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UN PREFECTO SIN FE EN LA CONGREGACIÓN PARA LA FE


A juzgar por el título que doy, algunos pensarán en la actualidad candente del post. Pero en realidad aunque importante y actual no es tan actual como para pensar en el actual Prefecto de la Congregación para la Fe, Gerard Muller..

Considérese el titulo original que  el autor del blog Cum ex apostolatus officio, conserva en el post, cuya traducción del portugués aporto. No he encontrado en internet  una versión del mismo en castellano. De ahí la importancia de esta entrada. El artículo, aunque denso merece una lectura reflexiva. En mi opinión este artículo, traído de la revista SI Si,NO NO,  es de lectura obligada para quien quiera profundizar en la deriva de la iglesia conciliar. También nos aporta un retrato fiel del pasado Prefecto de la Fe, el Cardenal Ratzinger. Por ello animo encarecidamente a su lectura.

Añado algunos subrayados con el fin de facilitar la lectura algo densa (además de los de Sandro Ponte que se conservan)

Este es el preámbulo del autor del blog que trae el artículo de otro en el que ya no aparece (¿por qué? Averigüelo Vargas):
Amigos, Ave María.
Por alguna razón que se nos escapa, ya no  se puede encontrar en el sitio «Permanência» el excelente artículo «Ratzinger: Un Prefecto sin  fe en la Congregación para la Fe», que es un extracto de la serie de artículos de la revista SI SI NO NO «Los  que piensan que han vencido«, publicado por la «Editora Permanência».
Pues bien, siendo una de las obras más brillantes que se encuentran en portugués sobre las herejías modernistas defendidas por este señor, que ahora hace de papa  a los ojos del mundo, os hacemos la caridad de publicar el texto  que en los últimos años estaba en el sitio Permanência .
Que el lector lea y entienda, lo que el Padre Ratzinger defiende. Y  que compruebe si él es católico o no, si tiene o no tiene fe. Las negritas del artículo no son del original retirado del sitio Permanência.
Saludos a todos los amigos,
Sandro  Ponte

Ratzinger: Un Prefecto sin fe en la Congregación para la Fe

El «teólogo» Ratzinger

La discreción y tenacidad del Papa Montini aseguró a la «Nueva teología» una  supremacía indiscutible en el mundo católico. El triunfo de la «Nueva teología«, sin embargo, no marcó el triunfo de la fe católica. Por el contrario, «nunca una encíclica papal, con sólo quince años, fue desobedecida en tan poco tiempo y tan completamente por aquellos a quienes precisamente había condenado la  Humani generis (1950)», escribió el teólogo alemán Dormann sobre el Concilio 1] . El escenario  de la situación actual fue trazado por el jesuita  Henrici , «Nuevo Teólogo«

«Mientras que las disciplinas teológicas están presididas por colegas de Concilium (ala avanzada del modernismo), en cambio casi todos los obispos nombrados en los últimos años provienen de grupos de Communio (ala moderada también del modernismo) … Balthasar, De Lubac y Ratzinger,  fundadores [de  Communio], los cuales, todos llegaron a ser cardenales «2]

En las universidades eclesiásticas, incluídas las pontificias, se estudia a los padres fundadores de la «nueva teología» y se hacen  tesis doctorales sobre Blondel, de Lubac, von Balthasar. El Osservatore Romano, la Civiltá Catholica  exaltan sus figuras y su «pensamiento«, y la prensa en general sigue sus ideas: Ad instar Principis, totus componitur orbis. Un «Nuevo Teólogo» preside ahora la Congregación para la Doctrina de la Fe, la que antaño fue la suprema Congregación del Santo Oficio, el cardenal Joseph Ratzinger.

Para mayor comodidad en la exposición, y solamente para esto, distingamos el «teólogo» del «Prefecto«. De hecho, en el caso que nos interesa, esta distinción es válida. No estamos, de hecho, ante una cuestión discutible, sino en el ámbito de la fe.  Por otro lado, un prefecto de la Congregación de la Fe, sin fe es un contrasentido ,  ahora bien el Prefecto Ratzinger y el teólogo Ratzinger  están perfectamente de  acuerdo.

El libro del «teólogo» Ratzinger  Christentum Einführung (Introducción al Cristianismo) se tiene como  su obra fundamental. Esto es lo que  dice en  » Rapporto sulla Fede»  Vittorio Messori 3] :

«Una especie de clásico, como allí se dice, reeditado sin cesar, con el que se formó una generación de clérigos y laicos, atraídos por un pensamiento absolutamente «católico «y al mismo tiempo, absolutamente abierto al nuevo clima del Concilio Vaticano II«.

Nos detenemos, por necesidad, solamente en algunas consideraciones fundamentales, suficientes sin embargo, para  hacernos una idea exacta de la «teología» del  actual Prefecto de la Congregación para la Fe

Un problema muy grave

Es verdad divina y católica, es decir fundada en la autoridad de Dios, que  la ha revelado (Tradición y  Sagrada Escritura), y también en  la autoridad del Magisterio infalible de la Iglesia, que en  Jesús, Dios se ha hecho hombre, y es precisamente la segunda Persona de la Trinidad, y por tanto, en Cristo hay dos naturalezas (humana y divina), unidas en una Persona divina (unión hipostática). Quien quiera  seguir siendo católico y ser salvo debe profesar esta verdad fundamental revelada que la Iglesia siempre y en todas partes ha creído y ha propuesto y defendido contra la herejía (Concilio de Éfeso, Concilio de Calcedonia, Concilio V de Constantinopla). Por lo tanto, ¿qué diremos si, frente a esto,  nos vemos obligados a comprobar que el actual prefecto de la Congregación de la Fe  afirma en sus libros de teología que Jesús no era Dios hecho hombre, sino un hombre que se convirtió en Dios? ¿Quién es, en realidad, Jesucristo para Ratzinger? Es el «hombre en que se manifiesta la realidad última del ser humano, y que por eso mismo es también Dios.» ¿Qué significa esto sino que que el hombre en su «realidad definitiva» es Dios y que Cristo es un hombre que es, o mejor dicho, se ha convertido en Dios, por el sólo hecho de que en El sale a la luz  la realidad  definitiva del hombre » 4] ?

Dios es hombre y el hombre es Dios

El problema es, además, expuesto claramente y resuelto en forma afirmativa por el mismo Ratzinger, quien pregunta:

«¿Tenemos, pues,  derecho a integrar la Cristología ( estudio de Cristo) en la Teología (estudio sobre Dios)? ¿No debemos antes reivindicar apasionadamente a Jesús como hombre, y hacer de la  Cristología un humanismo, una antropología? ¿No sería entonces  el hombre auténtico Dios, por el hecho mismo de que es entera y verdaderamente hombre, y no sería Dios precisamente el hombre auténtico ? ¿Podría ser que el humanismo más radical y la fe en el Dios de la Revelación lleguen aquí a confundirse? » 5]

La respuesta, Ratzinger continúa, es que la lucha desarrollada en los primeros cinco siglos de la Iglesia sobre estos temas «llegó, en los concilios ecuménicos de la época, a una respuesta afirmativa [sic] a las tres cuestiones» 6] .

Aquí está, por tanto, la tesis central, que, sin traicionar el pensamiento del autor, podemos transcribir así: el hombre auténtico, precisamente por ser íntegramente tal, es Dios, y, en consecuencia, Dios es el hombre auténtico.

Una «Cristología»  coherente en la herejía

Toda la cristología de Ratzinger se desarrolla coherentemente en torno a esta tesis fundamental , pues sería muy difícil dar una explicación diferente a las afirmaciones que en su obra Introducción al cristianismo se suceden con un  ritmo constante, entre las cuales citamos las siguientes , con honestidad derivadas de nuestra documentación. «El núcleo de esta cristología joânica del Hijo» sería la siguiente:

«El hecho de ser un servidor  se nos presenta como una acción, detrás de la cual, la persona de Jesús quedaría confinada  en sí misma, ella penetra toda la existencia de Jesús, de modo que su propio ser es  servicio. Y precisamente porque este ser es enteramente sólo servicio, es un ser filial. En ese sentido, sólo  aquí  el cambio en los valores introducidos por el cristianismo,  llega a su fin, sólo que aquí queda en claro que el que se pone al servicio de los demás, el que se involucra con una  abnegación total y don de sí, el que se convierte formalmente desinteresado y despojado, ese es el auténtico hombre, el hombre del futuro, donde el hombre y Dios se encuentran «. 7]

«El ser de Jesús es pura actualidad de las relaciones ‘a partir de‘ y ‘para‘. Y por  el simple hecho de que este ser ya no es separable de su actualidad, él coincide con Dios, y se convierte, al mismo tiempo, en  el hombre ejemplar, el hombre del futuro, a través del cual podemos percibir lo poco que el hombre ha llegado a  ser él mismo [quiere decir, Dios] «. 8]

Fue a la «primitiva comunidad cristiana» a la que Jesús aplicó por primera vez el salmo 2: «Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado. Pide y te daré en  herencia las naciones. «Esta aplicación – dice Ratzinger – sólo quería explicar la convicción de que aquél que estableció el significado de la existencia humana, no en el poder de autoafirmarse, sino en una existencia radicalmente para los demás, y como lo demuestra en la Cruz tuvo una existencia para los demás, fue sólo Aquél a quien  Dios dijo:

Tú eres mi Hijo,  Yo te he engendrado hoy’ « 9] , y Ratzinger explica: «Tú eres mi Hijo, hoy  – es decir, en esta situación [la Cruz] – Yo te he engendrado«, y concluye: «La noción de hijo de Dios […] a través de la explicación de la cruz y la resurrección,  como dice el salmo segundo, llegó de esta manera y de esa forma a  la confesión de fe en Jesús de Nazaret «. 10]

Es suficiente por ahora.

El Regreso

Para Ratzinger, pues, Jesús no es Dios porque sea el Hijo natural de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, «engendrado, no creado, consustancial con el Padre«, porque su persona ab aeterno posea la naturaleza divina, infinita y por lo tanto tenga perfecciones infinitas, sino porque es un hombre que «llegó a coincidir con Dios» , cuando  en la cruz El encarnó el  «ser para los demás«,  o  el ser «altruista por antonomasia «. El se  distingue, entonces, de  nosotros y de  los demás hombres sólo por el grado de desarrollo humano alcanzado y no por el abismo que separa a Dios del hombre, al Creador de la criatura. La Cristología de la Iglesia es rechazada por Ratzinger como «una cristología triunfalista, que no sabe lo qué hacer del hombre crucificado y del servidor [sic], para inventar en su lugar, un mito ontológico de Dios » 11] .

A la «cristología triunfalista» que crea un «mito ontológico de Dios«, Ratzinger opone su «cristología de  servicio«, que afirma encontrar en San Juan, y por la cual «Hijo» significaría  sólo «servidor perfecto.«

En cambio, el hombre Jesús, que, por su servicio perfecto, vino a «coincidir con Dios«, revela al hombre que el hombre es un Dios «en formación» y que entre el hombre y Dios,  hay una identidad esencial. Y trayendo a cuento a Dante, Ratzinger nos dice que «te hace pensar en el final conmovedor de la Divina Comedia de Dante, donde en la contemplación del misterio de Dios, el poeta, en medio de «todo el poder del amor que  mueve  armónicamente el sol y las estrellas» «percibe con espanto bienaventurado una imagen a su semejanza, un rostro de  hombre» 12] .

Una confirmación sin equívocos

Este pensamiento de Ratzinger se confirma de manera inequívoca por la concepción de Cristo como un «último hombre» 13] . Aquí Ratzinger fuerza  la interpretación de otro pasaje de la Escritura (específicamente San Pablo), olvidando que la exégesis católica debe mantener el sentido que siempre le dio nuestra Santa Madre Iglesia en los pasajes que tocan el dogma:

«Y que, por el contrario, difiere de perspectiva, cuando retoma la idea de Pablo según la cual Cristo es el «último hombre «(I Cor 15, 45), el hombre definitivo, que introduce al hombre en su futuro, un futuro que consiste en no ser simplemente hombre, sino ser uno con Dios «. 14]

Poco después, bajo el título « Cristo», el último hombre ‘», continúa:

«Hemos llegado al punto en que podemos tratar de resumir la significación de la confesión de fe: Creo en Cristo Jesús, el Hijo único de Dios, nuestro Señor. Después de  todas nuestras reflexiones, podemos decir, de momento, lo siguiente: la fe cristiana reconoce en Jesús de Nazaret,  el hombre ejemplar – esta es, a mi parecer, la mejor manera de entender el concepto paulino del «último Adán» mencionado anteriormente [pero que, por el contrario, significa solamente el «segundo Adán«, cabeza de la humanidad redimida en oposición al «primer Adán«]. Pero lo es precisamente en cuanto hombre ejemplar, como un hombre tipo, que trasciende los límites de lo humano. Por eso, Él es el hombre realmente ejemplar «. 15]

Y la razón es la siguiente:

«Es la apertura al Todo, al Infinito, lo que hace al hombre. El hombre es hombre porque  tiende infinitamente más allá de sí mismo, él será,  por lo tanto,  tanto más hombre cuanto esté menos centrado en sí mismo, cuanto esté menos «limitado» [beschränkt]. Pero entonces – repetimos – aquél será más hombre,  hombre verdadero, que sea ilimitado [ent-schränkt], quien no sólo entre en contacto con el infinito [infinito], sino sea uno con Él : Jesus Cristo. En Él, el proceso de hominización  realmente ha llegado a su fin «. [ 16]

El «mérito» de Teilhard

Y para disipar cualquier duda acerca de su pensamiento y  acerca de  las «fuentes» de su «teología«, Ratzinger apela al más triste y audaz  de los «nuevos teólogos«,  Teilhard de Chardin, el jesuita «apóstata» (R. Valnève):

«Es un gran mérito de Teilhard de Chardin el haber repensado  esas relaciones  a partir  de la imagen actual del mundo, […]  las ha hecho de nuevo accesibles»17]

Aquí hay numerosas citas de las obras de Teilhard de Chardin. Baste para nosotros  mostrar la última, que es también la conclusión:

«El cambio cósmico va en la dirección de  un increíble estado  casi mononuclear […] en el  que cada ego está destinado a alcanzar su paroxismo en algún misterioso super-ego’. Es verdad  que el hombre, en cuanto ego, representa una finalidad,  pero la dirección del movimiento del ser, de su propia existencia, lo revela como un organismo destinado a un super-ego que no lo disuelve, pero sí lo engloba: sólo esta integración podrá hacer aparecer la forma del hombre venidero, en la cual el hombre  habrá alcanzado plenamente el fin y el culmen de su ser  [la perfecta «humanización» impropiamente llamada divinización o sobrenatural] «. 18]

¡Y este delirio monista-panteísta de Ratzinger sería  el contenido de …la  Cristología de San Pablo !

«Se percibe que esta síntesis, elaborada a partir de la visión actual del mundo, con un vocabulario a veces, sin duda, demasiado biológico -pero que es fiel a la cristología paulina, cuya orientación profunda  está  bien  percibida y llevada a una nueva inteligibilidad- la fe  en Jesús, el hombre en que se  se realizó – para retomar el esquema biológico – una  mutación biológica siguiendo el proceso de la evolución … A partir de ahí, la fe en Cristo será el comienzo de un movimiento que hace entrar,  cada vez más  a la humanidad, escindida en el ser de un único Adán,  de solo ‘cuerpo’, al ser del hombre del  futuro. Ella verá en Cristo  el movimiento para ese  futuro del hombre , en el cual  está totalmente «socializado», incorporado al Unico «. 19]

Estamos ante una inversión perfecta de la fe católica: no es Dios hecho hombre, sino el hombre el que se convirtió en  Dios, en Jesucristo.

«Fuentes»

¿Como Ratzinger llegó a este cambio? El cardenal Siri nos lo explica en Getsemaní – Reflexions sur le mouvement contemporain théologique. El «monismo cósmico» o «antropocentrismo fundamental« en el  que Ratzinger disuelve la teología, es el obligatorio final  del error de De Lubac sobre lo «sobrenatural«, reducido a lo natural, en el que lo «sobrenatural» necesariamente coincide con el máximo desarrollo de la naturaleza humana. De Lubac escribió lo siguiente:

«Revelando al Padre y siendo  revelado por Él [Cristo] acabó por revelar el hombre a sí mismo […]. Por Cristo, la persona es  adulta, el hombre finalmente emerge del universo «20]

Esto es precisamente el germen de la «cristología» de Ratzinger. El cardenal Siri se pregunta:

«¿Cuál puede ser el sentido de esta afirmación? ¿Cristo es sólo hombre, o el hombre es divino? » 21] Añadamos  que lo «sobrenatural»  explicado por lo natural es también el centro de la «nueva filosofía» de Blondel, quien explica el «consortium divinae  naturae», la participación de hombre en la naturaleza divina, como un «restitución, por así decirlo, de Dios a Dios en nosotros» 22] .

El error de De Lubac (y Blondel) – demuestra Siri – maduró más tarde en K. Rahner, SJ, quien  pregunta:

«¿Se puede ver la unión hipostática en la línea del  perfeccionamiento absoluto de lo  que es el hombre?» 23]

La respuesta positiva antes de que la diera  Ratzinger, la da el propio Rahner , quien «altera radicalmente el pensamiento y la fe de la Iglesia sobre el misterio de la Encarnación de la Palabra de Dios en Jesucristo, tal como se relata en el  Evangelio y por  la Tradición.» [24]

Y Ratzinger también altera el pensamiento y la fe de la Iglesia exactamente en el mismo sentido que lo hizo Rahner. Ratzinger, además, ha sido y sigue siendo, a pesar de algunos distanciamientos secundarios, sustancialmente discípulo de Rahner (fue su fiel colaborador en el Concilio 25] ).

«En Rahner,» Siri escribe, «aparece con claridad una antropología fundamental que no sólo está de acuerdo con el pensamiento del Padre de Lubac, sino lo supera, de manera que llega a  cambiar, en la conciencia de los partidarios de la nueva teología, artículos de fe, tales como el de la Encarnación y el de la Inmaculada Concepción «26] Y más adelante:

«Cuando se actúa, cuando se piensa y cuando se habla para enunciar  postulados tales  como la identidad de la esencia de Dios y del hombre [es precisamente la premisa de la» cristología «de Ratzinger],  se desmorona  la doctrina de la revelación, no se sigue el camino de la verdad, sino el del error [o, más exactamente el de la herejía] […].Este es el punto a donde se llegó, a partir de un concepto [equivocado], concerniente a un gran misterio tal como es el misterio de lo sobrenatural, artificialmente convertido [por De Lubac y compañía] en parte de la doctrina de la Iglesia … Uno a uno, todos los principios, todos los criterios,  y  todos los fundamentos de la fe han sido cuestionados y quebrados «27]

«En el Camino de la Fantasía, del error y de la herejía,», la vuelta del modernismo

El cardenal Siri se hace eco del padre Garrigou-Lagrange OP, que ya en 1946 había así resumido la «cristología» de la «nueva teología«:

«Así, el mundo material habría evolucionado al del espíritu, y el mundo del espíritu evolucionaría de forma natural, por así decirlo, al orden sobrenatural y a la plenitud de Cristo. De este modo, la encarnación de la Palabra, el Cuerpo místico, el Cristo universal, sería un momento de la evolución … He aquí  lo que queda del dogma cristiano; esta teoría se aparta de nuestro Credo tanto cuanto se acerca al evolucionismo hegeliano «. 28]

Y el gran teólogo dominico lanzó su grito de alarma:

«¿Adónde va la» nueva teología «? Ella regresa al modernismo siguiendo la vía de la fantasía, del error, y de la herejía «. 29]

Ratzinger sostiene, repitiendo el viejo juego de sus «maestros», que el delirio monista-panteísta, además  de estar  en «la cristología paulina» (interpretada por Teilhard de Chardin), se encontraría también en  las «más antiguas profesiones de fe» y en el Evangelio de San Juan , y volvería «claro» el verdadero «significado» del dogma de Éfeso y CalcedoniaEsta afirmación, sin embargo, además de ser insostenible, es una muy grave herejía . Si fuera  así, en realidad, tendríamos  que decir que la Iglesia, infalible por la promesa divina, ya desde los primeros siglos (y hasta la «nueva teología») … habría perdido la memoria, ¡ olvidando el sentido de la doctrina de San Pablo,  del Evangelio de San Juan,  de las más antiguas profesiones de fe y de  los dogmas cristológicos y de  la Revelación divina!

La triste realidad es muy diferente : Ratzinger retoma, muchas veces literalmente, como lo demostramos, la doctrina de los «maestros» de la «nueva teología«, y con ellos, cambia la «filosofía del ser» en la «filosofía del devenir» repudiando  la Tradición y el Magisterio, marchando «pacíficamente» (para usar un término que le gusta) «por el camino de la fantasía, del error y la herejía«, volviendo al modernismo, que «en Cristo no reconoce  nada más que un hombre«, bien que fuese de «una   naturaleza muy alta, «como ningún otro hombre fue o será «, y que, por otro lado, ve en el hombre a Dios, porque si el» principio de la fe es inmanente en el hombre … y este principio es Dios, » luego» Dios es inmanente al hombre. » Para algunos modernistas el panteísmo «es lo  más coherente con el resto de sus doctrinas»[30] .

Por necesidad (sólo tenemos un artículo para oponernos a un libro lleno de «fantasías» de  «errores» y «herejías»), limitamos nuestra atención a la «cristología» Ratzinger. El lector, sin embargo, bien puede entender que además de  este punto fundamental de la cristología, el resto estará igualmente contaminado: la soteriología (doctrina de la salvación), la «satisfacción vicaria» (por medio de Cristo), sería sólo una invención ¡ hecha en la Edad Media por  San Anselmo de Ostia! algo similar ocurriría con la mariología (la concepción virginal quedaría en en las nubes, y para ser coherente, la maternidad divina  de la que no habla) y todos los artículos del Credo que Ratzinger cita en su libro Introducción al cristianismoque sería más correctamente  titulado  «Introducción a la apostasía» .

El Prefecto

¿Se desdijo el Prefecto del teólogo Ratzinger ? Nada de eso. Sus obras «teológica» siguen siendo reproducidas sin cambio alguno (la versión italiana, Introduzione al Cristianesimo, es la octava edición); el Prefecto Ratzinger nunca pensó en corregir o eliminar algo en ellas. Con  estas obras «teológicas» se formarán nuevas «generaciones de clérigos» , que ignorarán la teología católica y deformarán  las verdades más elementales de la fe católica.

El Prefecto Ratzinger hace más: tiene bajo su patrocinio, colaborando con ella, la revista Communio, órgano de los que«que piensan que han vencido»,  fundada por De Lubac y von Balthasar. El 28 de mayo de 1992, Ratzinger, fortalecido por su prestigio de Prefecto la fe, podía celebrar en Roma el vigésimo aniversario de Communio,  en el  gran paraninfo  de la Universidad Gregoriana, ante una audiencia llena de cardenales romanos y de profesores de las facultades de teología. Communio, impresa en varios idiomas y con el patrocinio de la Congregación para la Fe, indica oficiosamente, pero con claridad, la línea favorecida de Roma, al clero de los diferentes países: la de Blondel,  la de De Lubac, la de von Balthasar, «la vía del error, la fantasía, y  la herejía «( tal como la revista 30 Días,  de diciembre de 1991, la llega a llamar « tela de araña «, pero sin dar sin embargo  el sentido exacto de la fórmula).

El «Juego de los Partidos»

¿Será  entonces por casualidad que los colaboradores de  Communio sucesivamente ocupen las sedes episcopales que queden vacantes? Il Sabato (6 de junio, 1992), en un artículo celebrando el vigésimo aniversario de Communio, escribió lo siguiente:

«Han pasado veinte años,  Communio ha  ganado, por lo menos en lo que respecta a la batalla por la hegemonía eclesiástica. A los» tres teólogos disidentes » [Ratzinger, de Lubac, von Balthasar], que en  esa noche, a través de vía Aurelia, bautizaron hace 20 años la idea de hacer la revista, la Iglesia les ha dado el premio más prestigioso: el capelo cardenalicio. Pero hubo premio para todos. Los más eméritoss colaboradores de Communio ¡fueron promovidos a obispos! Los alemanes Karl Lehmann y Walter Kasper, el italiano Angelo Scola, el suizo Eugene Corecco, el austriaco Christoph von Schönborn, el belga Jean André Léonard, el brasileño Carlos Romer. Un batallón de obispos y teólogos, cuya influencia va mucho más allá de sus jurisdicciones diocesanas. Un verdadero think tank [núcleo de pensamiento] de la la Iglesia de Karol Wojtyla. No es casualidad que también «las cátedras teológicas  estén ocupadas por los colegas de Concilium» 

31] .

¿Acaso Ratzinger no es elPrefecto que les deja tranquilos e impunes? ¿Y todo esto no se corresponde perfectamente con el concepto modernista  de la autoridad, denunciado por Pío X en la Pascendi, y que recogimos de a boca de Mons. Montini en su encuentro con Jean Guitton[32] Para los modernistas – explica San Pío X – la evolución  doctrinal de la Iglesia «es el resultado de dos fuerzas que se enfrentan, una progresista y otra conservadora», y el ejercicio de la fuerza conservadora « es propio de la autoridad de la Iglesia «, pero la  fuerza progresista  estimula el desarrollo». Es lógico que según la lógica modernista, los ultraprogresistas de Concilium y los «moderados» de Conmunio se repartan las tareas: a los colaboradores  del Concilium, que es la fuerza progresista, se les darían las universidades, el  campo de la investigación teológica; a la autoridad religiosa, la «hegemonía eclesiástica. «. No es procedente entonces ninguna ilusión: en la actualidad ya no hay una lucha entre  «católicos liberales» y «católicos conservadores«; los  «conservadores», es decir, propiamente  los católicos, fueron eliminados del marco eclesiástico oficial. La lucha es entre los modernistas que sacan  conclusiones equivocadas de sus principios y los modernistas «moderados»; no se trata de una verdadera lucha, sino de escaramuzas, o más exactamente, del «juego de  partidos«.

Roma ocupada por los «nuevos teólogos»

Como parte de la locomotora de la «Nueva teología«, el Prefecto Ratzinger llenó Roma de teólogos de la «Nueva teología», y en particular  la Congregación para la Fe y  las Comisiones que él preside. Y así es como para «promover la sana doctrina», en la prefectura del cardenal Ratzinger encontramos, entre otros, a Lehmann, obispo que niega la resurrección corporal de Jesús 33] (aunque, para Ratzinger, también, Jesús es «el que murió en la cruz y a los ojos de la fe [sic] resucitó » 34] ), a Georges Cottier, OP, «gran experto» en la masonería y participante en el diálogo entre la Iglesia y de las logias«, a Albert Vanhoye SJ, para quien « Jesús no era sacerdote «(pero tampoco lo es para Ratzinger, ni para su» maestro «Rahner), a Marcel Bordoni, para quien quedarse anclado en el dogma cristológico de Calcedonia es un intolerable» fijismo «(pero esto también lo  es para Ratzinger).

Así es comos en la Pontificia Comisión Bíblica, reviviendo de su largo letargo, y  de la cual el Prefecto Ratzinger es Presidente ex-officio, se sucedieron como Secretarios  primero Henri Cazelles, sulpiciano,  pionero de la exégesis neomodernista cuya Introduction à la Bible estuvo, en su momento, sujeta a  censura por la Congregación romana para los Seminarios 35] ,después Albert Vanhoye SJ, antes citado. Entre los miembros encontramos a Gianfranco Ravasi, que se bate  públicamente con la Sagrada Escritura y la Fe, y Giuseppe Segalla, que reniega del  Evangelio de Juan y difunde el más acentuado criticismo [36] .

Así es como la Comisión Teológica Internacional,  de la que Ratzinger es el presidente y donde los miembros son elegidos a propuesta suya  incluya, entre otros, al obispo Walter Kasper, a quien los textos evangélicos «, que hablan de un Resucitado, que se toca con manos y come con sus discípulos son «afirmaciones groseras … que comportan  el peligro de justificar una fe de Pascua de «color de rosa» ( pero Ratzinger tampoco gusta de la»representación pesadamente terrestre de la resurrección» 37] ), al obispo Christoph Schönborn, OP, secretario de la nueva redacción del«catecismo «y, que en el primer aniversario de la muerte de von Balthasar,  celebró  su idea de una iglesia super-ecuménica, la» católica » pero que no es noc atólica», en la Iglesia  de Santa María en Basilea 38] , al Obispo Jean André Léonard, hegeliano .. . Obispo de Nemur, responsable del Seminario de Sao Paulo, donde Lustiger envía a sus seminaristas. ¡Todo queda en familia! 39] , etc. etc.

Con (y sin) discreción

¿Qué decir, ahora, de los medios más discretos, pero no menos efectivos, por medio de los cuales el Prefecto Ratzinger hace la promoción de la «Nueva Teología«? Walter Kasper fue nombrado obispo de Rottenburg, de Stuttgart. Su «viejo amigo» Ratzinger le escribió lo siguiente:

«Para la Iglesia Católica, en un período turbulento, Ud. es un don precioso». 40] 

Cuando Urs von Balthasar murió en la víspera de recibir la distinción honorífica  «cardenalato» el Prefecto Ratzinger  pronunció personalmente la oración fúnebre en el cementerio de Lucerna, en la que habló del fallecido como un teólogo «probatus«.«Lo que el Papa ha querido expresar con este gesto de reconocimiento», dijo Ratzinger, «o incluso de honor, sigue siendo válido: no es sólo a los individuos, particulares, sino a la Iglesia, en su responsabilidad ministerial oficial ,[sic] a quien se nos dice que se necesita un verdadero maestro de la fe, un guía segura para ir a las fuentes de agua viva, un testigo de la Palabra, con la que podemos enseñar a Cristo, enseñar la vida «. 41]

El Prefecto Ratzinger también es el jefe del grupo que patrocina la apertura en Roma de un «centro de formación para los candidatos a la vida religiosa,»  formación «, inspirada en la vida y obra de Henri de Lubac, Hans Urs von Balthasar y Adrienne von Speyr » 42] .

Por último, para limitar nuestro tema a los límites  de lo necesario, el Prefecto  Ratzinger  presentó a la prensa la «Instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo», subrayando que este documento», afirma – tal vez por primera vez con tanta claridad, «que  hay decisiones del Magisterio que no son una palabra definitiva sobre un tema, sino que son un ancla sustancial en el problema y  ante todo una expresión de prudencia pastoral, una especie de disposición transitoria » 43] . Y Ratzinger dio algunos ejemplos de «disposiciones provisionales» hoy ultra pasadas en las particularidades de sus determinaciones «: 1)» Las declaraciones de los Papas del siglo pasado sobre la libertad religiosa «, 2) Las  decisiones » anti-modernistas decomienzos de siglo «, 3)» Las decisiones de una época pasada, por parte de la Comisión Bíblica «. En resumen: los tres valladares opuestos por los Romanos Pontífices al modernismo en los ámbitos de lo  social, lo  doctrinal y lo  exegético.

¿Es necesario añadir algo más para demostrar que el Prefecto  Ratzinger está en perfecto acuerdo con el «teólogo» de Ratzinger? Sí, hay que añadir que Elio Guerriero, director de Communio (edición italiana), está perfectamente de acuerdo con nosotros en este punto. Para ilustrar el avance victorioso de la «Nueva Teología» en la  revista Jesús  de abril de 1992, escribió:» En  Roma  siempre hay que mencionar el trabajo realizado tanto por el teólogo Joseph Ratzinger,  como  por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe «

Por lo tanto, del  Ratzinger » restaurador» sólo queda el mito.

El mito del «restaurador»

No es difícil entender cómo este mito puede haber nacido. En el prefacio de  Introduzione al Cristianesimo [44] , por ejemplo, Ratzinger escribe:

«El problema de conocer el contenido exacto y el significado de la fe cristiana está rodeado por un halo nebuloso de incertidumbre,  denso y espeso, como quizás nunca antes en la historia.» Esto se debe a «los que seguían, al menos algo, el  movimiento teológico en la última década y que no pertenecen a la manada de descerebrados que consideran lo nuevo siempre y de forma sistemática, automáticamente, como lo  mejor, y se preocupan de saber si» nuestra teología […] no siguió tal vez el camino de una interpretación gradualmente reductora de la reivindicación de nuestra fe, que parecía demasiado opresiva, simplemente porque nada  importante parecía perderse  con ello… […] » 45] .

¿Qué católico que ama a la Iglesia y sufre con la crisis actual, no suscribiría afirmaciones similares? Ya  el prefacio, que ha dejado  intacto desde 1968,  es suficiente para crear sobre  Ratzinger el mito de la «restauración». Pero ¿qué opone Ratzinger  a la demolición progresiva de la Fe  perpetrada por la teología contemporánea? Opone   la absolución general de esa teología,  la cual – dice – «no se puede decir […], honestamente, que […], en su conjunto, haya desembocado en esa dirección.» Y sobre todo, opone como correctivo la denegación de la misma Tradición en la que la enseñanza y la teología en las últimas décadas ha llegado a incluir «el contenido y el significado de la fe cristiana» en un halo  «difuso de incertidumbre […] espesa y densa como nunca había sucedido antes en la historia. » La tendencia criticada, siempre más reducible, de esa teología, de hecho, según Ratzinger, «ciertamente no  podrá ser subsanada por la voluntad de ser sometidos sólo al  metal noble de las fórmulas fijas en vigor en el pasado, que permanecen  finalmente [ pero no las declaraciones solemnes del Magisterio] siempre sólo como una pila de metal, un punto que sobrecarga en vez de facilitar, en virtud de su valor, la posibilidad de alcanzar la verdadera libertad, que viene así subrepticiamente a perder el lugar de la verdad » 46] .

Que  ese preámbulo impulse  también «sin duda«, al punto donde llegó la «teología» contemporánea  parece escapar a Ratzinger. Y, sin embargo, su libro está ahí para demostrarlo. Ya San Pío X, señaló que todos los modernistas eran incapaces de sacar, de sus premisas erradas, las inevitables, en verdad, conclusiones  [47] .

Ratzinger siempre es así: a los excesos, de los que se distancia, él nunca opone la verdad católica, sino un error aparentemente más moderado, el cual, sin embargo, en la lógica del error, conduce a las mismas conclusiones ruinosas.

Ratzinger se califica en el Rapporto sulla Fede, de «progresista equilibrado«. Aboga por una «evolución gradual de la doctrina sin « avances solitarios hacia adelante«», pero también «sin nostalgia por un pasado irrecuperable del ayer», es decir, por  la Fe católica dejada tranquilamente atrás 48] . Si no le agrada un progresismo  de vanguardia,  a Ratzinger tampoco le gusta  la Tradición Católica:

 Como él mismo dice: «Es a la Iglesia de hoy a quien solamente debemos ser  fieles, no a la de  ayer o a la  de mañana» . 49]

Por eso, el católico que tiene  fe y ama a la Iglesia puede suscribir algunas declaraciones críticas de Ratzinger (así como de De Lubac y von Balthasar al final de su vida), pero si examina lo que el supuesto «restaurador» propone en  sustitución de los «abusos«deplorados, no puede aprobar ni una sola línea de ello.

Esto es así porque la deriva es siempre la misma y, aunque más lentamente, conduce finalmente al rechazo total de la Revelación divina, es decir, a la apostasía.

 Las obras del «teólogo»  Ratzinger están ahí para demostrarlo fehacientemente.

1 ] L’étrange théologie Juan Pablo II et l’esprit d’Assise, fideliter ediciones.
2 ] Jours 30 de diciembre 1991.
3 ] Edizione Paulinas, p. 14.
4 ] Introducción au Cristianismo, ed. Mame y Cerf, 1985, p. 126.
5 ] P. 140. Énfasis en el original.
6 ] P. 140. Énfasis en el original.
7 ] P. 152. Énfasis en el original.
8 ] P. 153. El subrayado es mío.
9 ] P. 146.
0 ] P 147.
11 ] P. 152.
12 ] PP. 125-126.
13 ] Dada la p. 158.
14 ] P. 158.
15 ] P. 158. El subrayado es mío.
16 ] P. 159. El subrayado es mío.
17 ] P. 160.
18 ] P. 162.
19 ] PP. 162-163. El subrayado es mío.
20 ] H. de Lubac, Catholicisme, ed. du Cerf, París, 1928, cuarta. y d., 1947, p. 295-96.
21 ] Getsemaní …, p. 60a.
22 ] Carta a de Lubac, 5 de abril de 1932.
23 ] K. Rahner, Nature et Grâce, p. 79, citado en Getsemaní.
24 ] Getsemaní, p. 85.
25 ] Véase R. Wiltgen, Le Rhin dans le Jette es Tíber. [Este libro será publicado en breve por la permanencia de Autor. (N. de E.)]
26 ] Op. cit., p. 78.
27 ] Op. cit., p. Ss 74 y 82.
28 ] «La Nouvelle Theologie, où va-t-elle?».
29 ] Ibíd.
30 ] San Pío X, Pascendi.
31 ] Jours 30 de diciembre 1991.
32 ] Ver Si Si No No, ed. Francés, N º 148, julio-agosto 1993.
33 ] Véase, Sí Sí No No, No 10, octubre de 1993, p. 5.
34 ] P. 146.
35 ] Ver Si Si No No, ed. Francés, N º 105, julio-agosto 1989.
36 ] Ver Si Si No No, ed. Italiano, año IV, n º 11, p. 2.
37 ] Introducción al Cristianismo, p. 219.
38 ] Véase, HU von Balthasar, la figura y opera Piemme ed .., pp. 431 y ss.
39 ] Jours 30 de diciembre 1991, p. 67.
40 ] Jours 30 de mayo 1989.
41 ] Citado en Lehmann y Kasper, HU von Balthasar, la figura y opera ed.Piemme, p. 457 y ss.
42 ] Agosto 30 Jours de sets. 1990.
43 ] L’Osservatore Romano, 27 de junio de 1990, p. 6.
44 ] Italiano Ed 1968 de Ratzinger en el trabajo Christentum Einführung.
45 ] P. 7.
46 ] Prefacio a la Cristianesimo Introduzione al, p. 8.
47 ] Véase la Pascendi.
48 ] PP. 16-17.
49 ] P. 32. Énfasis en el original.

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3 respuestas »

  1. «¿No sería entonces el hombre auténtico Dios, por el hecho mismo de que es entera y verdaderamente hombre, y no sería Dios precisamente el hombre auténtico ?», Ratzinger dixit de forma retórica, es decir, una forma de mostrar su conclusión sin definitivamente y formalmente comprometerse; es un mal uso del método socrático y una falacia nom sequitur y en cualquier caso, un razonamiento totalmente inconsecuente y falaz.

    Ergo, si el hombre se hace Dios, en lugar de’ et Verbum caro factum est et in habitavitis in nobis’, como Dios mismo nos revela, ya no es necesario afirmar la Virginidad Perpetua de María pues nada se requiere de explicación sobrenatural; por lo tanto ¿qué tiene de extraño que se nombre a un hereje, Müller, al frente de la Congregación de la Doctrina de la Fe? A fin de cuentas, la herejía de Müller no es más que la consecuencia aplicada de su maestro en teología; herejía apta para el aberrante ecumenismo que padecemos.

    Dicha conclusión no sé por qué razón me trae a la mente la idea del SUPERHOMBRE de Nietzsche: a fin de cuentas comparten nacionalidad. De cualquier forma, esa formación de Dios a partir del hombre auténtico no sólo bebe de la cristogénesis de T. de Chardin y por lo tanto del Darwinismo que niega la existencia de la Verdad, sino que es un elemento ideal para los fines de instaurar una nueva religión en la que quepan todos los credos: Para ello es necesario convertir a Cristo en un ‘demiurgo’, el más perfecto de los humanos, engendrado Hijo, pero con un principio. Vieja herejía arriana y sus evolucionadas hijas semiarrianas. Realmente las implicaciones de tales errores teológicos arrasan con toda la fe católica: la Cristología, la Teología Dogmática, el Tratado sobre la Gracia….y por supuesto la liturgia. Nada queda en pie

    Lo que peligra es el Dogma fundamental de lo cual la Virgen María nos avisa en Fátima: Que quien no reconoce a Cristo no se puede salvar y que fuera de la Iglesia no hay salvación, pues no entiendo algo distinto como dogma fundamental.

    No me entretengo más, aunque el asunto da para mucho . Por ejemplo el pelagianismo puro que se esconde en su idea de servicio o la negación de la la necesidad de la gracia y en filosofía del ente.

    Qué lejos quedan estos escritos de San Pablo, de Santo Tomás, de San Ignacio, de San Francisco de Sales, de San Pío X y casi a distancia infinita de los místicos.

    Felicitaciones al blog por traer este artículo

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  2. Algo en lo que Dios manifiesta su Gloria en la Religion Revelada, es la necesaria y magistral trabazon que hacen entre si todos los Dogmas de la Fe.

    Cada dogma esta ahi como parte de un todo, y portentosamente sucede que si uno solo de ellos se perjudica, si uno solo de ellos es derrumbado por la descreencia, por la herejia, entonces, el todo es el que se cae…

    Asi pues, la Religion Catolica solo puede profesarse si y solo si se admiten todos los dogmas, todos sus «axiomas», todos sus «postulados», pues, faltando uno de ellos, el todo se desvirtua.

    Gloria a Dios por su Inteligencia Inteligencia que creo asi las cosas, para confusion de los que se negasen a doblar la inteligencia de creatura ante la Inteligencia Increada.

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  3. Ahora entiendo porque ese sacerdote dijo en misa, Jesús era Dios porque era hombre, y era hombre porque era Dios, eso es lo que creen estos apóstatas y eso es lo que enseñan en los seminarios…

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