ALL POSTS

DISCUTIENDO LA INFALIBILIDAD PONTIFICIA


Es el tema estrella del blog. Yo creo, es mi humilde opinión, que es absolutamente fundamental volver a la concepción tradicional sobre la materia. En efecto la Iglesia siempre lo ha creído como lo afirma San Roberto Belarmino: La iglesia siempre lo ha creído, luego es verdad.

Pero además es la clave de todas las diferencias en el arco del catolicismo actual, como hemos afirmado muchas veces. Nos remitimos al libro tantas veces citado, «Misterio de iniquidad» donde existe un impresionante acopio de datos y citas.

También nos remitimos a todos los posts de este blog que pueden obtenerse en la categoría «infalibilidad pontificia» (clic en la pestaña superior).

Muy en particular nos remitimos al magnífico artículo del P. Barbara.  También son muy dignos de remarcar los posts que tratan sobre los calumniosamente supuestos herejes Honorio I, Juan XXII y  San Liberio (clic en las pestañas superiores respectivas) que el fallecido y llorado P. Luigi Villa (de quien tanto nos hemos beneficiado en el blog)  cita. Otro post interesante es ¿Puede un papa enseñar el error?,  así como los restantes de la categoría «infalibilidad pontificia».

Nos preguntamos que,  si se volviera a la situación preconciliar, ¿no seguiría habiendo una fuente de diferencias teniendo diferentes concepciones sobre la Regla de la Fe, la enseñanza de los romanos Pontífices, cuya  infalibilidad algunos  limitan a las enseñanzas ex-cathedra. Incluso afirman que el Papa legítimo podría haber caído en herejías, en su magisterio o como doctor privado. Piénsese en algunos grupos sedevacantistas que tienen ideas propias sobre aquello que siempre-durante siglos- se ha mantenido por el  magisterio ordinario de obispos con el papa, y los mismos papas  en su enseñanza ordinaria que ellos consideran discutible y heréticas (v.gr. el bautismo de deseo, aunque en realidad está en Trento en dos cánones, y en el Catecismo Romano). [Sobre el papa herético San Roberto Belarmino zanjó la cuetión contra Cayetano y otros en el magistral capítulo 30 de su obra «De romano Pontifice, que puede leerse en este blog en el post San Roberto vs. Cayetano. En él se refuta a Cayetano cuya opinión sobre un papa caído en la herejía era que sólo puede ser depuesto por sentencia de la IglesiaBelarmino en la  pura hipótesis de un papa caído en herejía, que no quiere decir que él crea que pueda ser posible siendo una hipótesis para probar su absoluta y ontológica incompatibilidad, tiene otra opinión- deposición inmediata, ipso facto  sin sentencia- que defiende con gran sutileza y profundidad con acopio de citas bíblicas y patrísticas. En la práctica habría que hablar de imposibilidad de un papa herético, cuya verdad no dejó de asegurarse en el dominio de la teología, bien que en nuestros días se contradiga por algunos y aun por muchos fundándose en opiniones anteriores] 

Un ejemplo precioso sobre el magisterio ordinario infalible es la enseñanza de la Inmaculada Concepción  de la Santísima Virgen María. Fue enseñada por los papas en su magisterio ordinario aunque sin imponer obligación de profesar esta verdad y aun obligando a no declarar heréticos ni caídos en pecado mortal a los que profesaban la enseñanza contraria. Consúltese en el blog  la bula de Alejandro VII  “Sollicitudo Omnium Ecclesiarum” En ella se prohibe la publicación de sentencias contrarias a lo creído por toda la Iglesia respecto de este dogma, pero prohibiendo también tacharlas de heréticas o de pecado mortal. No pretendía ser una enseñanza ex-cathedra, pero no hubo en ellas error contra la Fe, sino que se proclamó lo que más tarde sería dogmático..

También hay que notar que si la infalibilidad del Magisterio de la Iglesia, la  han clasificado, algunos, con acierto así:

1. Infalibilidad del Papa en su magisterio extraordinario o solemne. (Pastor Aeternus)

2. Infalibilidad de los obispos en su magisterio solemne (concilios)

3. Infalibilidad de todos los obispos unidos al papa en su magisterio ordinario (Dei Filius)

4. ¿Acaso no será infalible el magisterio ordinario  del Papa sin los obispos, cuya concordia es necesaria para el magisterio ordinario infalible de los obispos? Pues esta es la cuestión.

Creo que se extrae una deducción ilógica de lo proclamado en Pastor Aeternus. Porque en ella se dice que el papa es infalible en su magisterio solemne, (que era muy necesaria recalcarlo en le momento histórico) pero no se dice que sólo sea infalible en ese magisterio.  Si lo dijera estaría en contradicción con lo que establece la Dei Filius. Pues en ella se establece que los obispos UNIDOS AL PAPA, son infalibles en su magisterio ordinario y universal. Sin el Papa no, pero con el papa sí.  Luego es el papa la conditio sine qua non de  la infalibilidad, como también lo es para la infalibilidad de los concilios ecuménicos. No se dice, sin embargo, en Dei filius, lo contrario, es decir que el papa en su magisterio, estando unido a los obispos etc…  Digamos que es una cuestión poco determinada. Pero la infalibilidad del magisterio ordinario del papa aunque con los obispos, está claramente establecida. Lo que sería perfectamente contradictorio con lo dicho en Pastor Aeternus, si allí se dijera algo excluyente.

Pues esto es lo que merece ser discutido, para que sepamos las razones que lo contradigan.

El P. Méramo reclama en una respuesta  a Fray Eusebio de Lugo un debate sobre el tema en toda sapiencia y ciencia Teológica. Sólo pone como condición que se hable desde la propia identidad, o sea sin nicks que en su opinión hacen como«el pájaro milano que tiran la piedra y esconden la mano».

Con mucho gusto si tiene la altura doctrinal y teológica que el tema requiere, podré contestar al argumento de fondo que debe ser tratado con ciencia y sapiencia,  como exige  la Teología o Ciencia Sagrada de Dios.

Pero no sin antes saber con quién tengo el gusto, conociendo su verdadera  identidad y persona, pues no acostumbro a debatirme con fantasmas ni fantoches que desde el anonimato, hacen como el pájaro milano, que tiran la piedra y escoden la mano.

El mensaje fue trasladado (y ahora publicado) a Fray Eusebio y estamos expectantes por saber si accede. Igualmente serían agradecidas las intervenciones de quien quiera hacerlo.

En mi opinión en un debate teológico, en el que todos queremos que resplandezca la verdad, la exigencia de saber con quien trata uno en realidad, no deja de ser una  petición que no procede demasiado. Se trata de llegar a la verdad sobre un tema crucial, en  cuya discusión se defienden ideas y no interviene ls personalidad de los ponentes, ni entran argumentos ad hominem. «No mires quién lo dice sino lo que dice«. A muchos nos parece estupendo la publicación anónima por parte de Radio Cristiandad  de la obrilla  del querido Padre Valentín de San José de cuyo trato me beneficié por años, esporádicamente,  en su retiro de las Batuecas (tendría anécdotas muy interesantes que contar sobre la figura de este santo carmelita). Él por humildad escondía su nombre pero no dejaba de ser muy aleccionadora y estimulante la lectura de sus obras [ahora ya no tiene razón de ser, el esconder la personalidad del fallecido santo autor]. El mismo P. Méramo, en Madrid,  no hacía ascos a la publicación de la magnífica publicación «SI SI, NO NO», que él mismo distribuía entre los fieles y  algunas de cuyas traducciones  encargaba a otros. En ella campeaba, en la portada, la anterior máxima. ¿Valdría menos la publicación, excelente como digo, porque no se conocieran los autores de muchos artículos, a veces  muy polémicos? ¿Sería SI SI, NO NO, un pájaro milano por ello?Por todas estas razones, el debate debiera, en mi opinión, celebrarse sin la exigencia dicha.

Además hay que comprender que en la situación en que vivimos con complicados intercambios sociales y familiares, la publicación de nombres propios que respalden nuestras respectivas posiciones teológicas no dejaría de provocar reacciones indeseadas. A veces sería imprudencia grande hacerlo. Por lo menos es una opinión que muchos comprenderán.

En internet  se ha aceptado como normal sostener debates ideológicos sin rebelar el propio nombre.

Por eso yo le rogaría al P.Méramo que depusiera su exigencia y enriqueciera el blog y a los oyentes con su sabiduría sobre el tema de la infalibilidad pontificia, exponiendo y rebatiendo objeciones contrarias. Espero que lo reconsidere y que acceda a entrar en un público debate si no se llegara a un acuerdo. Del P. Méramo hemos aprendido mucho y muchos posts de este blog, o están transcritos íntegros de sus publicaciones o le citan con admiración y respeto.

Sólo tengo que decir que si llega a celebrarse este intercambio de opiniones, los aludidos pueden enviar sus respuestas, o a los comentarios del post, o por mensajería. En ambos casos serán publicados en este mismo post. También me encantaría publicar posts  fuera de esta entrada, con aportaciones  suyas a la materia, o a cualquier otra materia. El P. Méramo tiene abierto el blog para lo que quiera publicar.

Que Dios nos bendiga a todos y que nos haga en todo llegar a  lo que pedimos en la oración del Espíritu Santo,  «recta sapere«. Y que nos otorgue junto con su gracia, la humildad y caridad necesarias en estos debates, como nos enseñaron en  sus públicos debates, con su ejemplo,  tanto Santo Tomás, el Angel de las escuelas como Francisco Suárez , el doctor eximius. 

LAUS DEO.

3 respuestas »

  1. Anoche que vi este post, me llené de esperanza que pudiera llegarse a dar un debate abierto e internacional en el que POR AMOR A LA VERDAD se discerniese a Nivel Teológico la situación actual y el tema que nos ocupa, «La Infalibilidad Pontificia», que no es pecata minuta como bien lo asevera Fray Eusebio y puntualiza con acierto James Stuart.
    Pues si hubiera habido uniformidad en el juzgar no habrían pasado estos 50 años plenos de división entre los que defienden la fe de siempre y la tradición.
    Que El Amor a la Verdad y la Teología, no a la propia opinión sea el fundamento de estos debates y la humildad para aceptarse equivocado cuando así tenga que ser manifieste la nobleza y catolicidad de los participantes.
    Mucho se avanzaría si se lograse esa unidad entre los que hoy por hoy y pese a quien le pese, son los que guardan las notas de la Iglesia católica. Pero, si esto es así
    ¿COMO ES QUE ESTAMOS TAN DIVIDIDOS?
    Un debate así, podría ponerle fin a esta división que solo genera la angustia de los fieles que se ven en la necesidad de elegir sin los conocimientos suficientes en quien confiar.

    Que así sea Para Mayor Gloria de Dios y Bien de las almas.

    Me gusta

  2. Para que quede constancia en esta página, copio mi respuesta al mensaje referido más arriba, de modo que nuestras diferencias puedan sellarse de la forma más razonable posible:

    «Leyendo lo apuntado por el apreciado P. Méramo, me doy cuenta de que las prisas y el calor del momento me han hecho actuar inapropriadamente. Y como de sabios es rectificar, retiro toda calificación negativa, pidiendo las oportunas disculpas a los aludidos.

    He conocido personalmente, hace años al estimado Padre, y le reitero el respeto que desde entonces le tengo.

    Es muy posible que no llegue a la altura doctrinal y teológica a la que hace referencia, pero aun así, con todas mis insuficiencias, creo que no es cosa excusada discutir civilizadamente de un tema central como lo es la adecuada comprensión de la infalibilidad de los Papas.

    Tal vez hemos empezado con mal pie. pero espero que podamos reconducir el asunto por unos derroteros más productivos y aprovechables para nuestros lectores.

    En lo que toca a mi identidad, puede estar seguro de que tengo motivos muy justificados para seguirla protegiendo bajo un seudónimo que no miente, porque fuí efectivamente religioso durante unos cuantos años, y estoy en posesión de una licenciatura en Teología, que si bien no me convierte en ningún doctor infalible, algún conocimiento que otro me ha dado…

    Aconseja la Imitación de Cristo: “No mires quién lo dice, sino lo que dice”.

    Tenga la seguridad de que procuraré estudiar con favorable atención sus argumentos, procurando darle la debida razón en todo aquello que honestamente lo exija.

    Pacem et veritatem diligite, ait Dominus Omnipotens. Deo Gratias.»

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s