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LECCIONES DE LA CANONIZACIÓN DE JPII


Traigo a esta entrada el comentario de nuestro Fray Eusebio de Lugo al anterior post sobre el mismo tema. Estoy totalmente de acuerdo con las nociones que da de la infalibilidad de los papas, tantas veces proclamadas en el blog. Aquellos que de la definición de 1870 sacan una doctrina totalmente ajena a la tradición de la Iglesia, de la infalibilidad del papa SÓLO en las definiciones solemnes, (claro que lo del SÓLO falta en la definición) ahora ya vienen haciendo escarceos en el acerbo teológico para negar la infalibilidad en las canonizaciones, como también los han hecho respecto del Concilio (que sería meramente pastoral) y del extraviado magisterio de los papas conciliares (para salvar su legítima «papeidad»).

Ellos aceptarían a un papa ateo, y todavía más, al mismísimo Anticristo, con tal de que no se pronunciara definiendo solemnemente, definitivamente, irreformablemente, y siempre que se limitara en el pronunciamiento al objeto directo, en una línea de la promulgación inequívoca, en la que apareciera patente una «intención» inequívoca y explícita del papa y siempre que se tratara de la Fe católica admitida universalmente etc..¡Qué fácil le resultaría al Anticristo llevar a toda la Humanidad al infierno con esta doctrina!

Desde luego es muy difícil disputar contra ellos porque ellos tienen a su favor la doctrina salida de los labios del Salvador que como todos saben dijo a Pedro » confirma a tus hermanos ex-cátedra, definitivamente e irreformablemente» o en otros lugares » apacienta a las ovejas con doctrina ex-cátedra» o también «Id y predicar definitivamente..Yo estaré con vosotros TODOS LOS DÍAS -en los momentos que habléis ex-cathedra-hasta el fin del mundo». Al fin y al cabo no hacía más que repetir lo que algún año atrás había dicho a Pedro » Lo que atares con sentencias ex cátedra, será atado en los cielos» » porque tú eres la Roca contra la cual no podrán las puertas del abismo… siempre que tu doctrina sea irreformable y sobre objetos directos bien definidos». (Dignos émulos de Fray Gerundio de Campazas alias Zotes)

Ellos salvan la situación actual de la iglesia conciliar, afirmando su identidad con la Iglesia indefectible (y por lo tanto idéntica a Sí misma en Su Verdad) con estos extravíos, malabarismos y contorsiones mentales de mentes que definitivamente no aman ni siguen la Verdad Evangélica.

A propósito, todavía estoy esperando que alguien me diga si aceptan o no la bula ex-Cathedra  LICET EA que condena a los que admitan el error en la Iglesia de Roma.
O si aceptan la Constitución DEI FILIUS;que declara la infalibilidad de los obispos unidos al Papa[Por tanto, deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas …propuestas por la Iglesia..sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal].. [magisterio infalible ordinario con el papa pero no sin el Papa]Luego el Papa también es infalible fuera de los supuestos de su magisterio solemne o extraordinario y no lo es SÓLO en el sentido de la definición solemne dicha.
Todo se resume en esta proposición: » Por voluntad de Cristo un Papa no puede enseñar la herejía ni el error contra la Fe».

Les dejo el comentario de Fray Eusebio: image

(escena de una canonización por el Papa)

Hé, hé, muy interesante anticipación del previsible diluvio de articuletes que con toda seguridad irán cayendo en los próximos meses, y en los que ciertos tradis irán a repescar y desempolvar los viejos errores galicanos, en un intento de afirmar que un Papa no es infalible en las canonizaciones,

– porque no quiere, (Tesis de mons. Fellay y la FSSPX, que sostienen que las fórmulas actualmente en uso serían menos explícitas, demostrando una carencia de voluntad definitoria) Ha quedado perfectamente refutado por el artículo apuntado por el comentador Lhd, de la honda de David, simplemente comparando las fórmulas preconciliares y las actuales, quedando bien claro que no existen diferencias sustanciales entre ellas.

– o porque no puede, (Tesis de, por ejemplo, Mons. Williamson, que afirma que como los “papas” tienen la mente enferma de liberalismo, no pueden concebir una verdad fija para siempre, y no evolutiva, y por lo tanto, tampoco pueden imponer a la Iglesia una decisión definitiva) . Eso es lo que algunos han llamado, muy graciosamente, “mentevacantismo”, o su equivalente en español cervantino, mentecatez..

– o porque no le alcanza hasta ahí la infalibilidad: Según la mitología tradi, los Papas serían infalibles SÓLO en su restrictiva versión de pronunciamiento Ex Cathedra, es decir, que sólo sería infalible cuando como Sumo Pontífice y Maestro universal, define una DOCTRINA de Fe o costumbres, con la intención de imponer de manera definitiva a la Iglesia su decisión. Eso dejaría fuera las canonizaciones, entre otras razones, porque no se trata sólo de una DOCTRINA, sino de algo que pertenece tanto a la categoría de doctrina, puesto que es la profesión de una verdad de fe, como a la de HECHO dogmático, pero como eso no les cuadra, pues no es infalible…

Como eso aún les parece poco, algunos han llegado a sostener que, puesto que el Papa SÓLO posee su infalibilidad para enseñar el contenido del Depósito de la Fe sin error, y que ese Depósito se cerró con la muerte del último Apóstol, no estarían claramente contenidas en ese Depósito de verdades divinas la santidad de este o aquél miembro en particular de la Iglesia, por lo que el Papa no podría afirmar infaliblemente su bienaventuranza y virtudes heroicas… (Se ve que no conocen el concepto de objeto secundario de la infalibilidad).

Podéis ver por estos dos ejemplos hasta qué despeñaderos lleva esa palabra SÓLO, utilizada con el intento de restringir arbitrariamente, y lo más posible, el ámbito en los que los Papas gozan de infalibilidad, tanto negativa (no poder enseñar el error en todo lo que toque a fe o moral), como positiva (tener particularísima luz del Espíritu Santo para poner de relieve, explicitar y exponer lo todavía implícito en el Depósito de la Fe, y juzgar en todo aquello que pueda tener relación con la Fe o la moral).

Utilizan pérfida y torticeramente la definición de 1870, haciéndole decir lo que no dice ni quisieron decir los Padres conciliares, que nunca tuvieron intención de restringir la infalibilidad papal a las solas definiciones solemnes ex cátedra. Precisamente porque los enemigos internos y externos de la Iglesia sabían que la intención del Concilio Vaticano I era acabar su descripción de la infalibilidad entregada por Cristo a la Iglesia en la persona y función del Papa, a través de otros documentos que también estaban ya preparados para su discusión y aprobación en ulteriores sesiones del Concilio, hicieron todo lo que pudieron para interrumpir el Concilio, hasta provocar una guerra europea, y hacer que las tropas masónicas del mal rey de Piamonte invadieran Roma, quitaran su libertad a la Santa Sede y aprisionaran al Papa. A partir de entonces, era imposible que la Iglesia pudiera celebrar un Concilio verdaderamente libre, porque ya no controlaba su casa. Una vez esclava e invadida por el enemigo visible e invisible, era cuestión de tiempo que éstos celebraran otra asamblea, que revertiera los resultados de Vaticano I. .Los enemigos externos e internos de la Iglesia procuraron interrumpirla en medio de una frase, como si dijéramos, y dejarla con la palabra en la boca. Para a continuación, pretender que sólo podía sostenerse ese primer miembro de frase, y que lo que la iglesia siempre ha creído, dicho, y practicado de sí misma no tenía valor. Si sólo había definido la infalibilidad del Magisterio extraordinario, era según ellos, porque no existía más que ahí, y en ninguna otra parte. Escondiendo cuidadosamente a los católicos que esa era solamente una parte del mensaje, y que ellos procuraban taparle la boca a la Iglesia, para que no pudiera completar su enseñanza solemne y estrictamente obligatoria acerca de la infalibilidad. Cuando lo cierto es que la Iglesia siempre ha sabido y enseñado que un Papa, en todo el ejercicio de su ministerio papal, que incluye también, por su propia naturaleza, las canonizaciones, está siempre libre de todo error.

Ésa es la razón por la que la canonización de Wojtyla, un hereje notorio, aparte de pésimo gobernante, sería prueba concluyente (una más) de que el que realiza esa canonización (Francisco) es indudablemente un falso Papa, capaz de perpetrar una acción que el Espíritu Santo impediría realizar a un Papa verdadero.

Y como éso es precisamente lo que los miembros de la iglesia conciliar más temen que salga a la luz, y se empiece a discutir seriamente, movilizan cualquier argumento aparente, con tal de que los pobres católicos de a pie no se enteren de quienes son sus “pastores”.

Si han sido capaces de esconder los abusos a nuestros pobres niños inocentes durante decenios, protegiendo a los culpables, y amenazando a los afectados y a sus familiares con la excomunión; ¿Creéis que retrocederán ante la perspectiva de estar engañando a sus confiados parroquianos en cosas todavía más graves, como son las de la Fe y el culto divino, abusando espiritualmente de varias generaciones de cristianos?
Creo que ya va llegando la hora de quitarles la máscara, expulsarlos de nuestras iglesias, y mandarlos a la cárcel, que es donde deberían estar…

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