cuatro notas de la iglesia en ninguna de las sectas sedevacantistas y menos aún en la secta conclavista dirigida por Squettino, Aonzo y el casado José Ramón González (a quienes deseo pronto puedan elegir su antipapa y dejen de estar molestando a los según ellos cismáticos y no católicos «acéfalos»)

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  7. A «Infelíz»:

    Antes de responder lo he pensado porque no sé si alguien que se llama a sí mismo de esa manera podría entender la actual situación transitoria de vacancia de la Sede Apostólica.
    En efecto sinónimos de «Infeliz» son:

    desgraciado
    desdichado
    desventurado
    malaventurado
    malhadado
    infortunado
    desastroso
    apocado
    cuitado
    pobre hombre.

    Por tanto, creo que, al considerarse a sí mismo de este modo, no pareciera que lo hiciera desde la virtud de la humildad, dado que se cree con «autoridad» de juzgar a medio mundo. Por el contrario pereciera ser «movido» por el mal espíritu que se da en llamar » ángel de luz» justamente para cegarle el entendimiento.

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  8. A Simón del Temple:

    A pesar de que personas con más ciencia que yo lo han enfrentado constantemente y llamado a reflexion en sus posiciones imprudentes y erróneas usted nomás no entiende y como no tiene argumentos para desmentir o justificar los HECHOS arriba expuestos recurre a una sarta barata de improperios que ignoraré triunfalmente, y de paso se ven muy mal viniendo de alguien que se promocionaba como «obispo católico» y ahora como una suerte de San Hermenegildo posmoderno del sacramento del orden. Le respondo únicamente para que no quede impresión de «triunfo» ante su osadía, limitándome a defender lo expuesto en mi comentario de arriba, ya que no tengo interés en repetirle lo que otros le han demostrado con argumentos extensos y puntillosos en este blog y en otros. Voy por orden

    1.- Me da gusto que reconozca que la vacancia de la sede es un hecho transitorio: de paso debería también reconocer el Papado como persona moral no deja de existir solo porque no haya siempre y en cada momento un Papa en acto (de paso acuérdese que la cantidad no muda la especie), por tanto y en sí mismo da igual la duración de una vacancia. El Papado sigue ahí, la Iglesia sigue ahí, y «aunque los católicos fieles a la Tradición sean un puñado ellos son la Iglesia de Jesucristo». Es dogma de fe que Pedro tendrá perpetuos sucesores, (ustedes se la pasan gritándolo) lo que en último término significa que el Papado está especialmente bajo la protección divina y a su debido momento habrá un sucesor legítimo para Pío XII sin necesidad y a pesar de las intentonas conclavistas que han estado viciadas de herejía, cisma y no canonicidad, y seguirán estando en el futuro, ya que quienes buscan otro pseudo cónclave no enmiendan el rumbo. Es una tontería pensar que las mismas acciones, con los mismos fundamentos y hasta con la misma gente darán un resultado distinto a los anteriores: más descalificación y degradación para el verdadero catolicismo
    2.- Debería acordarse del axioma «de internis neque Ecclesia»: ¿en qué momento he juzgado las intenciones internas de los involucrados? Como dice un conocido suyo estoy exponiendo «una realidad practica». Una vez más le invito a desmentir los HECHOS, contra los cuales no valen argumentos
    3.- Me da gusto que haya sacado a relucir el argumento de la autoridad, continuación del anterior punto: ya está como Bergoglio («¿quién soy yo para juzgar?»). No estamos «juzgando a medio mundo», solo decimos lo evidente ¿o acaso puede no ser hereje y cismático quien cae deliberadamente en herejía y cisma? Un absurdo. A propósito ¿qué autoridad tienen un puñado de obispones dudosos, sin ningún reconocimiento, sin ninguna legitimidad, para elegir un Papa? A tenor de la bula «Cum ex apostolatus officio» ninguna, al contrario, están impedidos de derecho divino de ser electores -en el supuesto de que sea lícito elegir Papa apelando a la jurisdicción supletoria, según su ideólogo de turno Homero Johas, cosa por verse- ya que los obispones sedevacantistas, y en particular los conclavistas han «suscitado y cometido cisma y herejía». Después de todo la actual fragmentación de católicos no se dio por generación espontánea, ni el Vaticano II es la causa principal, los culpables tienen nombre y apellido, y los tales en su mayoría usan una mitra, como los personajes que usted promociona. Mientras esos tales, como se suele decir, no se salgan de la fotografía, o los saquen de la misma, las cosas seguirán yendo de mal en peor.

    Dicho lo anterior solo me resta recordarle a los lectores las siguientes sentencias:
    1.- Quien tenga ojos para ver que vea, y oídos para oír que oiga
    2.- Un árbol bueno no puede dar frutos malos, y un árbol malo no puede dar frutos buenos: por sus frutos los conoceréis, o dicho de otra manera más elegante «bonum ex Integra causa, malum ex quocumque deffectu»: ¿qué frutos buenos han salido de las sectas sedevacantistas y conclavistas? Ninguno, al contrario muchos de ellos se esconden en la oscuridad, y no quieren ser «la luz del mundo»

    Señor Moimunan: espero que este usted bien y animo. La vida sigue adelante, no pierda la fe aunque no veamos sacramentos lícitos por ningún lado.

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  9. El extremadamente modernista Mons. Thuc causaba problemas al Papa al parecer por su posición extrema liberal en el Concilio

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  10. Pero a pesar del comentario anterior quiero decirle a este «infeliz,» como se autonombra, que la misión más elevada del Hombre-Dios, Jesucristo, es la glorificación infinita de Dios por su Encarnación, gloria ésta que El realizará en Sí mismo desde el mismo instante de Su concepción hasta Su muerte mediante el Misterio de la Cruz, Sacrificio de valor infinito renovable por la Iglesia, Su Cuerpo Místico, hasta el fin de los días, y aunque este Sacrificio encierre en sí mismo los otros fines por el cual se ofrece, el primario y principal es el latréutico mediante el cual Dios recibe la más grande gloria porque es el Sacrificio que el Hijo eligió, para que sobreabundara con mérito infinito, la gloria del Padre Celestial. Y este altísimo fin lo dejó encargado al Cuerpo Místico, la Iglesia Católica, tal y como El la pensó y quiso que fuera siempre igual hasta el fin de los días.
    Por eso decimos y con ello no tenemos ni la menor intención de «estar molestando a los cismáticos y no católicos “acéfalos”)» como nos achaca el «infeliz», sino que deseamos vivamente que todos ellos -incluido el «infeliz» se den cuenta que para ofrecer dignamente la gloria debida al Padre Celestial por medio del Sacrificio latréutico , la Iglesia NECESITA estar completa, la vacancia no puede ser perpetua, porque este Sacrificio debe ofrecerse en UNIDAD, y en la Iglesia Católica, según el querer de Jesucristo, el Principio y Fuente de unidad es el Papa.
    Podría dar muchos más argumentos a favor de la NECESIDAD del Papado, pero creo que el «infeliz» no podría entenderlos, o no querría, y sería doblemente infeliz» si así fuera, cosa que no deseamos.
    No deseo ofender a nadie, pero si alguno se ofende que se hago cargo por querer enmendarle la plana el Fundador de la Iglesia.

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  11. Yo digo con INFELIX : Señor Moimunan: espero que este usted bien y animo. La vida sigue adelante, no pierda la fe aunque no veamos sacramentos lícitos por ningún lado.

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  12. Para cualquiera :

    El odio de Satanás a Jesucristo es debido a a la Encarnación del Verbo y a toda Su Obra, la cual como centro principal para llevar a las almas de todos los tiempos hasta el final de los días los frutos de la Redención, es la Iglesia Católica fundada tal como fue pensada y querida desde toda la eternidad en el Seno de la Augusta Trinidad.
    Por tanto no desear ni procurar que la Iglesia Católica sea la Esposa engalanada para las Bodas con el Cordero a Su Regreso en la Parusía, trabajando AHORA para que tenga una Cabeza VISIBLE que aglutine a los cristianos en UNIDAD de Fe y de Gobierno, pareciera que Satanás, con sus engaños, sigue reclutando adeptos.

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  13. Suprimo el comentario de Joaquín porque no cumple con los requisitos para publicar en este blog. Su participación, a partir de ahora, en este blog queda vedada.
    También doy por terminado este debate con lo que no se aceptarán más comentarios sobre el tema.
    Sobre, el tema de Thuc o de cualquier otro obispo, yo me atengo y sólo acepto lo conforme con lo dictado por varias constituciones y encíclicas y los Sagrados cánones y es que cualquiera que haya caído en herejía queda automáticamente despojado de cualquier poder en la Iglesia, por lo tanto también para consagrar. En mi opinión éste es el caso de Thuc.Y por consiguiente no se acepta cualquier intervención en contrario.

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