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LA MULA Y EL BUEY


Tomado de «El humor de Salas» en El correo Gallego de 22 de Noviembre. La mula y el buey estando ya sin trabajo hacen cola en las Oficinas del Instituto de los desempleados, INEM.

Es la comidilla de estos días hasta el punto que ha tenido que salir a la palestra el Portavoz de la Conferencia Episcopal española, Monseñor Camino, a decir que les está permitido al los católicos españoles poner en sus «Belenes» las tradicionales figurillas de la mula y el buey calentando con su aliento al Niño Jesús. A lo que muchos han respondido, oído en la radio, que ahora pondrían dos o más parejas de mulas y bueyes, incluso alguien ha dicho que pondría una granja. No ha faltado alguien a quien se ha oído decir: «Tiene la Iglesia patas arriba y ahora se preocupa de la mula y del buey»

Algunos minusvaloran el sentido común de las buenas gentes. Todos saben que el cariño y la devoción popular ha adornado entrañablemente el hecho evangélico del Nacimiento del Salvador en un establo: «María envolvió entre pañales» al Niño recién nacido y lo colocó en el pesebre: «..Et pannis eum involvit et reclinavit in praesepio» . Eso es lo que nos dice el evangelio de San Lucas.  Alrededor de ello la piedad popular ha forjado las entrañables imágenes que todos conocemos.

«Pero en esto vino Fidel»  quise decir el «papa»  teólogo que nos ilustra con las profundidades de su teología para, al parecer, decirnos que no hubo mula y buey , que la estrella fue una conjunción normal de astros (¡¿pero cómo puede guiar una conjuncion de astros a los magos, que no reyes hasta el portal de Belén?!), y decir  otras cosas más que sin duda «depurarán» la Fe de los fieles, haciéndo todo más digerible a la «mentalidad moderna» como que la Virgen no hizo promesa de castidad [si sería tonta una mujer ya desposada (desponsatam viro)preguntando ¿Cómo será ésto pues no conozco varón?(quomodo fiet istud quoniam virum non cognosco)] A esto tuvimos la respuesta de Agustín y Tomás de Aquino en pro del voto de Nuestra Señora, pero ahora viene el «Tercer Santo Padre» , el papa teólogo, que dice que no hubo nada de esto y además «era una mujer con mucho autocontrol«.

En fin. Ha habido muchos comentarios en radios y programas de Televisión. Todos rezuman la chanza y  yo diría el desprecio de los «católicos» conciliares y de los no católicos.

Observadores descreídos también han entrado al trapo que tan ingenuamenge se les pone delante pra hacer observaciones ácidas e irreverentes. Una muestra entre millares, el chiste que encabeza.

Por otra parte las  originalidades de Ratzinger darían para un amplio dossier.

Ya en 2007 afirmó en su homilía de la Misa «In coena Domini» que Jesús celebró las pascua esenia, por lo que no habría comido cordero como buen vegetariano.[Con amplia repercusión también en los medios]. Pero después en su libro «Jesús de Nazaret» varió lo dicho para afirmar que no celebró en absoluto la Pascua[contra lo explícitamente afirmado por los evangelios] ya que en esto habría que seguir a «Juan» frente a los «problemáticos sinópticos». 

En 1984 en la revista «Jesús» dijo que según el Tercer Secreto de Fátima, el cual había leído, el Secreto versaba sobre los últimos tiempos apocalípticos del mundo. Pero en 2000, cuando se «publicó» el Secreto, varió para decir entoncesr que el Tercer Secreto era ya «cosa del pasado del siglo XX«. Claro que en Fátima afirmó que el Secreto habla de «la pederastia » en la iglesia.

Su afirmación en una conferencia académica de que el «Islam«, citando al emperador Manuel, se había expandido por la espada varió más tarde, ante el mundo árabe conmocionado y exigiendo la retractación, que él no participaba de esta idea.

En fin, internet abunda en reseñas sobre la actuación y fotografías del «papa» Ratzinger.

6 respuestas »

  1. Vergüenza de las vergüenzas…
    No he visto comentado éso de que «la Virgen no hizo promesa de castidad»… ¿De verdad dice esto en este último libro?

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  2. Estimado Adversus haereses:

    Naturalmente yo no he leído, ni comprado, el libro. Tampoco creo que lo haga alguna vez. Pero la información que he reunido tomada de R.C. es la que pongo a continuación.
    Sí tengo que comentar que si es verdad lo último que se lee, relativo al «pesebre»:
    » Es la tradición, según Joseph Ratzinger, la que le pone literatura al asunto, metiendo en el cuadro un pesebre –representación del altar– y unas gasas para envolver al bebé –un anticipo de la hora de su muerte-.
    »
    la cosa sería más grave de lo que parece. Porque el pesebre no es una invención de la «Tradición» (pero ¿qué concepto tiene Ratzinger de la Tradición? ¿Acaso no es una fuente de la Revelación de la Iglesia?) sino que está «ipsis verbis» en el Evangelio de San Lucas:».Et pannis eum involvit et reclinavit in praesepio». Me niego a pensar tal ignorancia en Ratzinger como para decir eso. Esperemos a ver más comentarios y resúmenes de los que tienen el libro en sus manos.
    Esto es lo que se lee en RC:

    El libro, el tercer volumen que Ratzinger dedica a la figura de Cristo, se plantea una pregunta tan delicada como crucial para los católicos: “¿Es cierto que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen?”. El Papa se contesta: “Sí, sin reservas”. Ahora bien, Benedicto XVI le quita la razón a San Agustín [y a tantos doctores y Padres], quien dejó escrito que María hizo un voto de castidad y se encomendó a José para que la protegiera. Según Benedicto XVI, tal reconstrucción de los hechos “está fuera del mundo judío en el tiempo del nacimiento de Jesús”. Una fecha que Joseph Ratzinger sitúa –recurriendo al Evangelio de San Lucas—en el año 15 del imperio de Tiberio César, entre el 6 y el 7 antes de Cristo, coincidiendo con una conjunción de los planetas Júpiter, Saturno y Marte. Pero, más que la fecha, llama la atención la manera en que el Papa reescribe, aunque sin refutar, los textos de Lucas y de Mateo.

    “¿De dónde?”, se viene a preguntar Ratzinger, “¿pudieron sacar los dos evangelistas la historia que cuentan?”. Según su respuesta, de la propia María. “Solo ella”, sostiene el Papa, “podía referir el evento de la Anunciación”. Los matices del teólogo alemán llegan con los detalles. Según explica en el tercer capítulo, dedicado al nacimiento de Jesús, la Virgen envolvió a su hijo en pañales, pero como cualquier otra madre en sus circunstancias, esto es, con amor pero “sin sensiblería”.
    Es la tradición, según Joseph Ratzinger, la que le pone literatura al asunto, [Pero ¡si San Lucas habla de pesebre y de pañales,Herr Profesor!].Es la tradición, según Joseph Ratzinger, la que le pone literatura al asunto, metiendo en el cuadro un pesebre –representación del altar– y unas gasas para envolver al bebé –un anticipo de la hora de su muerte-.[Señor mío no es la tradición [y aunque lo fuera ] sino la Escritura la que habla de pañales (¡gasas!) y pesebre. ¡Qué ignorancia tan crasa!]
    El Papa, por tanto, hace tabla rasa con los detalles –“en el portal no había animales”– y, a cambio, garantiza la veracidad del meollo del asunto: el nacimiento de Jesús no es un mito, sino una realidad: “Historia, historia real, acontecida, historia interpretada y comprendida con base a la Palabra de Dios”. Tan cierta, añade el Papa, como la virginidad de María. El Papa, por tanto, hace tabla rasa con los detalles –“en el portal no había animales”– y, a cambio, garantiza la veracidad del meollo del asunto: el nacimiento de Jesús no es un mito, sino una realidad: “Historia, historia real, acontecida, historia interpretada y comprendida con base a la Palabra de Dios”. Tan cierta, añade el Papa, como la virginidad de María. “Una mujer valiente”, escribe Joseph Ratzinger, “que incluso ante lo inaudito [el anuncio del Ángel] mantiene el autocontrol. Es una mujer de gran interioridad, que mantiene juntos el corazón y la razón y trata de entender el contexto, el conjunto del mensaje de Dios”.Una mujer valiente”, escribe Joseph Ratzinger, “que incluso ante lo inaudito [el anuncio del Ángel] mantiene el autocontrol [¿Haría yoga para tanto autocontrol?]. Es una mujer de gran interioridad, que mantiene juntos el corazón y la razón y trata de entender el contexto, el conjunto del mensaje de Dios”.

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  3. No respetan absolutamente nada. Nada. Ni las devociones más sencillas y más entrañables del pueblo católico. Todo lo corrompen con su racionalismo estúpido. ¿Qué no hubo estrella? ¿Cómo lo sabe él? ¿Acaso cree que la astronomía la inventaron los modernistas? ¿Acaso cree que hace dos mil años, cuando la astronomía observacional sistemática tenía ya tres mil, al menos, las buenas gentes eran tan estúpidas que no podían distinguir entre las normales conjunciones planetarias y hechos verdaderamente sobrenaturales? ¿Qué explicación le da al eclipse de tres horas de duración mientras Cristo pendía en la Cruz? ¿Sabe que ese eclipse no pudo ser natural? ¿Sabe que cinco testigos presenciales, paganos, lo dejaron escrito en los anales (véase «De septem verbis»)? Y ya que hace alarde de racionalismo, ¿sabe que la crítica ha demostrado la redacción temprana de los Evangelios? ¿Cómo pudieron escribir los Apóstoles sobre hechos sobrenaturales de los que los propios habitantes de Jerusalén habían sido testigos si esos hechos sobrenaturales no hubiesen sido ciertos? ¿Podían los Apóstoles relatar a los habitantes de Jerusalén que en Jerusalén hubo un eclipse de tres horas de duración y que los sepulcros se abrieron y que el velo del templo se escindió y que muchos volvían del Gólgota golpeándose el pecho, si todas esas cosas no hubieran sido ciertas? Entonces, ¿qué problema tiene con la estrella que guió a los Reyes Magos? El problema es éste: QUE ÉL, EN EL FONDO, NO CREE QUE CRISTO FUESE EL HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE, Y POR TANTO NO CREE EN LOS SUCESOS SOBRENATURALES QUE SUCEDIERON CON SU LLEGADA, CON SU VUELTA AL PADRE Y DESPUÉS, CADA VEZ QUE SE HA CELEBRADO LA EUCARISTÍA .

    El problema de estos modernistas es que no tienen fe. Y como no tienen fe buscan explicaciones pedestres que cuadren en sus pedestres entendimientos, oscurecidos por la falta de fe. Y para justificar su falta de fe se presentan ante el pueblo católico como instruidos doctores que pueden explicar cosas con la sola fuerza de su razón, muy mermada por cierto porque le falta luz. Leí en cierta ocasión una explicación racionalista sobre el maná. En un texto de crítica bíblica prestigioso. Hablaban de no sé qué especie de arbusto y no sé qué sudoración de sus ramas y hojas, y chorradas diversas sobre la temperatura del amanecer y cosas de botánica. En fin, un asunto puramente natural. Y para ser un asunto puramente natural no se les ha ocurrido pensar que se habría dado antes muchas veces, y que sería conocido, y que se habría dado muchas veces después, y que sería identificado. Pero no, ocurrió una vez, cuando Dios quiso alimentar a su pueblo. Y nunca más una multitud ha podido alimentarse del maná del cielo. Los racionalistas se jactan de aplicar la razón a todo, cuando, en primer lugar, deberían aplicarla a sus propios «razonamientos».

    ¿Qué daño podía hacer al pueblo católico el imaginarse al niño entre las dos bestias, en el pesebre? ¡Cuidado! Porque si no respetan ni esa imagen entrañable e inocente, si hasta eso quieren ensuciarlo, borrarlo, eliminarlo de la mente de los católicos ¿se puede imaginar cuánto odio guardan contra la Tradición católica? Y otra vez más, ¡cuidado! porque son astutos, se toman su tiempo y tienen en realidad dos tiempos: uno de puertas afuera, más lento; otro, de puertas adentro frenético, donde no dejan pasar un día sin erosionar algo de la fe de los mayores, de lo que nos transmitió el pueblo católico desde los tiempos de Cristo.

    Este racionalista filomasón llamado Ratzinger, de lenguaje retorcido, amistades peligrosas y fe por demostrar, sólo ha podido llegar a «papa» aupado por su secta, después de haber desembarcado con los mismos enemigos de Cristo. El podrá engañar más o menos, pero sus actos no engañan, y por eso tiene como «defensor de la fe» a otro de su cuerda, tan falto de fe como él, que no cree ni en la virginidad de María ni en la presencia real, ni en los hechos sobrenaturales, aunque al mismo tiempo y por alguna razón que todavía tiene que explicar si que tiene fe en el poder salvífico del vudú, el animismo, el hinduismo y el islam….

    Y yo seguiré imaginando al niño en el pesebre, con los pastores a los que anunciaron el nacimiento los mismos ángeles, y los animales, criaturas de Dios, que se alegraron como el resto de la Creación cuando nació Cristo.

    Alabado sea Dios, Alabado sea.

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  4. Por cierto, dejo un enlace a una tabla de conjunciones planetarias:

    http://www.alcyone.de/ae/aat/examples/sc2.html

    Se pueden contar 26 en solo siete años. Sólo de los planetas exteriores. Los interiores tienen sus propias tablas. Pero como parece ser que los modernistas inventaron la astronomía, han debido pensar en las pobres generaciones pasadas, que quedaban boquiabiertas cada vez que ocurría un fenómeno que se da tres o cuatro veces al año. Un fenómeno que además no se da súbitamente, sino que los planetas se van acercando hasta la conjunción a lo largo de semanas. Y que además eran tan cortos de entendimiento que cuando por fin sucedía la conjunción de dos, tres o cuatro planetas, entonces confundían las cuatro luces en el cielo con una sola y hablaban de «una estrella» para nombrar a lo que eran evidentemente cuatro. Esta es la explicación racionalista, que, obsérvese, siempre se apoya implícitamente en un supuesto: «las gentes del pasado eran tontas y mentirosas. Y nosotros la luz del mundo que viene a disipar tinieblas de milenios.»

    Y sobre la Virgen Santísima, sobre María… mejor no digo nada. Sólo una cosa: quien pueda escribir sobre ella sin que le tiemble la mano, sin sentir enseguida la necesidad incontenible de arrodillarse y ponerse a rezar, es que NO TIENE NI IDEA de qué está hablando.

    Tiren ese libro a la BASURA, si es que lo han comprado. Mejor hoy que mañana.

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  5. Entre 2005 y 2020, unas 200 conjunciones planetarias:

    http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_conjunctions_%28astronomy%29

    Si alguien confunde cualquiera de esas conjunciones de planetas con una sola estrella, que además no se mueve en el firmamento sino que marca una dirección… que levante la mano.

    Qui cum audissent regem, abierunt, et ecce stella, quam viderant in oriente, antecedebat eos, usque dum veniens staret supra, ubi erat puer. Videntes autem stellam gavisi sunt gaudio magno valde. Et intrantes domum, invenerunt puerum cum Maria matre ejus, et procidentes ado-
    raverunt eum.

    Habiendo oído al rey, se fueron, y he aquí que la estrella, que habían visto en oriente, les guiaba, hasta detenerse sobre el lugar donde estaba el niño.

    ¿Qué parte es la que no entienden? ¿O es que creen que el suceso es imposible, que no pudo ocurrir? Si es así, es que no creen que aquel niño fuese Dios hecho carne.

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  6. ¿Cómo se nota que (afortunadamente), leéis poco a los modernistas, y que no habéis oído lo que se enseña hoy día en casi todos los seminarios del mundo!

    Si esta gente es capaz de decir y enseñar a los futuros sacerdotes que la Anunciación es una creencia ingenua, que Nuestra Señora jamás dijo el Magnificat, o que la narración evangélica de la Ascensión de Nuestro Señor es sólo «una forma de hablar».

    Esa gente maldita es gnóstica, que odian cualquier cosa material, histórica, concreta, carnal, que dé su realidad verdadera a la historia evangélica.

    ¡Pero si se escandalizan cuando les explico que Adán y Eva son personajes perfectamente históricos!

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