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¡DOCTORAS DE LA IGLESIA NO!


Los doctores de la Iglesia

En la entrada anterior «Santa Hildegarda de Bingen: Creacionista y Doctora»,  se ha producido un comentario de una lectora (así se desprende de su comentario, aunque en internet es muy utilizada la pseudoepigrafía de uso tan común en la Antigüedad e incluso en la literatura hasta el día de hoy, como sucede con George Sand, Fernán Caballero etc..) que yo creo merece los honores de una entrada. Juzguen Uds. de la profundidad, erudición y acierto del siguiente artículo que yo creo merecerá tanto aprobaciones, como rechazos, dada la común aceptación del paradigma cultural en vigor. También debo admitir que el título de doctora que utilizo en la anterior entrada, no quiere decir que yo lo apruebe, puesto que más bien estoy en la línea del siguiente comentario, sino que como hago con otros títulos- como el de papa, santo, etc.- lo hago admitiendo la denominación comúnmente admitida por nuestros contemporáneos, sin que que prejuzgue de su acierto o propiedad. Recuérdose que la Profecía de San Malaquías a la que hemos dedicado un post en el blog- por cierto según muchos estudiosos, a los que yo me uno, también pseudoepigráfica– intercala los antipapas de la historia entre los legítimos, y así son conocidos vulgarmente, como se denomina, por ejemplo, al Papa Luna , Benedicto XIII supuesto antipapa. Al final del post añado yo mi comentario sobre el nombramiento de doctoras de la Iglesia, de las habidas y de las por venir, alguna en proceso ya muy avanzado, como es el caso de Santa Faustina Kowalska. A continuación el comentario de Tea, con mis propios resaltados.

Santa Teresa de Jesús, hecha doctora-por primera vez una mujer- de la Iglesia por Pablo VI,

Por Tea Tephi |  Leyendo este título, y como mujer que soy, no he podido dejar de preguntarme: ¿Puede una mujer ser Doctora de la Iglesia? Es posible que esa pregunta extrañe a no pocos de nuestros contemporáneos, que tienden a dar por sentado la igualdad funcional absoluta entre hombres y mujeres, cual si se tratara de un dogma que no necesitase demostración, y cuya negación mereciera poco menos que la muerte civil, sin que el interfecto pueda manifestar su pensamiento y razones. Pero como yo ya estoy curada de espantos, y conozco las de mi propio sexo, que no género, seguiré haciéndome preguntas incómodas, sin que las talibanas feministas, con toca o sin ella, puedan cerrarme la boca. La primera vez que la cosa se planteó en serio, fue con el caso de la gran santa Teresa de Jesús, o de Ávila, como dicen los franceses… ¿Quién puede negar el importantísimo magisterio espiritual de esta santa desde sus tiempos hasta los nuestros? Ya en las primeras ediciones de sus Obras Completas, se la llamabaDoctora mística, se le levantaban capillas con ese título, y se le representa con muceta y birrete, en idéntica postura doctoral que sus compañeros prelados de la Iglesia griega y latina, e incluso perorando, el dedo levantado, desde la cátedra universitaria. ¿Cómo no, cuando fue la misma Universidad de Salamanca la que concedió a la imagen de la santa reformadora, en solemne ceremonia, el uso de las insignias doctorales, popularizando, por ejemplo, un san Enrique de Ossó (1840-1896) el uso de tales imágenes. Extraordinaria también la inscripción grabada en el pie de la inmensa escultura que la representa en la Basílica de San Pedro, en Roma: «Mater spiritualium» Cuando una visita Alba de Tormes, una de las cosas que más llama la atención es el birrete doctoral que viste la imagen procesional de la santa, elaborado en metal, esmaltes y piedras preciosas, y regalado a la santa por otra santa, la Madre Cándida María de Jesús, (1845-1912), fundadora de las Jesuitinas. Luego te explican que aquello se hizo por etapas, y que como las anteriores insignias, «colaban«porque nadie protestaba, fueron añadiendo las demás hasta tener la panoplia doctoral completa. Júzguen por ustedes mismos: -En 1857, estrena la paloma del Espíritu Santo. -En 1860, un libro en plata. -En 1876, el birrete susodicho, aunque ya tenía uno, más discretito, desde 1558. No es extraño que en 1920, al final del doble centenario de la beatificación y nacimiento de la santa, las fuerzas vivas de Ávila hicieran llegar a las más altas instancias eclesiales una petición de declaración formal que les permitiera adornar con el birrete doctoral a la imagen procesional magistralmente esculpida en el S. XVII por Gregorio Fernández, esta vez con la autorización oficial, y no de «estranjis», como los de Alba de Tormes… Por fin, cuando se celebró [el aniversario]  de la canonización de Santa Teresa (1922), la Universidad de Salamanca se señaló concediéndole el título de Doctor «Honoris causa», celebrándose el solemne acto de investidura en la propia Universidad, a 6 de Octubre 1922, presidido por los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, viajando éstos luego hasta Alba, donde le impusieron personalmente el birrete cincelado por el orfebre Félix Granda, y la pluma de oro, regalo del propio rey de España. A tantas, tan calificadas y tan reiteradas peticiones, que parecían tan justas y puestas en razón, tratándose de la gran santa de Ávila, contestó siempre Roma con la callada por respuesta. Hasta que en 1926, cuando el Papa Pío XI  trataba de proclamar Doctora san Juan de la Cruz, y ante la auténtica avalancha de solicitudes que le rogaban procediera a una proclamación conjunta de los dos restauradores del Carmelo, recibieron una respuesta tan lacónica como definitiva: «Obstat sexus«. Roma locuta, causa finita. El Papa de la Casti Connubii había hablado, y como tenían bien experimentado sus subordinados, una vez examinada una cuestión a la luz de los principios eternos de los que la Iglesia no es dueña, sino humilde custodia, y tomada una decisión en firme, no era hombre que se echase para atrás. No en vano, la profecía de san Malaquías le atribuía el lema Fides Intrepida. Para explicarnos esos principios eternos que impedían satisfacer tantísimos deseos en apariencia, al menos, plenamente legítimos, Tendremos que remontarnos hasta su raíz última, que no es otra que la voluntad de Dios expuesta por la Sagrada Escritura y la voz de la Iglesia a través de la Tradición y el Magisterio infalible de esa misma Iglesia. Los dos sistemas universales de Dios: Dios Creador y Rector del Universo ha establecido dos sistemas básicos: El de la Gracia y el del Gobierno. EL SISTEMA DE LA GRACIA: Todo lo que se refiere directamente a la labor interior del Espíritu Santo en las almas, los sentimientos y procesos espirituales de la Gracia divina, la relación hombre-mujer es de estricta igualdad, de modo que puede acontecer, y de hecho acontece, que una mujer sea preferida al hombre, al modo en que la siro-fenicia recibió la Gracia de Dios antes que el centurión romano, o María Santísima mucho antes y más abundantemente que Pedro, o que Marta y María han recibido tanto como su hermano Lázaro. Siendo nuestra esencia humana común, tenemos también una igual dignidad humana, y un mismo destino común, el Cielo. Luego, lo que hagamos con la Gracia que Dios nos ofrece, determinará nuestro puesto según el grado de Gracia y de Gloria que hayamos alcanzado. EL SISTEMA DE GOBIERNO: Este sistema viene igualmente de Dios, pero es enteramente diferente del de la Gracia. El gobierno de Dios es un sistema independiente en que Él es sólo y único Juez. Y cuando creó al hombre, lo creó macho primero, y hembra, después. Lo mismo que primero nutrió a los hombres de modo vegetariano, y después de la caída también lo hizo carnívoro, en un acto de soberanía del que nadie puede pedirle cuenta. Lo mismo que confundió las lenguas en Babel, o señaló Reyes a los pueblos cuando Él quiso. Los dos sistemas funcionan perfectamente armonizados, según un orden que sólo Dios entiende completamente, por lo que nosotros, pobres humanos, debemos cuidar de no mezclar un orden con el otro. Cuando muchos sostienen que hombre y mujer son jerárquicamente iguales según el orden del gobierno, están atribuyendo al gobierno lo que corresponde al orden de la Gracia y de la dignidad radical del ser humano. Lo cierto es que son muchos los lugares de la Sagrada Escritura en que Dios mismo, desde el principio y antes mismo de la Caída, constituye a Adán como cabeza de la Creación, y por ende también de la mujer, mientras constituye a la mujer como el Corazón, del que el hombre siempre estará necesitado, en formas tremendamente variadas. Por eso dice el Apóstol san Pablo en ICor. 11, 2-3: «Os alabo porque os acordáis de mí en todo y observáis mis instrucciones tal como os las he dado. Y quiero sin embargo recordaros que Cristo es la cabeza de todo hombre, que el hombre es cabeza de la mujer, y que Dios es cabeza de Cristo.» Y dice que Dios Padre es cabeza de Cristo porque aunque en el orden de la esencia divina las tres personas son iguales (equivalente del orden de la Gracia para las cosas creadas), en el orden de las hipóstasis- Gobierno -son diferentes, por lo que Cristo siempre se reconoce obediente a la voluntad de Dios Padre. Una marca de la sujeción que Dios ha querido para la mujer es la obligación de llevar velo, como mínimo en la Iglesia, por eso dice la misma I Cor 11, 4-5: «Todo hombre que profetiza con la cabeza cubierta la deshonra. Y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta la deshonra, como si estuviera rapada.» Por donde se ve que el no aceptar la mujer el Orden que Dios ha dispuesto, es tan grave como si el hombre negara estar sujeto a Cristo. Y sigue: «El hombre no debe cubrirse la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios, mientras que la mujer es la gloria del hombre» «El hombre no ha sido sacado de la mujer, sino la mujer del hombre; y el hombre no ha sido creado para la mujer, sino la mujer para el hombre.» Y es tan importante que la mujer recuerde esto hasta con una señal externa, que los mismos ángeles se avergüenzan delante de Dios de la mujer que rehúsa obedecer la Ley divina. Conociendo ese orden, no nos costará mucho entender por qué san Pablo dice lo siguiente, que toca directamente a nuestro tema: I Tim 2, 11-15: «La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción, PORQUE NO PERMITO A LA MUJER ENSEÑAR, NI EJERCER DOMINIO SOBRE EL VARÓN, SINO ESTAR EN SILENCIO. Porque Adán fue formado primero, después Eva. Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión«. I Cor 14, 34-35: «Como en las demás reuniones, callen las mujeres en las iglesias, pues no les está permitido hablar; deben estar sometidas a sus maridos, como dice la Ley. Y si quieren aprender algo, que pregunten en su casa a sus maridos, porque no está bien que la mujer hable en la asamblea.» Creo que está bastante claro. Santa Teresa podía enseñar a sus hermanas con la autoridad de Madre que tenía, pero enseñar con autoridad a toda la Iglesia, no sólo hombres, sino a los mismos prelados de ella, es algo perfectamente aberrante, tanto según la misma razón natural, como según la Revelación explícita de Dios, siempre enseñada por la Iglesia a través de los siglos. Como dice el catecismo de Astete; Eso no me lo preguntéis a mí, que soy ignorante, DOCTORES tiene la Santa Madre Iglesia, que os sabrán contestar, porque los doctores, cuando las Universidades eran verdaderos órganos del deber de enseñar propio de la Iglesia, era una función de autoridad que en modo alguno convenía a una mujer. Si consideramos además que era una función eclesiástica cuasi clerical, mucho menos aún. Sin embargo, una devoción mal entendida hizo que generaciones de cristianos, en la católica España, echaran en saco roto el mandato de Dios, y quisieran obligar a la Santa Sede a violar el mismísimo Orden natural elevando a una fémina a un papel para el que no había sido destinada. Se me ocurre que las fuerzas subversivas que ya actuaban en la España del Siglo de Oro, y que acabarían destrozando a las Españas de ambos hemisferios, no debieron ser ajenas a esa absurda pretensión, verdadera inversión del Orden natural; cuando vemos que autores como Vitoria o Mariana eran capaces de teorizar la misma inversión en el orden político, pretendiendo que la autoridad de los soberanos les venía de sus gobernados, pudiendo por ende éstos últimos rebelarse, deponer e incluso asesinar al Rey, padre natural de todos y cada uno de sus súbditos, y Padre y Esposo de la Nación como unidad de destino en lo Universal. Tampoco nos extrañará que los mismos partidarios de ambas perversiones también hayan sostenido que los Papas podían errar en su enseñanza, ya que esos mismos Papas desautorizaban y siguieron desautorizando esas deletéreas teorías que acabarían envenenando todo el mundo cristiano, hasta prorrumpir en las Revoluciones que aún no han cesado. Se comprende que Pío IX, en Casti Connubii, tras haber restablecido el recto orden jerárquico en el matrimonio, y haber condenado enérgicamente las pretensiones de absoluta igualdad de los cónyuges, haya apuntado las palabras siguientes: 108. «Para que, por tanto, ilumine las mentes de los hombres y rija sus costumbres no una ficción o una corrupción de la ley divina, sino el verdadero y genuino conocimiento de la misma, es menester que a la piedad para con Dios y al deseo de servirle se añada una sincera y humilde obediencia a la Iglesia. Cristo Nuestro Señor mismo constituyó a la Iglesia en maestra de la verdad incluso en aquellas cosas que tocan al régimen y ordenación de las costumbres, aun cuando muchas de tales cosas no son de suyo inasequibles a la razón humana. Pues Dios, igual que, en lo relativo a las verdades naturales de la religión y de las costumbres, añadió a la luz de la inteligencia humana la revelación a fin de que las que son rectas y verdaderas «pudieran ser conocidas por todos de una manera expedita, con firme certeza y sin mezcla de error aun en la condición presente del género humano», así también, y en orden al mismo fin, constituyó a la Iglesia en maestra de toda verdad sobre religión y costumbres; préstenle, pues, obediencia los fieles y sométanle su inteligencia y voluntad para conservar sus mentes libres de error y de corrupción sus costumbres. Y para no verse privados de un auxilio concedido por Dios con tan liberal benignidad, deben prestar necesariamente esta obediencia no sólo a las definiciones solemnes de la Iglesia, sino también, en la debida proporción, a las demás constituciones y decretos, mediante los cuales se reprueban y condenan algunas opiniones como peligrosas o perversas. 109. Guárdense, por consiguiente, los fieles cristianos, incluso en aquellas cuestiones que hoy se agitan en torno al matrimonio, de confiar demasiado en su propio juicio o dejarse arrastrar por esa falsa libertad o «autonomía», según la llaman, de la razón humana. Es totalmente ajeno de todo verdadero cristiano, en efecto, confiar con tal soberbia en su propio ingenio, que sólo preste asentimiento a lo que llegue a conocer él mismo por razones intrínsecas de las cosas, y estimar a la Iglesia, destinada por Dios para enseñar y regir a todos los pueblos, menos conocedora de las cosas y circunstancias actuales, o prestar asentimiento y obediencia también sólo a lo que ella estableciere por medio de las mencionadas definiciones solemnes, como si fuera lícito opinar prudentemente que los restantes decretos o implicaran falsedad o no se apoyaran en motivos suficientes de verdad y honestidad. Por el contrario, es propio de todo cristiano de verdad, docto o indocto, dejarse dirigir y llevar, en todo lo que se refiere a fe y costumbres, por la santa Iglesia de Dios, por medio de su supremo pastor el Romano Pontífice, que es regido por Jesucristo Nuestro Señor.» Porque ya estaba viendo cómo los modernistas de su tiempo estaban «reinterpretando» la Palabra de Dios hasta hacerle decir lo contrario de su sentido obvio, para satisfacer el orgullo y soberbia de aquellos y sobre todo aquellas «que ya no soportaban la sana doctrina, sino que daban oído a doctores perversos que halagaban sus oídos» Y que sabía que esos mismos doctores de perdición pretenderían que la palabra ordinaria de los Vicarios de Cristo podía no ser infalible ni definitiva, y que toda la Iglesia junto con sus Papas se habían equivocado durante 2000 años en la comprensión de este importantísimo punto de Fe y costumbres. Eso es lo que hará el pseudo concilio Vaticano II, y hacen hoy día todos los eclesiásticos conciliares, e incluso, ¡oh dolor! no pocos entre los llamados tradicionalistas, que de cobardía en cobardía, no sólo no predican estas verdades, sino que han dejado de creerlas en el fondo de su corazón, si es que no se les han hecho completamente incomprensibles… En 1970, por fin, Pablo VI llevaba a cabo lo que todo verdadero Papa sabía no podía hacer, y proclamaba Doctoras de la Iglesia a santa Teresa, junto con santa Catalina de Siena. El Magno no podía ser menos, y proclamó como Doctora a santa Teresa de Lisieux, Finalmente, BXVI proclamará a la en su tiempo llamada Sibila del Rhin, por sus dones proféticos, y que hubiera quedado muy sorprendida y escandalizada si hubiera visto nuestros días de perversas inversiones. Por último, fijémonos en que los conciliares no dan puntada sin hilo, y que esta maniobra ya está siendo utilizada por las demónicas monjas feministas para adelantar su agenda tendente a lograr el sacerdocio y el episcopado femenino. Total, si una perversión ha tenido éxito, ¿Por qué no habría de tenerla esta otra, una vez reinterpretados en clave de hermenéutica de reforma en la continuidad todos los textos que le hacían obstáculo? Hasta aquí el comentario de Tea. Mi comentario a lo dicho: Al parecer está avanzado el proceso de doctorado de Santa Faustina Kowalska.

Santa Faustina ¿Próxima doctora?

Texto antológico de la ¿próxima? doctora: [lo titularía Diálogo de dos doctoras de la Iglesia] Hice muchas novenas a varios santos, sin embargo la situación se hacia cada vez mas pesada.  Mis sufrimientos debidos a esto eran tan grandes que ya no sabía como seguir viviendo; pero de repente me vino la idea de rogar a Santa Teresa del Niño Jesús.  Empecé la novena a esta Santa, porque antes de entrar [en el convento] le tenia una gran devoción.  Ahora la había descuidado un poco, pero en esta necesidad, empecé a rogar nuevamente con todo el fervor.  El quinto día de la novena soñé con Santa Teresa, pero como si estuviera todavía en la tierra.  Me encubrió a mí el conocimiento de que era santa y comenzó a consolarme, que no me entristeciera por ese asunto, sino que confiara más a Dios.  Me dijo:  Yo también sufrí muchísimo.  Pero yo no estaba muy convencida de que ella hubiera sufrido mucho y le dije que me parecía que: Tú no sufriste nada.  Pero Santa Teresa contestó, asegurándome que había sufrido mucho y me dijo:  Sepa hermana, que dentro de tres días usted resolverá este asunto de la mejor manera.  Como yo no estaba muy dispuesta a creerle, ella se me dio a conocer como santa.  Entonces la alegría llenó mi alma y le dije: Tú eres santa.  Y ella me contestó:   Si, soy santa y tú ten confianza en que resolverás este asunto dentro de tres días.  Y le dije:  Santa Teresita, dime si estaré en el cielo.  Me contestó:   Estarás en el cielo, hermana.  ¿Y seré santa?  Me contestó: Serás tan santa como yo, pero tienes que confiar en el Señor Jesús. 

Santa Teresita es Doctora de la Iglesia. Siendo Santa Faustina tan Santa como ella, ¿no debiera ser declarada también doctora? (Petición en el sitio de la Divina Misericordia)

Otros textos  de la doctoranda y su inclusión en  el índice de libros prohibidos por S.S.Pío XII Cita de este sitio Por años oíamos opiniones distintas respecto a la Devoción de la Divina Misericordia; no sabíamos exactamente qué decir sobre ello. El hecho es que en la década de 1950, la Devoción de la Divina Misericordia fue suprimida y el diario de Sor Faustina fue puesto en el índice de libros prohibidos. Fue sólo rehabilitado en todo el mundo por Juan Pablo II después del Vaticano II. Además de eso, algo que nos preocupaba era que parecía ser muy popular entre los «católicos» carismáticos y parecía ser utilizado como un sustituto del Rosario. Hace algún tiempo atrás decidimos hojear rápidamente el libro de más de 600 páginas: Diario de la Divina Misericordia en mi Alma de Sor Faustina Kowalska. Presentamos a continuación algunas cosas extrañas que se encontraron por la investigación que son suficientes como para convencernos de que esta «devoción» es algo que debe evitarse. 

En la página 23 del libro La Divina Misericordia en mi alma (El Diario de Sor Faustina), dice: «…Y la Hostia salió del tabernáculo y descansó en mis manos y yo con alegría la coloqué en el tabernáculo. Eso se repitió otra vez y yo hice con Ella lo mismo, sin embargo se repitió la tercera vez…»1.En la página 89 del libro La Divina Misericordia en mi alma, dice: «Cuando el sacerdote se acercó otra vez, le di la Hostia para que la pusiera en el cáliz, porque en el primer momento, al haber recibido a Jesús, no pude decir que la otra había caído solo después de haberla pasado. Cuando tenía la Hostia en las manos, sentí tanta fortaleza del amor que durante el día entero no pude comer nada, ni recobrar el conocimiento. De la Hostia oí estas palabras: Deseaba descansar en tus manos, no solamente en tu corazón»2.En la página 168, dice: «En el momento en que me arrodillé para tachar mi propia voluntad, como me había mandado el Señor, oí en el alma esta voz: Desde hoy no tengas miedo del juicio de Dios, ya que no serás juzgada«3 (Del 4 de feb. de 1935).En la página 179, «Jesús» le dice a ella: «En el pequeño racimo elegido tú eres la uva dulce; deseo que el jugo que circula en ti se transmita a otras almas«4.En la página 191, «Jesús» le dice a ella: «Por ti detengo la mano castigadora, por ti bendigo la tierra«5 (También ver página 378).En la página 247, «Jesús» dice: « Has de saber también, hija Mía, que todas las criaturas, sepan o no sepan, quieran o no quieran, siempre cumplen Mi voluntad (…) Hija Mía, si quieres, en este momento creo un mundo nuevo más bello que éste y pasarás en él el resto de tus días».En la página 260, «Jesús» dice: «Ya que muchas almas se alejarán de las puertas del infierno y adorarán Mi misericordia«7.En la página 374, «Jesús» dice: « Si no adoran Mi misericordia, morirán para siempre»8.En la página 382, «Jesús» dice: « Deseo que Mi misericordia sea venerada«9. En la página 288, «Jesús» dice: «Por eso Me uno a ti tan estrechamente como a ninguna otra criatura«10. En la página 400, «Jesús» dice: «Veo tu amor tan puro, más que el de los ángeles; más, porque tú luchas. Por ti bendigo al mundo«11. En la página 417, leemos que supuestamente «Jesús» le da estas instrucciones a Sor Faustina: «Dile a la Superiora General que cuente contigo como con la hija más fiel de la orden«12. En la página 583, leemos que  Sor Faustina dijo: «Cuando tomé en las manos «El Mensajero del Corazón de Dios» y leí sobre la canonización de San Andrés Bobola, de repente mi alma fue invadida por un gran deseo de que también en nuestra casa hubiera una santa y rompí a llorar como una niña pequeña ¿por qué nosotras no teníamos a una santa? y le dije al Señor: Conozco Tu generosidad, pero parece como si fueras menos generoso con nosotras, y otras vez rompí a llorar como una niña pequeña. Y el Señor Jesús me dijo: No llores, tú la eres.«13 En la página 602, leemos que «Jesús» supuestamente dijo: « No puedo soportarlas, porque no son ni buenas ni malas«14. En la página 612, leemos que «Jesús» supuestamente dijo: « He amado a Polonia de modo especial y si obedece Mi voluntad, la enalteceré en poder y en santidad.De ella saldrá una chispa que preparará el mundo para Mi última venida.»15 En la página 643, leemos que Sor Faustina dice después de haber recibido la Comunión: « Jesús, transfórmame en una segunda hostia (…) Tu eres el gran Señor, omnipotente, Tu puedes hacerme esta gracia. Y el Señor me contestó: Tú eres una hostia viva«16. En la página 208 aprendemos que «Jesús» supuestamente le dijo a Sor Faustina sobre la nueva Devoción de la Divina Misericordia y que supuestamente le instruyo que debería ser hecho en las cuentas del Rosario: «Esta oración [la Devoción de la Divina Misericordia] es para aplacar Mi ira, la rezarás durante nueve días con un rosario común, de modo siguiente: primero rezarás una vez el Padre nuestro y el Ave María y el Credo, después, en las cuentas correspondientes al Padre nuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; en las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras: Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar, dirás tres veces estas palabras: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero»17 (sábado 14 de septiembre de 1935). Dichas declaraciones presentan una serie de problemas. El primer problema es la promoción de la Comunión en la mano, que es supuestamente respaldado por Nuestro Señor. La Hostia vuela en sus manos varias veces, supuestamente dice Nuestro Señor que Él deseaba descansar en las manos de ella. Creemos que esto es una trampa diabólica para que se acepte intelectualmente de antemano la Comunión en la mano por la religión del Vaticano II. En segundo lugar, vemos elogios innecesarios sobre esta hermana. Vemos cosas supuestamente dichas por Nuestro Señor que no fomenta humildad, sino vanidad –básicamente que ella es la cosa más grande del mundo. No creemos que Nuestro Señor jamás le obligaría decirle a su superiora que es la hija más fiel de la orden. Nuestro Señor le pudo haber dicho a la superiora tal cosa, si Él así lo quería dar a conocer. En tercer lugar, vemos que se le dice a la Sor Faustina que la chispa de Dios – que preparará al mundo para su Segunda Venida – ¡saldrá de Polonia! ¡Esto ha sido interpretado en el sentido de que la persona elegida de Dios fue Juan Pablo II, que era de Polonia! Ya que sabemos que Juan Pablo II era un apóstata, un antipapa no católico, un hombre que aprobó las falsas religiones del mundo, esto nos demuestra una vez más que las revelaciones de la Sor Faustina eran del diablo. De hecho, nos muestra cuánto quería el diablo dar gran apoyo a Juan Pablo II. En cuarto lugar, la Devoción de la Divina Misericordia se centra sobre la misericordia en una época en que la humanidad se acercaba más y más a llenar la copa de la justicia divina. El problema de aquel tiempo, y por supuesto hoy en día, era que los hombres no temían a Dios y seguían ofendiéndolo. Ellos necesitaban oír sobre su justicia. Pero la devoción de la Divina Misericordia fue la falsa devoción y mensaje perfecto para hacerles creer a las personas que ellos recibirían misericordia de Dios, incluso si permanecen en sus pecados; ello hasta instruye a la gente de «adorar» su misericordia. En quinto lugar, y quizás lo más importante, ¿acaso Dios revelaría una nueva devoción para rezarsobre las cuentas del Rosario poco después de que su Madre vino a Fátima para obrar un gran milagro donde reveló, entre otras cosas, la necesidad del Rosario? La instrucción específica dada a Sor Faustina para la devoción de la Divina Misericordia que debe ser rezado sobre las cuentas del Rosarioes claramente, a nuestro juicio, la manera como el diablo sustituye el Rosario. Y hemos visto que se utiliza de esa manera con tantas almas. La Devoción de la Divina Misericordia es una falsificación astuta que, por ser tradicional en muchas formas, sirve para el propósito del diablo de conseguir que esta falsa devoción sea inserta en grupos de mentalidad conservativa, con el fin de que así el diablo lo utilizara como un sustituto del Rosario. ?

4 respuestas »

  1. «Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el poderoso ha hecho obras grandes POR MÍ» también la virgen se escuchó muy vanidosa al decir el magníficat?????

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  2. Estimada, me parece que ese post antiguo lo escribí yo. A mí no me parece oportuno el nombramiento de mujeres como doctoras de la Iglesia. Eso no quiere decir que algunas no supieran más que nadie de su época. Tal es el caso de Santa Hildegarda. Santa Teresa también escribió- por obediencia-libros de espiritualidad con más acierto que cualquier varón. De ella alguien dijo que «ahora hasta las mujeres de carpinteros quieren saber teología». Ella respondió que conocía a una MUJER de carpintero que sabía más Teología que nadie. Pero una cosa es saber y otra estar reconocidos como enseñantes como es el caso de los Doctores de la Iglesia (en realidad nadie en la Iglesia debe predicar sin mandato). No sé si ud. estará de acuerdo con San Pablo que escribió que «las mujeres en la Iglesia callen». A menos que ud. piense que se refiere a que no cotorreen en las Iglesia como a mí me dijeron una vez (la verdad es que en las iglesias conciliares las mujeres no paran de hablar, mucho más que los hombres que también hablan sin necesidad. Compruébelo y verá que es cierto).
    Respecto de la Virgen María sin duda fue la persona humana más dotada en ciencia y santidad. Pero de Ella no sabemos que dijera una sola palabra fuera de las dichas en el Evangelio. Ella sabía estar en su rincón sin reclamar para sí estatus de ninguna clase. Por eso fue la mujer más humilde de la tierra. Otros, sin ser la Virgen Maria, estamos muy a gusto sin ningún cargo o dignidad. En realidad estamos sometidos al ostracismo más total en la «iglesia» conciliar. Ni siquiera está permitido enlazar a este blog. Y yo mismo me oculto tras un nick. O sea soy menos que nada. Pero de ello doy muchas gracias a Dios y le pido que nunca llegue a ser conocido de nadie y mucho menos estimado. Más bien consideraría una gracia de Dios el «padecer y ser despreciado» por El o a lo menos vivir reducido en el anonimato, porque creo que la humildad es el más precioso don de Dios y a mí me gustaría que me lo concediera. De momento no soy conocido ni en la escalera de la casa donde me he trasladado a vivir recientemente.
    Le digo todo esto porque creo que Doctores sólo deben ser los que la Iglesia ha juzgado en su historia, y nunca ha dado ese título a mujeres. Pero la Virgen María es la Reina de los Profetas y sin duda de los doctores.
    Esto es lo que yo pienso sobre el asunto. Y creo que es lo que la Iglesia ha pensado siempre, sobre todo San Pablo, que ha sido llamado el Doctor de las Gentes. Sin duda él oyó palabras en el tercer cielo que ningún otro ser humano- fuera de María- oyó. Su mente fue muy por delante de la de todos los Apóstoles y de todos los profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo. Y dijo lo que dijo y también que las mujeres se sometieran a sus maridos. El obedecer y someterse lo hizo María a su Esposo San José y también obedeció a la Ley en todo, dándonos ejemplo de una rara humildad y obediencia.
    Por todo ello no me gustan las mujeres de Altar, ni las monaguillas, y mucho menos las que leen en la Iglesia- la Iglesia estableció la orden de los lectores pero no la de las lectoras. Además, a lo que recuerdo cuando frecuentaba las modernas iglesias, llegan a subir al presbiterio vestidas indecentemente y pintadas como puertas, y con joyas y peinados suntuosos (que es justo lo que San Pedro desaconsejaba) y también lo hicieron en la época de los Macabeos, cosa que el autor sagrado reprueba.

    No sé si le gustan o no, mis reflexiones. Pero la prudencia me dicta no hablar más del asunto y no contestar en el caso de que ud. piense de diferente manera y responda. Lo cual claro que puede hacer.
    Pero mi pensamiento es ése y me gustaría que las mujeres pensaran lo mismo. Ellas pueden ser para todos un dechado de sabiduría, prudencia, modestia y humildad, como recomienda Fray Luis de Granada en «La Perfecta Casada». Me gustaría que Ud. aceptara que la mayor grandeza que nos es dada en este mundo es ser humilde. Justo como María y como Jesús «Iesus vero tacebat»
    Si Ud, me responde que ya que me gusta tanto la humilddad por qué tengo un blog en el que a veces doy mi parecer, le diré que en realidad no me gusta tener un blog que quita tanto tiempo para la lectura y meditación. Y con frecuencia me pasan por la cabeza pensamientos de cerrarlo, porque creo que ya está dicho todo lo que quería decir. Es muy posible que lo haga pronto. O sea, dejarlo como está sin añadir ya ningún post. Creo que estamos al borde de acontecimientos importantes y lo que urge ahora es prepararse a lo que venga por medio de la oración y la reflexión. Tampoco me importaría cerrar el blog definitivamente o a lo menos hacerlo privado. Me gustara que Dios me iluminara sobre esto. Pídale a Dios por mí para que acierte sobre ello.

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