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LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERÁN ¿CONTRA LA IGLESIA O CONTRA PEDRO?


 

He ahí una pregunta a la que se han dado diferentes respuestas y que ha originado controversias desde los primeros tiempos de la Iglesia. Nuestra comentarista Adri parece zanjarlas cuando dice:

 «las puertas del Infierno no prevalecerán contra ELLA. NO dijo contra tí.»

Esta es la cuestión suscitada por ella, en el comentario de los «Precedentes históricos …», del que extraigo este extracto: 

Una pregunta sin dolo sino para aprender y comprender mejor, con respecto a que el Papa no puede errar o equivocarse:

Quiero poner los siguientes hechos bíblicos que vienen a mi mente[,
El primero, cuando San Pedro, ya habiendo sido nombrado la Piedra sobre la cual Jesús edificaría su Iglesia,
Y HAGO ÉNFASIS en que dijo: Tu eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ELLA. NO dijo contra tí.
S. Pedro le negó ante los que le acosaban, 3 veces como le advirtió Nuestro Señor. ciando S Pedro le dijo que daría su vida por él: “El Demonio ha reclamado cribaros como trigo, mas Yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca, y tú cuando te conviertas CONFIRMA A TUS HERMANOS.”
En otra ocasión cuando San Pedro le dice que no sufra la pasión, le dice “apartarte de mi Satanás”
o al final ya habiendo ascendido a los cielos Nuestro Señor Jesucristo, fué corregido por San Pablo por judaizar.
¿Como podemos afirmar que no puede errar o equivocarse, a ello se refieren cuando dicen en la FSSX sobre resistir a la cara y reconocer su autoridad aunque se equivoque?

Para responderle hay que traer los textos bíblicos en los que se lee que Cristo pronunció la sentencia: «Las puertas del infierno no prevalecerán contra ELLA«. Quizás alguien piense que es evidente que se refiere a la Iglesia y no a Pedro. Pero ¿es tan evidente que no se refiera a la Roca? Más bien parece que si la oración gramatical comienza hablando de la Roca, a ella en primer lugar habría de referirse, pues la palabra Iglesia viene a continuación en una oración copulativa. Como si alguien dijera en español:

«Tu eres Juan, mi  REPRESENTACIÓN  y en esta REPRESENTACIÓN se fundamenta mi DEFENSA , y los acusadores no podrán contra ELLA» . Es evidente que es perfectamente simétrica a la frase:

«Tu eres PETRÓS (de piedra) y sobre esta PIEDRA edificaré mi IGLESIA y las puertas del infierno (aceptado como herejías por muchos Padres) no podrán contra ELLA»

En ambas frases el pronombre ELLA pudiera referirse al primer término REPRESENTACIÓN/PIEDRA, aunque tambien pudiera hacerlo a DEFENSA/IGLESIA.

En el original griego, como en su versión calcada latina se lee así:

κἀγὼ δέ σοι λέγω ὅτι σὺ εἶ Πέτρος, καὶ ἐπὶ ταύτῃ τῇ πέτρᾳ οἰκοδομήσω μου τὴν ἐκκλησίαν, καὶ πύλαι ᾅδου οὐ κατισχύσουσιν αὐτῆς

 Et ego dico tibi, quia tu es Petrus, et super hanc petram ædificabo Ecclesiam meam, et portæ inferi non prævalebunt adversus eam.

Ahora bien en el texto griego original reflejado perfectamente en el latino, tanto los términos griegos ἐπὶ ταύτῃ τῇ  πέτρᾳ  como los latinos super hanc petram, son femeninos y acusativos, así como τὴν ἐκκλησίαν y ecclesiam, y a ellos pueden por igual referirse las palabras  αὐτῆς  y eam, también femeninos y acusativos.

Pues esta es ni más ni menos la discusión que se suscitó desde tiempos inmemoriales. El Padre de la Iglesia (aunque no santo) ORÍGENES pareció zanjar la cuestión cuando dijo, que si fuera la Roca el objeto de la promesa, equivaldría a decirla también de la Iglesia sustentada en esa Roca. Y viceversa si fuera la Iglesia el objeto de la promesa implícitamente se diría de la Roca, sin la cual no se mantendría incólume.

Por otra parte, aquí me atrevo a exponer una reflexión propia, si las «puertas» del infierno tiene una resonancia de ataque y conquista, como «cornu» el cuerno tan usado en la biblia y en los salmos como fuerza y potencia de atacantes y ejercitos sitiadores (en las lenguas modernas tanbién  se ha hablado de la «sublime puerta» en referencia al poder otomano) ¿qué cosa más natural que referir la victoria imposible de esas puertas del infierno, a la Roca, a la atalaya rocosa, alcázar, ciudadela, invencible?  ¿Alguien se ha parado a registrar el número de veces que en los salmos, por ejemplo, se habla de Piedra, para pedir o afirmar la seguridad en que reposan nuestros pies, o pasos (gressus meos)?

Realmente las dos alternativas son legítimas. A mi me parece más propia la primera, o sea el término Ella referido a la Roca, pero la segunda alternativa es igual de válida. En cualquier caso suscribo la aguda sentencia de Orígenes.

Tibi dabo claves Regni Caelorum

Tibi dabo claves Regni Caelorum

Pero hay que señalar que este texto fue muy atacado por los herejes anti-infalibilistas.

La infalibilidad e indefectibilidad de Pedro sobre quien reposa la infalibilidad e indefectibilidad de la iglesia, como PIEDRA BASAL y fundamento de ella, fue atacada especialmente por los protestantes, que se agarraron a diversas hipótesis, todas desbaratadas por los más solventes exegetas, incluso protestantes como Jeremías.

Estas son:

1/La Piedra no era Pedro sino la Fe de Pedro. Pedro no estaría inmune a la pérdida de esa Fe. Sino que, la perdiera o no, la Fe con la que una vez había confesado a Cristo (Tú eres el Cristo..) sin que hubiera promesa de que permanecería en él siempre, sería el fundamento de su Iglesia.

2/El nombre de Pedro, en el original PETRÓS, no quiere decir Piedra sino piedrecilla. Lo cual es cierto en el griego clásico, pero no así en la koiné . Además el nombre que le dio Cristo a Pedro, no sería Petros, sino Cefas, que quiere decir piedra, tal como se ve en otros lugares de los evangelios y en San Pablo («fui a ver a Cefas«..). Hay que tener en cuenta que los críticos hablan de un evangelio perdido Mateo en arameo, del que nuestro Mateo sería la traducción griega. La biblia siríaca en arameo, también dice Cefas (Su traducción al español que poseo hecha por los protestantes sin embargo dice, arteramente, Pedro).

3/Super hanc Petram, sobre ésta piedra, no querría decir la Piedra de Pedro, (¡a quien también se llamó Cefas!)  (pedro, petrós, pidrecita) sino el mismo Cristo, que como se lee en otros lugares de la Biblia (v.gr. la piedra angular que desecharon los arquitectos… o bien, «edificados sobre la piedra angular que es Cristo» que dice San Pablo). ¡ Cristo se habría señalado, quizás con el dedo, a Sí mismo! Es sobre Él sobre quien reposaría su Iglesia y no sobre la Fe de Pedro.

Pues sobre estas argucias reposa las interpretaciones recientes que pretenden que la Fe de Pedro podría fallar en determinados casos (aunque no sobre las sentencias ex-cátedra, como Cabeza de TODA LA IGLESIA, a la que él se dirigiría, enseñando, obligando y definiendo, y ademas diciendo los términos expresamente). Pero hay que reconocer que en estos términos-descartado el Concilio último que pretenden fue magisterio auténtico no infalible– lo hizo el Papa en la definición dogmática de la Asunción. Y con anterioridad en la definción dogmática de la Inmaculada -Concepción. O sea que Pedro habría sido infalible, de cien en cien años. Y mientras tanto se disculpa el Magisterio papal, inexistente en cuanto infalible, diciendo ¡PORQUE EL PAPA NO EMPEÑÓ SU INFALIBILIDAD!  Aunque hubiera dicho herejías no por eso dejaría de ser nuestro papa. También han hablado del «manto de Noé» o de que a un padre se le disculpa aunque se le resista, como se hace con un padre ¿natural? malvado o irresponsable. Sólo les faltó repetir aquella sentencia de un presidente americano, que hablaba de los dictadores latinoamericanos, diciendo «Serán unos H.P. pero son NUESTROS H.P».  (Pido perdón por el chascarrillo)

Por fin hay que decir que se ha expandido la interpretación que Adri da por cierta sobretodo por influjo de la FSSP. En efecto como ya hemos dicho en el post «Precedentes heréticos...» pareciera que la Frat recoge en este punto todas las interpretaciones heréticas de siglos anteriores (sobre todo jansenistas y galicanas) para pretender asentar la idea de que no fue Pedro el objeto de la promesa, sino la Iglesia. He aquí lo que se lee en el post de «Una objeción crucial..»   que ha dado pie a los diferentes posts que se han sucedido, aunque dicho por sedevacantistas.

Es a Pedro, que sería por voluntad de Cristo su Vicario en la tierra, y a sus sucesores,  no a Simón, como a persona privada, particular, a quién Nuestro Señor prometió la asistencia del Espíritu Santo para que jamás hubiera errores cuando definiese, él, o sus sucesores, verdades de doctrina en materia de Fe y Moral, lo que quiere decir que :  “El Romano Pontífice es infalible sólo cuando se pronuncia oficialmente como Papa sobre estas materias  en su carácter de Pastor y Maestro Universal, es decir, cuando habla  “Ex Cathedra” 

O sea no es a Simón Bar Jona, sino a la Iglesia, y a su cabeza Pedro, cuando se pronuncia oficialmente. Recibiría de la iglesia su infalibilidad, en el ejercicio solemne de su cargo.

¿No está ahi el eco de la interpretación que niega que fuera Simón al que se le dió la promesa?  Dicen: no fue a Simón como persona privada.. sino a sus sucesores [como cabezas de la Iglesia]. Sin embargo, fue a Simon con nombre privado y apellido (Beatus es Simon Bar Jona)  y después en la colación del primado : ¿Simon me amas?-..Pues apacienta…

Me he extendido en este punto que suscitó Adri porque creo que es fundamental:

Resumen:

Simón como persona privada, con nombre propio y apellido, recibió la promesa y el primado. Y de él se dijo que cual ROCA de su Iglesia, no sería vencido por las puertas del infierno, junto con su Iglesia edificada sobre él. EL SERÍA EL FUNDAMENTO BASAL, EL PRINCIPIO Y FUENTE DE LA INFALIBILIDAD  E INDEFECTIBILIDAD  DE SU IGLESIA.

Como dijera San Inocencio I papa (401-417) hablando de la iglesia de Roma, regida por el sucesor de Pedro  cual una FUENTE PURA libre de toda mancilla herética, que vivifica las iglesias locales «tal las aguas que surgen de la FUENTE original y fluyen en todas las regiones del mundo por arroyos puros venidos de una fuente no contaminada« (Carta In Requirendis, 7 de enero de 417, dirigida a los Obispos del Concilio de Cartago).  Pero nos preguntamos ¿De donde podrían proceder esas aguas puras propias solamente de la iglesia romana, de las que beben las demás iglesias, sino de la persona del sucesor de Pedro, que la rige, la adoctrina,[y no precisamente siempre, ex-cathedra*?]  Era aquel a quien se le prometió que las Puertas del infierno no prevalecería contra él, Roca y fundamento de su Iglesia romana, y de todas las restantes Iglesias, aun reunidas en un Concilio como el de Cartago.

Las demás objeciones de Adri pueden verse rebatidas en el post «La Fe de Pedro no falló»  y en los restantes  «¿Puede un papa..» etc.. que pueden verse en la pestaña superior «Infalibilidad«.. Los cuales yo considero fundamentales para el largo camino que hemos recorrido en pro de defender la Infalibilidad (docendo) e indefectibilidad como persona también privada, de Pedro, a quien desde aquel glorioso día se le otorgó el sobrenombre de Pedro, ROCA de su Iglesia. Por él se  pronunció la oración Omnipotente del Verbo Encarnado «Yo rogaré por tí y tú, convertido, CONFIRMA a tus hermanos«. Por eso ya en la colación del primado (no antes) se le mandó APACENTAR (Confirmar..) a las corderos y a las madres, (los obispos) en su Iglesia.

Hay que pensar, en mi opinión, que la colación de las promesas se hizo realidad cuando se le confirió el primado y NO cuando se le prometió que las puertas del Infierno no podrían contra él , o si se quiere, contra la Iglesia edificada sobre él como sobre un cimiento firme e indestructible, vale decir indefectible.

Estas son las razones que ofrezco a Adri y a los lectores por si pudieran convencerles.

 

13 respuestas »

  1. De la Vulgata Clementina:

    «Et ego dico tibi, quia tu es Petrus, et super hanc petram ædificabo Ecclesiam meam, et portæ inferi non prævalebunt adversus eam»

    Ese «eam» puede referirse igualmente a «Ecclesiam» y a «petram».
    En la versión del Obispo Scio de San Miguel se entiende claramente que se refiere a la Iglesia. Pero en la versión de Cipriano Valera de 1862 no está nada claro. Me temo que este puede ser un tema espinoso.

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  2. El comentario de Straubinger a Mateo 16,18: «Pedro es, como lo dice su nombre, el primer fundamento de la Iglesia de Jesucristo, que los poderes infernales nunca lograrán destruir… Los Santos Padres y toda la Tradición ven en este texto el argumento más fuerte en pro del primado de S. Pedro y de la infalible autoridad de la sede apostólica». Nada claro.

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  3. Unas observaciones.
    PRIMERO:
    Parece evidente que la piedra sobre la que está construida la Iglesia de Cristo, es Cristo mismo, la piedra angular desechada por los arquitectos. Por eso el tradicional título de los sucesores de Pedro, «Vicario de Cristo», es muy significativo. Un «vicario» es un representante de la dignidad y el poder de una tercera persona, a la que representa no por los méritos personales del vicario, sino simplemente porque esa tercera persona lo ha nombrado su representante. El vicario a semejanza de un embajador representa a esa tercera persona, y habla en su nombre e incluso representa la dignidad de su señor, pero en ningún caso se apropia tales cosas, de forma que desde el momento que el vicario empieza a hablar en su propio nombre deja de representar a su señor. Y al respecto la parábola del mayordomo que maltrataba a los criados y banqueteaba en ausencia de su señor es muy explicativa (Mat. 24:42 44 y s.).

    SEGUNDO:
    El Señor convierte a Pedro en Mayordomo de su casa, pero en ningún sitio se dice que este mayordomo o vicario tiene impecabilidad de actuación, ni infalibilidad de enseñanza. Es más se nos explica gráficamente en varias ocasiones lo contrario:
    a) (Mat 16:23) Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!
    b) (Mat 26:75) Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces”. Y, saliendo fuera, lloró amargamente.
    c) (Gal. 2:14) Pero en cuanto vi que no procedían con rectitud, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas en presencia de todos: «Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a judaizar?»

    Y se podría argumentar, con un cierto buenismo, que en los dos primeros casos, Cefas no estaba investido aún de lo que es propio de su oficio ni lo ejercía, pero no así en el tercer caso (Gal. 2). Ahora bien, en el caso relatado en Gálatas, Cefas no solo realiza un acto censurable sino que según Pablo contradecía «la vedad del evangelio» y por tanto se trata de una acción herética.

    Y ya solo el ejemplo relatado en Gálatas 2, vendría a demostrar que no solo el papa puede ser falible, sino que si el mismo Pedro pudo errar, cuanto más sus sucesores.

    TERCERO:
    Existe un oficio eclesial intrínseco a la Iglesia, encargado de hacer visible a Cristo, que es el ejercido por Cefas y sus sucesores. Y el oficio es intrínseco a la Iglesia, pero la persona concreta que lo ejerza es accidental, y de hecho más de 250 personas lo han ejercido ya.
    Y entre los muchos ejemplos que vendrían a demostrar el carácter accidental de la persona que ejerce el magisterio papal, hay dos importantes:
    a) Mientras sacramentos como el bautismo y el orden imprimen carácter, no ocurre lo mismo en el caso del oficio ejercido por Cefas. Es decir no solo es extrínseco a la Iglesia, sino que incluso es extrínseco a la persona que lo ejerce. Al punto, que nunca se ha desechado la idea que por las razones que sea (por ejemplo la edad) el Papa, deje de ejercer su oficio y se sustituido por otra persona, que a partir de ahí pasara a ejercer el oficio de Cefas.
    b) En la práctica hay momentos en que el ejercicio de Vicario de Cristo queda vacante, por ejemplo entre la muerte de un papa y la elección del siguiente, sin mayor inconveniente.

    CUARTO:
    ¿Cual es el significado entonces de la frase del señor «…y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella»?
    Creemos que el significado de la frase es distinto al posible hecho de que a lo largo de la historia la Iglesia no pueda ser aparente y temporalmente vencida por Satanás. Y al respecto hay algo que siempre olvidamos de la Iglesia: existe una Iglesia combatiente en la historia, pero también existe una Iglesia Purgante y una Iglesia Triunfante. Y las tres Iglesias son la misma Iglesia, pues una sola es su cabeza. Por tanto, al existir ya una Iglesia Triunfante, podemos afirmar con entera seguridad que las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella.

    Por tanto, las promesas del señor sobre la victoria de la Iglesia siempre estarán garantizadas pase lo que pase en la Historia. Y por tanto, las afirmaciones del Señor no descartan situaciones como una larga temporada con la Sede Vacante, una sucesión de antipapas, e incluso la herejía de uno o más papas.

    QUINTO
    Pero, ¿es posible la herejía de un Papa? Que habría que lo impidiera… Se me ocurre el argumento de que una serie de doctores de los últimos siglos que en su inmensa mayoría consideraban tal eventualidad altamente improbable. Pero, me parece a mi tal consideración nacía más del corazón que se enfrentaba a todas las herejías modernas (impugnadoras del papado) que de la cabeza. Y bastaría el caso del papa Honorio para desmontar toda posible argumentación probabilista siempre sobre una imposible herejía Papa.

    En realidad, dentro del Magisterio expreso el único argumento de peso es la afirmación del vaticano I afirmando la infalibilidad del Papa cuando, en determinadas circunstancias, define una verdad de fe. Pero cuando se discute el tema siempre se centra la discusión en el tema de las condiciones y se olvida la principal de tales condiciones, que es la de que la definición la tiene que realizar el Papa mismo y no otra persona.

    Por reducción al absurdo admitamos la hipótesis de que un papa legitimado como pastor y maestro de la Iglesia y con toda solemnidad define una verdad de fe y siempre por hipótesis supongamos que esa supuesta verdad de fe es una herejía… ¿QUEDARÍA CON ELLO NEGADA LA DEFINICIÓN DE LA INFALIBILIDAD papal DEL VATICANO I? RESPUESTA: NO, NO QUEDARÍA ABOLIDA LA INFALIBILIDAD PAPAL.

    ¿Por qué no quedaría negada la infalibilidad papal cuando este último define una herejía? Pues, porque al definir una herejía quedarían automáticamente depuestos de su función de Papas, y no en ese momento sino desde el momento que aceptaron una herejía.

    Por tanto, teóricamente es perfectamente posible que un papa recaiga en la herejía.

    SEXTO
    Y no solo en la teoría, sino que en la práctica, la Iglesia ha definido en el caso de Honorio la herejía de un papa. Y en este caso es incluso accesorio si realmente Honorio recayó o no en la herejía, el caso aquí es que la Iglesia admitió expresamente la posibilidad de que un papa cayera en la herejía.

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  4. Contestando a las afirmaciones del Sr. Miguel Echeverría:

    PRIMERO:
    La Iglesia es la única intérprete autorizada de las Sagradas Escrituras, y siempre ha interpretado ese pasaje como referido directísimamente a Pedro. Si ud, quiere imitar a todos los heresiarcas que en el mundo han sido, antes que hacerle caso a nuestra santa Madre y Maestra, ud. verá.
    ¿Qué Papa ha pretendido alguna vez hablar en nombre propio, y no en el de Cristo?

    SEGUNDO:
    Tampoco ha pretendido nunca nadie que el Papa fuera impecable, ni que en su labor estricta de gobierno prudencial, pueda tomar decisiones más o menos desafortunadas, incluso con graves responsabilidades morales por parte suya.
    En cuanto a la infalibilidad de enseñanza, esa ha sido la creencia universal de la Iglesia, hasta que ciertos herejes empezaron a pretender lo contrario.Las citas que ud. aduce, pertenecen a un tiempo en que Pedro aún no había recibido efectivamente el Primado prometido, que Nuestro Señor le confirmará después de su Pasión, y cuyos plenos efectos, entre los que se cuentan la infalibilidad, no recibirá hasta Pentecostés.
    La cita de Gál. nos indica que un Papa sigue sujeto a las fragilidades de la naturaleza humana, y a los límites de nuestros juicios prudenciales. Para eso se rodea de asesores y consejeros, en primer lugar, los eminentísimos cardenales.
    Por lo que veo, se atreve a acusar de herejía nada menos que a San Pedro, cosa que nadie se había atrevido a hacer, puesto que Pedro nunca falló en la fe, sino en un acto prudencial.
    Cada vez que callamos cuando deberíamos hablar, fallamos a la verdad del Evangelio, sin que por ello seamos herejes.
    Sin embargo, quien se atreviere a afirmar que Pedro o sus sucesores han fallado, conociendo como deberían las numerosas profesiones de Fe de Papas, concilios o Doctores que afirman solemnemente que jamás fallaron ni Pedro ni sus sucesores en la Sede Romana, es un hereje sin paliativos.

    TERCERO:
    ¿Que es eso de extrínseco a la Iglesia? ¿Que no pertenece a su esencia, pudiéndose prescindir de esa institución impunemente? Pues sepa que tan esencial es el poder de Orden, que en sus grados mayores, imprime carácter, como el poder de jurisdicción, que es amisible y no imprime carácter.
    Puede ser accidental en la persona, pero desde luego, no es «extrínseco a la Iglesia».

    CUARTO:
    La Iglesia como tal no puede ser vencida, porque es inmutable e incorruptible como su Señor, y victoriosa con la misma victoria de Aquél que venció desde la Cruz. Sus miembros pueden ser vencidos, y ella quedar reducido a un puñado de fieles, sin quedar vencida, sino preparando la contraofensiva.
    Es evidente que no se promete la victoria sino a quien puede sufrir la derrota, cosa que ya no puede alcanzar ni a la Iglesia triunfante ni a la purgante.El mínimo sentido común nos indica que la promesa de Cristo sólo apunta a la Iglesia militante.
    No descarta que haya sede vacante ni antipapas, pero descarta completamente que el error pueda tener acceso a un Pontífice Romano legítimo.

    QUINTO:
    Quien le impide al Papa caer él mismo en herejía, o enseñarla a la Iglesia, es el Espíritu Santo, que no es ni ignorante, ni impotente.
    Los doctores no sólo de los últimos siglos, sino de todos y siempre, no actuaban por sentimentalismo, sino por la Fe apostólica que habían recibido, sabiendo que ésta les mandaba imperativamente creer en la indefectibilidad e infalibilidad de Pedro viviente en sus sucesores.
    El caso del Papa Honorio ha quedado suficientemente explicitado en este mismo blog, como para repetir por enésima vez las calumnias de los herejes.
    Lo mismo se diga de su afirmación según la cual sólo habría de tomarse en cuenta la definición de 1870, cuando puede comprobar, por ejemplo en «misterio de iniquidad», la enorme cantidad de pronunciamientos dogmáticos referentes a la infalibilidad.
    Si se verificara la absurda y blasfema hipótesis que ud. apunta, significaría que la Iglesia entera se ha equivocado creyendo y mandando creer durante bastante más de dos mil años (porque los que se sentaban en la cátedra de Moisés también eran infalibles) que los pontífices legítimos NO pueden enseñar el error, porque se lo impide Dios mismo.
    Y eso significaría que la Iglesia no es verdadera, y que en palabras de san Pablo, somos los más desgraciados entre los hijos de los hombres.
    Pero sabemos, tanto por Fe sobrenatural, como por testimonio natural, que lo que no ha ocurrido nunca en miles de años, tampoco ocurrirá en el futuro, por la promesa de Dios vivo.
    Un Papa no queda depuesto por herejía por la sencilla razón de que ES TOTALMENTE IMPOSIBLE que pueda creerla o enseñarla.

    Y si intenta decirnos que un Papa legítimo podría caer en herejía oculta, como persona privada, perder por ello el pontificado, sin que nadie se enterara, y proceder más tarde a una definición errónea, sepa que la persona del Papa es dotada en el mismo instante de su aceptación canónica de una FE INDEFECTIBLE, es decir, que jamás conoce el error, que está INMUNIZADA CONTRA EL ERROR, en palabras del Papa san Hormisdas, precisamente para que nunca pueda ocurrir lo que ud. imagina.

    La Iglesia no sólo no ha «definido» lo que ud. pretende, sino que ha hecho exactamente lo contrario, ha obligado durante mucho tiempo a los dignatarios eclesiásticos a afirmar que la Sede Romana jamás había fallado, y ha condenado como propiamente herética la afirmación contraria.
    Si ud. quiere seguir haciendo caso de las falsificaciones de herejes miles de veces refutadas, allá ud, pero no pretenda llamarse católico, por mucho que vaya a alguna misa de la FSSPX.

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  5. Respetable señor Jamés Norrington:
    Creo que usted ha leído pero no ha entendido la mayor parte de las cosas que yo he dicho. Por eso me es terriblemente difícil contestarle, pues tendría que volver a explicar todo lo que digo en mi ya larga parrafada. Ademas, en su entrada hay otro problema: jamás da la fuente de sus afirmaciones. Ni una sola fuente, como si su palabra fuera suficiente, y no lo es.
    No obstante contesto a lo más notorio en su entrada.
    PRIMERO
    Tendría la bondad de indicarme la fuente del Magisterio que le permite acusarme de herética mi interpretación de Mt 23… y de paso me explica también donde digo yo que tal texto no se aplica a Pedro.
    Ademas, me pregunta usted: “¿Qué Papa ha pretendido alguna vez hablar en nombre propio, y no en el de Cristo?”
    Respondo: los últimos tres libros sobre el Señor que publicado Benedicto XVI lo hace a título de doctor privado. Quiere más ejemplos? Tengo muchos.

    SEGUNDO
    El que dice que en el relato de Gálatas, Pedro actúa contra la verdad del Evangelio no soy yo sino Pablo. Ahora bien, resulta que precisamente una herejía consiste en negar una Verdad Revelada, luego…

    TERCERO
    El principio de este punto digo que el oficio de Cefas es intrínseco a la Iglesia, y luego digo que es extrínseco. El segundo es erróneo, quería decir de nuevo intrínseco, pero mi error lamentablemente en este tipo de foros no puede ser corregido. Al que si es externo es a la persona que ejerce tal oficio. Y la prueba es que no imprime carácter… No lo imprime lo mira usted por donde lo mire.

    CUARTO
    Y en este punto si que no se ha entendido nada de lo que dicho. Lo que explico es que puesto que existe ya ahora un Iglesia Triunfante, la victoria sobre el Enemigo es ya definitiva e irreversible. Por tanto efectivamente, pase lo que pase en la historia de aquí a su final, “las puertas del Infierno no prevalecerán” sobre la Iglesia.

    QUINTO
    Lo que no estoy dispuesto a discutir son obviedades, que ni siquiera son de fe sino de hechos concretos.
    Hecho concreto: Honorio I fue condenado explícitamente como hereje no solo por tres concilios y cuatro Papas, sino por el sensus fidelium de la Iglesia. Punto.
    Luego un Papa SI puede cometer herejía.
    Por lo demás, es evidente que ni usted ni nadie puede citar ni un solo documento del Magisterio en el que se diga que el papa no puede caer en herejía o que es inerrante.
    Luego dejemos el asunto porque está zanjado.

    SEXTO
    La santa sede nunca ha caído en herejía evidentemente, y eso por una razón lógica: La herejía excluye de la Iglesia, luego ninguna herejía ha podido surgir de la Iglesia, y no solo no ha surgido nunca de la santa sede, es que no ha surgido de ningún lugar de la iglesia…¿Está claro, no? La herejía excluye de la Iglesia, luego de la Iglesia no puede surgir herejía. Punto.
    Y finalmente una pregunta y una aclaración:
    PREGUNTA: ¿No podría usted tener la caridad conmigo de intercambiar argumentos objetivos, sin tener que insultarme y llamarme hereje constantemente?
    ACLARACIÓN: El lugar donde yo voy o dejo de ir a misa no es asunto suyo. Y en realidad como yo no le he dado autorización para ello, le rogaría que no se inmiscuya en mi vida privada.

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  6. Honorable Sr. Echeverría:

    Debo de estar extremadamente espeso, para no haber entendido sus palabras.
    En primer lugar, me achaca ud. no dar fuentes. ¡Pero si nada ud. en ellas!, no tiene más que ir leyendo los posts de este blog, y en primer lugar la obra titulada «misterio de iniquidad», admirable resumen que explica mucho mejor de lo que yo podría hacerlo todos estos temas.

    PRIMERO
    Dice ud.:Parece evidente que la piedra sobre la que está construida la Iglesia de Cristo, es Cristo mismo, la piedra angular desechada por los arquitectos.
    Y tiene razón, pero en el contexto de Mt 16, la piedra a la que se refiere Nuestro Señor, con toda intención, es San Pedro.
    Así dice Pastor Aeternus, del Concilio Vaticano I:Así los padres del cuarto Concilio de Constantinopla, siguiendo los pasos de sus predecesores, hicieron pública esta solemne profesión de fe: «La primera salvación es mantener la regla de la recta fe… Y ya que no se pueden pasar por alto aquellas palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia»[22], estas palabras son confirmadas por sus efectos, porque en la Sede Apostólica la religión católica siempre ha sido preservada sin mácula y se ha celebrado la santa doctrina. Ya que es nuestro más sincero deseo no separarnos en manera alguna de esta fe y doctrina, …esperamos merecer hallarnos en la única comunión que la Sede Apostólica predica, porque en ella está la solidez íntegra y verdadera de la religión cristiana»[23]
    Me cita ud. precisamente a quien no es papa, pero en el caso de un Papa verdadero, que escribe como doctor privado, no se expresa el vicario de Cristo, ni impone a nadie su pensamiento.Pero en lo que escribe, es ud. el que habla del papa en cuanto tal, lo mismo que Nuestro Señor hablaba de la mala administración del mayordomo en cuanto tal, no por lo que hiciera en sus horas libres como particular.
    SEGUNDO
    ¿Y donde halla ud. que san Pedro haya negado una verdad revelada?
    Con el fin de respetar la sensibilidad de la comunidad cristiana de Jerusalén,
    destaca San Juan Crisóstomo, “Pedro no osaba decir claramente y abiertamente a sus
    discípulos que era necesario abolirlas enteramente. Temía, en efecto, que si trataba de
    suprimir prematuramente estos hábitos, destruiría al mismo tiempo la fe de Cristo, pues
    el espíritu de los judíos, desde mucho tiempo imbuido de los prejuicios de su ley, no
    estaba preparado para entender tales consejos. Por eso San Pedro les dejaba seguir las
    tradiciones judaicas” (San Juan Crisóstomo: Comentario sobre la epístola a los
    Gálatas)
    Pedro pudo juzgar de modo parcial sobre la conveniencia, en ese caso particular, de mantener unas observancias que ya no tenía sentido mantener, por caridad hacia una parte del rebaño de Cristo especialmente confiada a su cuidado, pero sin pensar que podía causar un daño mayor en las almas de los gentiles, cosa que le reprende san Pablo.
    Ese tipo de juicios prudenciales más o menos atinados ocurren todos los días, los mismos papas siempre han solicitado el consejo del resto de la Iglesia precisamente recordando este episodio, sin haber pensado nunca que san Pedro hubiese podido caer en herejía.

    Quizás nosotros sí lo haríamos si pretendiéramos contradecir las citas siguientes:
    «San Sixto III (432 – 440) dice que San Pedro “ha recibido una fe pura y completa, una
    fe que no está sujeta a ninguna controversia”

    San León I el Grande (440 – 461) dejaba entender que San Pedro vivía y enseñaba por
    la boca de sus sucesores: “El bienaventurado Pedro, conservando siempre esta
    consistencia de piedra que el recibió, no ha abandonado el gobierno de la Iglesia (…) Si
    nosotros hacemos alguna cosa buena, si nosotros penetramos con precisión en las
    cuestiones, (…) es la obra, es el mérito de aquél cuyo poder vive y cuya autoridad
    manda en su Sede” (In anniversario assumptionis suae, sermón 3). Pedro y sus
    sucesores estaban asegurados de una rectitud doctrinal inquebrantable: “El Mesías es
    anunciado como debiendo ser la piedra elegida, angular, fundamental (Isaías XXVIII,
    16). Es luego su propio nombre que Jesús da a Simón, como si le dijera: “Yo soy la
    piedra inviolable, la piedra angular, que reúne en uno dos cosas; yo soy el fundamento 25
    al cual nadie puede substituir; mas tú también, tú eres piedra, pues mi fuerza deviene el
    principio de tu solidez, de suerte que lo que me era propio y personal de mi poder, te
    deviene común conmigo por participación. (In anniversario Assunptionis suae, sermón
    Este papa dice todavía: “En el curso de tantos siglos, ninguna herejía podía manchar
    a aquéllos que estaban sentados en la cátedra de Pedro, pues es el Espíritu Santo
    quién les enseña” (Sermón 98). Los Padres del concilio de Calcedonia declararon
    formalmente sobre San León: “Dios, en su providencia, ha elegido, en la persona del
    pontífice romano un atleta invencible, impenetrable por cualquier error, el que viene de
    exponer la verdad con la última evidencia

    San Gelasio I (492 – 496) dirige una decretal a los griegos: “Pedro brilla en esta capital
    (Roma) por el sublime poder de su doctrina, y tuvo el honor de derramar aquí
    gloriosamente su sangre. Es aquí que el reposa para siempre, y que asegura a esta Sede
    bendita por él de no ser jamás vencida por las puertas del infierno” (Decretal 14 titulada
    Responsione ad Graecos )

    San León IX (1049 – 1054), después de haber dicho que la Iglesia construida sobre
    Pedro no podía absolutamente “ser dominada por las puertas del infierno, es decir por
    las disputas heréticas” (cf Mateo XVI, 18) y luego citado la promesa de Cristo a Pedro
    (Lucas XXII, 32), amonesta a los cismáticos griegos Miguel Cerulario y León de Acrida
    en su carta In terra pax de 2 de septiembre de 1053: “¿Alguien será lo bastante loco
    para osar pensar que la plegaria de aquél para quien querer es poder pueda ser sin efecto
    sobre un punto? La Sede del príncipe de los apóstoles, la Iglesia romana, ¿no ha, sea por
    Pedro mismo, sea por sus sucesores, condenado, refutado y vencido todos los errores de
    los herejes? ¿No ha confirmado los corazones de los hermanos en la fe de Pedro, que
    hasta ahora no ha fallado y que hasta el fin no fallará?”

    Pío IX (1846 – 1878) afirma en su elevación al soberano pontificado (en el Discurso de
    su exaltación) que un papa no podría ¡“JAMÁS” (nunquam) desviar de la fe! Lo mismo
    escribe en su encíclica Qui pluribus del 9 de noviembre de 1846. Para interpretar las
    Escrituras, los hombres tienen necesidad de una autoridad infalible: Pedro, al cual
    Cristo “ha prometido que su fe no desfallecerá jamás”. La Iglesia romana “ha guardado
    siempre íntegra e inviolable la fe recibida de Cristo Señor, y la ha enseñado fielmente”.
    Misma palabra en la carta In suprema Petri de 6 de enero de 1848: “jamás”. Como en la
    encíclica Nostis et noviscum de 8 de diciembre de 1849: “jamás”.

    León XIII (1878 – 1903) reafirma la antigua creencia en su encíclica Satis cognitum de
    29 de junio de 1896: jamás un pontífice romano se ha desviado de la fe. Su encíclica
    sobre el Espíritu Santo contiene un comentario memorable sobre el evangelio según San
    Juan. El día de Pentecostés, “el Espíritu Santo comienza a producir sus auxilios en el
    cuerpo místico de Cristo. Así se realizaba la última promesa de Cristo a sus apóstoles,
    relativa al envío del Espíritu Santo (…): “Cuando este Espíritu de Verdad venga, os
    enseñará toda la verdad” (Juan XVI, 12). Esta verdad la acuerda y la da a la Iglesia, y,
    por su presencia CONTINUA, vela para que ella jamás sucumba al error” (Encíclica
    Divinum illud. 9 de mayo de 1897).

    Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe. Ciertamente su apostólica doctrina fue abrazada por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos»[27].

    Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error y pueda ser alimentado con el sustento de la doctrina celestial. Así, quitada la tendencia al cisma, toda la Iglesia es preservada en unidad y, descansando en su fundamento, se mantiene firme contra las puertas del infierno.

    Creo que de momento, basta.

    Si nos atreviéramos a negar lo que constante y solemnemente enseña la Iglesia, y el Concilio Vaticano I, ex cathedra, como suelen exigir algunos, ¿no seríamos llamados con justicia herejes? Por osar acusar de herejía al mismo san Pedro?

    No sólo se levantarán los católicos, sino los ortodoxos, y aun muchos anglicanos y protestantes, para protestar por semejante desvergüenza, que personalmente, sentiría como una ofensa personal.

    Entiéndame bien, estoy seguro de que Ud. desea con toda su alma ser un buen católico, y que no sostiene realmente que nada menos que San Pedro cayó en herejía, dejando sin efecto la oración de Nuestro Señor, y su promesa. Pero lo que escribe suena objetivamente así, por lo que es mejor hablar que callar.

    TERCERO
    En que el poder de jurisdicción no imprime carácter, I agree, al menos una cosa en la que estamos de acuerdo, Deo gratias…

    CUARTO
    Cuando Nuestro Señor promete que las puertas del infierno no prevalecerán, es evidente que se refiere únicamente a la Iglesia militante, y no a los Patriarcas o profetas.
    Ya se encargan los doctores de la Iglesia de precisar que Nuestro Señor se refería a que los herejes y sus herejías jamás triunfarían, ni la inficionarían con su veneno.
    Si la Iglesia pudiera errar, ya no sería la misma iglesia, y esas puertas habrían triunfado, por mucho que siguiera existiendo la Iglesia del Cielo.

    QUINTO
    Eso de obviedades será para ud.
    Con las citas anteriores va bien servido, con la condición de que sepa interpretarlas. Tiene otras muchas sólo con pulsar, en éste mismo sitio, la pestaña infalibilidad.
    No voy a repetir toda la argumentación mediante la cual los Padres de Vaticano I deshicieron todas las objeciones seudohistóricas referentes a este caso, puede consultarlas en este mismo sitio, o en la obra del P. Montrouzier, «Honorius a t’il été monothélite?»
    En las citas que le pongo, puede ver que se afirma que los Papas NUNCA cayeron en herejía, ni lo harán en el futuro.
    Pregunte por ejemplo a san Roberto Belarmino, que confesaba que la tesis de Pighius era la verdadera, y fácil de defender.
    El sensus fidelium ni se ha dado por enterado de esa cuestión, cosa de especialistas…

    SEXTO
    Es posible que no lo sepa, pero está reproduciendo aquí el viejo argumento galicano que distinguía entre la Sedes, la Iglesia Romana, siempre infalible, y el Sedens, el titular actual, que no lo era, salvo por consenso general de la Iglesia.
    Toda la Constitución Pastor Aeternus es una refutación en regla de esa especiosa distinción.
    La enseñanza constante tiene este sentido: Que un papa legítimo no puede errar en la Fe, y por ende, no puede perder el Pontificado por esta causa, por lo que tampoco lo puede juzgar o deponer la Iglesia por este motivo. Esa es la razón por la que la Sedes no puede fallar, porque el Sedens la confirma contínua y perpetuamente.
    Si alguna vez hubiéramos tenido un papa hereje, el mundo cristiano jamás hubiera dicho que la Sede Romana siempre se ha mantenido pura e incólume, y siempre lo hará.
    Si fuera como ud. dice, podríamos decir que la sede de Constantinopla siempre se ha mantenido pura, puesto que cuando alguno de sus titulares cayó en herejía, como se expulsó a sí mismo de la Iglesia, no manchó su Sede, pero ese no es el sentido siempre asumido por todos nuestros antepasados.

    Espero haber sido más agradable de leer; no sé donde va a Misa, ni tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero el origen de su argumentación, desgraciadamente. es demasiado reconocible.

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  7. Agradezco sus comentarios, pues aunque estoy convencida de la usurpación del papado en estos tiempos, debo aprender todavía muchas cosas, y aclarar todas las dudas que sobrevienen después de haber leído al respecto de que no puede errar ni en el magisterio odinario, pues tenía entendido que solo era infalible cuando hablaba ex cathedra.
    Y con todo respeto me agradaría sugerir a James Norrington, que intentara que sus comentarios no llevaran esa acritud tan molesta en algunos sedevacantes, entramos aquí porque TENEMOS AMOR POR LA VERDAD y no solo no somos enemigos, sino hermanos en una lucha contra Nuestros verdaderos enemigos y entre tanto desastre, buscamos la verdad, debe haber debate CLARO sin acidez ni crítica personal, lastimar con nuestros comentarios nos exalta y predispone los animos, podemos exponer, y disctir sin agredir a nadie.
    Es más sencillo, más elcuente y edificante y deja paz en el alma, y no la agita sino que invita a la verdadera reflexión de ambas partes.
    En Cristo
    adri

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  8. Estimado Sr. Echeverria…

    «…Luego un Papa SI puede cometer herejía…»

    No… si manifiesta herejia, la logica explicacion es que nunca lo fue!

    Cual es «LA CHAMBA», «EL TRABAJO», «EL ENCARGO» que JNS le dio a Pedro?

    Su trabajo es «CONFIRMAR A SUS HERMANOS EN LA FE»

    Y si pedro no hace esa labor («confirmar a sus hermanos»), se deduce que pedro no es Pedro.

    Porque la razon de ser, la funcion, la ESENCIA de Pedro es precisamente esa: ser «LA REGLA PROXIMA DE LA FE»

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  9. Amigo Derechos de Dios, dice usted:
    «…si manifiesta herejía, la lógica explicación es que nunca lo fue!»

    Eso sucede si la herejía ocurre antes de su elección como Papa… pero puede ocurrir, que siendo de una ortodoxia impecable, sea elegido y solo después recaiga en la herejía. Y eso puede ocurrir… la gente cambiamos de opinión. Es la ventaja y la desventaja de al libertad.

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  10. Estimado Sr. Echeverria:
    Me temo que quiza no supe plantear adecuadamente mi caso, y por lo tanto, no deje asentadas las premisas. (asumi que son de todos conocidas)

    Premisa (Axioma) A:
    «Tan roble cuando bellota que cuando arbol»
    Premisa (Axioma) B:
    «Los Frutos proceden de la especie»

    El caso de satanas no aplica en este panorama. Habiendo sido creado bueno, CAMBIO de opinion y se volvio contra Dios. Es sabido en la Iglesia que Sn Pedro (y los Apostoles) por lo que les quedo de vida, fueron impecables.

    Fuimos instruidos o adiestrados para que, cuando tuviesemos dudas sobre como JUZGAR (o CATALOGAR) algo, esperasemos a ver los frutos y RECONOCERIAMOS A LA ESPECIE DE LA QUE PERTENECEN.

    Asi pues:
    La manzana procede del manzano
    La banana procede del banano
    La herejia procede del hereje.

    (por sus frutos, LOS CONOCEREIS)

    Asi pues, en el remoto caso de que se quisiera alegar acerca de «la canonicidad de la eleccion» (hablando de los papas de marras) y demas argumentos, tenemos los frutos… que no mienten ni se prestan a «tecnicismos canonicos» (para buscar como infringirlos ‘legalmente’)

    Y los frutos, nos indican que SEGUN LA ESPECIE, ES EL ARBOL.

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  11. no hay tal disyuntiva como plantea el titulo, contra ambos, junta e indistintamente, no prevalecerán, es la evidente respuesta, pero ante todo en el sentido que algunos tratan de desmontar restando importancia a Pedro, como esa Adri que con demostrarse tan delicada y mojigata, tan sensible ante la «acritud tan molesta» de algún agudo comentarista, así de categórica y atrevidamente (ingenuamente, más bien) responde a la cuestión, un niño de parvulario le podría replicar: San Pedro, y por extensión cualquier papa legítimo, ¿es parte de la Iglesia? si lo es, como está claro que lo es, ¿cómo podría el infierno prevalecer contra Pedro sin prevalecer contra la Iglesia?¿cómo puede permanecer íntegro el todo si queda dañada una parte?¿cómo puede estar sano el cesto de manzanas, todo el cesto, si una sola está podrida?

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