ALL POSTS

FRANCISCO LAVARÁ LOS PIES A MUSULMANES


Así lo ven en Alerta digital [alguna corrección propia]

Francisco lavará los pies a musulmanes delincuentes el Jueves Santo

El que fuera cardenal Bergoglio, en Villamiseria (Buenos Aires), durante el lavatorio de los pies con unos jóvenes

Lavarles los pies a musulmanes delincuentes: el simbolismo de esta acción es sangrante. Para una institución como la Iglesia, que no tenga en cuenta el valor de este símbolo, es todo una declaración de principios.

Antes de ser elegido para guiar la barca de San Pedro, el Papa Francisco acostumbraba a celebrar la tradicional Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo en una cárcel bonaerense. Dicha tradición no se va a ver interrumpida por su Pontificado: dentro de una semana acudirá al Instituto Penal para menores de Casal del Marmo de Roma. Será allí donde el Santo Padre celebre la misa –también llamada «Coena Domini»– y el ritual del lavatorio de los pies, que rememora el gesto que realizó Jesús con sus apóstoles. Una novedad para los actos de la Santa Sede, pero no para el Pontífice.

Tradicionalmente, el Obispo de Roma presidía la celebración de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán. Sin embargo, las fechas del Cónclave han impedido que el Papa Francisco tomara posesión de la misma la pasada semana. Por ello, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, explicó que sería la Basílica de San Pedro la que acogería la ceremonia. Ahora, el Pontífice ha decidido alterar todos los planes.

Delitos muy graves

«Hemos recibido la noticia con mucho entusiasmo. Primero con incredulidad y, después, con sorpresa y curiosidad. No es habitual que un Papa se presente aquí en la Misa del Jueves Santo», asegura el padre Gaetano Greco, capellán de la prisión de Casal del Marmo, que no puede ocultar su satisfacción.

La prisión, explica el sacerdote, cuenta ahora mismo con cerca de 45 jóvenes reclusos –nueve de ellos mujeres–, de edades comprendidas entre los 16 y los 18 años, si bien pueden permanecer en el correccional hasta cumplir los 21. «Algunos están aquí por delitos muy graves. Y, tras cumplir su pena, deben seguir un programa de recuperación», afirma Greco. Así, estos jóvenes fueron condenados por el tribunal de menores de Roma.

Con todo, lo más llamativo es que muchos de los internos son de religión musulmana. «La directora y yo se lo hemos comunicado por la tarde, pero muchos ya conocían la noticia. Cuando les hemos contado lo del lavatorio de pies se han quedado extrañados, sobre todo los de fe musulmana. Para ellos es una sorpresa. Pero están contentos». Por ello, ahora toca «prepararlos». «A partir de este momento tenemos que explicarles en qué consisten las liturgias cristianas», afirma. Muchos de ellos, como el propio Greco, no dieron crédito. «Es la primera vez que tengo la oportunidad de conocer a alguien tan importante», decían ayer los menores.

¿Cómo se puede interpretar este gesto excepcional del Papa Francisco? El capellán lo tiene claro. «Está siguiendo con firmeza lo que anunció durante su toma de posesión, y que está siendo una novedad. Es un padre que quiere una Iglesia pobre para los pobres. Una Iglesia promotora de justicia, alegría y sencillez», asegura. De hecho, es un Pontífice que «quiere compartir con los más débiles. En este caso, hablamos de unos adolescentes detenidos, que representan una parte importante de la pobreza de la humanidad, con una futuro por delante pero que empieza con una dificultad muy grande. Ha elegido estar con los más débiles en un momento de dolor y apuro. Pero también representa una esperanza».

Cambiar de vida

No hay que olvidar la especial significancia que tiene el rito del lavado de pies. «Es la aceptación del hombre, con todas sus debilidades y toda su esperanza de poder cambiar su vida».

Greco recuerda el especial significado que ha tenido para el Vaticano el centro de Casal del Marmo. Benedicto XVI ya celebró una eucaristía en la capilla del centro el 18 de marzo de 2007, donde recordó a los jóvenes reclusos que «el hombre es una persona libre. Debemos comprender lo que es la libertad y lo que es sólo apariencia de libertad», una reflexión que le llevó a comentarles que «la libertad es un trampolín para lanzarse al mar infinito de la bondad divina, pero puede transformarse también en un plano inclinado por el cual deslizarse hacia el abismo del pecado y del mal».

Por su parte, Juan Pablo II también acudió allí el Día de Reyes de 1980 y explicó a los chavales que «conozco vuestros problemas, comprendo vuestras dificultades y sé, en particular, lo difícil que es para vosotros salir de vuestras angustias íntimas, inconfesadas muchas veces, y mirar al porvenir con confianza».

A renglón seguido les dijo: «Sabed que el Papa se dirige a vosotros con estima como a jóvenes que tienen capacidad de hacer tanto bien en la vida el día de mañana, y pone confianza en vuestra inserción responsable en la sociedad».

Un centro para reclusos conflictivos

Situada en la Via Giuseppe Barellai de Roma, el Instituto Penal para menores de Casal del Marmo cuenta con una superficie de 12.000 metros cuadrados. Los internos varones están distribuidos en dos módulos de 24 habitaciones cada uno, mientras que un tercer módulo tiene capacidad para 24 mujeres. Con un alto porcentaje de reclusos extracomunitarios, el día a día del centro es reflejo de la difícil situación por la que atraviesan estos jóvenes: el pasado 29 de enero, dos jóvenes rumanos golpearon en la cabeza a uno de los internos. Entre otras actividades, la prisión cuenta con talleres de carpintería, tapicería y hostelería –especializado en pizzas– para los varones, mientras que las reclusas pueden acudir a un centro de costura.

4 respuestas »

  1. Parece que Madgi Allan, ex subdirector del Corriere della Sera, abandona el catolicismo, por excesiva tolerenacia de Francisco, Bergoglio, con los musulmanes.
    Es sorprendente lo que está pasando: neocones defendiendo los actos sacrilegos del card. Bergogio y sus herejías, al menos como cardenal; pero por otra parte, sacerdotes que han declarado que no van a decir ya la Misa ‘una cum’, incluso uno que celebraba Sommorum Pontificum y Novus Ordo y me ha llamado para decirme que no rezrá por Francisco.

    Sin duda esta elección es un signo para distinguir y separar

    Me gusta

  2. el acto del Papa Francisco no se ajusta al Evangelio. Porque Jesús le lavó los pies a sus apóstoles y no a cualquiera. Tampoco se los lavó a mujeres y ni siquiera a la Virgen María. Además el texto tampoco dice que les besó los pies. El representante de Cristo no debe rebajarse hasta ese extremo. Si quiere humillarse que se flagele en privado. Como imagen me parece pésima.Los delincuentes aunque sean menores de edad, no necesariamente son pobres. Además después de decir que cuidemos a los niños y a los ancianos, por ahí se pone a lavar y besar el pié de uno que mató a la abuela, o se pasó a su primito. Entonces para qué tener policías y cárceles. Este hombre introduce la falsedad y la demagogia. ¡Cómo te extraño Benedicto 16! Vos sí que eras un gran papa y no como este chupamedias término muy apropiado. En fin lo que hace para hacerse el bueno. La falsa modestia es la más grande de las soberbias.

    Me gusta

  3. LA SATÁNICA INVERSIÓN DEL ANTICRÍSTICO BERGOGLIO:

    Es muy típico de los adeptos luciferianos el tomar los más sagrados entre los ritos católicos y ponerlos exactamente al revés, como le gusta al Príncipe de este mundo, por ejemplo, invirtiendo la cruz, y pretendiendo luego que es la de san Pedro.

    En este caso, ha tomado la solemne liturgia del Jueves Santo, que el Papa celebraba solemnemente en su catedral, la primera de la Urbe y del Orbe, san Juan de Letrán, la resurrección del Templo de Jerusalén, en que viene escrito «Non est in toto sanctior Orbe locus», no hay en todo el mundo lugar más santo, y lo ha trasladado a un lugar deshonroso como lo es una cárcel moderna, en la que los inquilinos no sólo no están arrepentidos y en vías de corrección, sino que son ellos los que imponen su barbárica ley a sus atemorizados y desarmados «guardianes».

    Para bien mostrar que la ceremonia del lavatorio o mandato era un apéndice a la conmemoración de la institución del sacrificio nuevo y de la llamada de los Apóstoles al sacerdocio nuevo, en el rito anterior a las malhadadas reformas de la Semana Santa en tiempos de Pío XII, éste se celebraba después de la Misa y del denudamiento de los altares, y muchas veces, ni siquiera en la propia iglesia, sino en el claustro, precisamente en la galería que en no pocas catedrales o monasterios se sigue llamando del Mandato.

    Se hacía con ornamentos morados, ya no blancos, y los «apóstoles» siempre se seleccionaban entre los más dignos, puros e inocentes. En principio clérigos, puesto que representaban a los que habían sido designados como raíz del sacerdocio según la Orden de Melchisedec, y ya no de Aarón,

    Si éstos no estaban disponibles, niños, inocentes, por las mismas razones que motivaron se tolerara la costumbre de admitirlos al servicio del altar cuando los clérigos inferiores dejaron de abundar.

    O en otros casos, ancianos, venerables por sus canas, méritos y buena fama.

    Es decir, siempre VIRI, varones, como representando a los que en esa Cena-Comunión sacrificial estaban siendo llamados al sacerdocio, y de buena fama, como cumple a los que habían sido limpiados exteriormente, y sobre todo interiormente por la Pureza misma, aunque uno de ellos fuera internamente un traidor.

    Nuestro Señor lavó los pies de sus apóstoles como un signo exterior de los efectos purificativos del Bautismo que iba a tener perfecta eficacia el día de Pentecostés, por eso les dice: «Estáis limpios, aunque no todos», porque sabía que uno de ellos rechazaría la Gracia, y lo entregaría.

    Por ello, fue siempre evidente que el Mandato no debía hacerse sino con bautizados, quedando absolutamente excluidos los no-bautizados.

    Más aún, esta primera Misa y Comunión general no se realizó en cualquier sitio, sino en el mejor aposento de una familia honrada y noble, que como no omite señalar el Evangelio, estaba en alto, y «compuesto», es decir, lo mejor y más ricamente adornado posible. Al parecer, Nuestro Señor no era tan «humilde» y «sencillo» como Bergoglio-Francisco.

    En este caso, sin embargo, se va a realizar todo lo contrario:

    En un lugar deshonroso, sin ninguna solemnidad, olvidando lo más esencial, que es la institución de la Misa y sacerdocio nuevo, en favor de un rito periférico horriblemente deformado en su celebración, y mucho más todavía en su significado, prostituyendo la caridad verdadera en favor de un luciferiano «amor» masónico.

    Con personas que ni siquiera están bautizados, ni conocen cual es el significado de aquello en que los van a obligar a figurar, y que en el caso de los musulmanes, como alguno de ellos ya se ha encargado de señalar, es tan inconcebible que sólo servirá para aumentar el desprecio que ya sienten por el pervertido y decadente Occidente post-cristiano.

    Para ellos, ese acto equivale a una completa rendición del cristianismo ante uno de sus peores enemigos, y ni siquiera una rendición honrada, según las reglas de la guerra, en que el vencido sigue siendo considerado digno de respeto, sino la reacción de un perro ante el palo de su amo.

    Para quien, como el que ésto escribe, ha estado en contacto y convivencia diaria, REAL, con poblaciones musulmanas, ése acto es una invitación no ambigua a la invasión y esclavización de unas poblaciones cristianas que han caído muy por debajo de lo ovejuno o cetrino, y van a besar, a través de su máximo representante, el pie que los ha de expulsar de sus propias casas, como pudimos ver en Yugoslavia.

    Después de ésto, extráñense de leer que Magdi (ex) cristiano Allam, bautizado por Benedicto XVI hace algún tiempo, haya anunciado precisamente ahora su abandono, no de la Iglesia Católica, en la que nunca estuvo, sino de la Iglesia conciliar.

    Si se convirtió sinceramente, ha podido darse cuenta de que es imposible que una religión que se prostituye tan rastreramente sea la verdadera.

    Y si esa conversión no fue sino uno más de los teatrillos a los que nos tiene acostumbrados la falsa iglesia conciliar, ha escogido el mejor momento para manifestar elocuentemente a sus hermanos musulmanes todo el desprecio que debe merecerles el Occidente apóstata.

    Ahí donde san Francisco de Asís arriesgaba fiera y valientemente la vida para anunciar la verdadera religión al Sultán de Egipto, mereciendo por ello el aprecio y la estima de los musulmanes, damn Francisco de Malos Aires disuade eficacísimamente a los muchos cristianos secretos y a los muchos musulmanes a quienes la Gracia divina empuja a convertirse al cristianismo, señalando claramente que él se pone del lado de sus perseguidores.

    Para un musulmán, no cabe mejor apologética en favor de su religión. Ellos, que todavía se acuerdan del beso al Corán del turbomagno, o la oración en la mezquita azul del «pobre Papa Benedicto», van a ver ahora al supuesto sucesor del Papa de Lepanto, san Pío V

    arrodillado como un esclavo ante los pies de los invasores pasados y presentes de la Italia de Andrea Doria, genovés como sus padres, que deben de estarse revolviendo en la tumba…

    Una vez más, precisamente un Jueves Santo, Nuestro Señor está siendo traicionado, no sólo por Judas-Bergoglio, sino por todos los sedicentes «católicos» que lo reconocen como su Jefe, mereciendo con ello que Nuestro Señor los castigue una vez más por medio de la cimitarra del infiel berberisco.

    Me gusta