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¿ESTÁ PRÓXIMO EL MILENIO?


Teníamos en borrador para acabar su traducción, el artículo que traemos a continuación, visto en el blog francés Quicunque, cuando acabamos de verlo, ya traducido, en sitios amigos. De manera que nos aprovechamos de esta traducción y la reproducimos en esta entrada. A nadie se le escapa su importancia, porque vuelven a suscitarse pensamientos milenaristas que van más allá de las ideas apocalípticas, pretendiendo que inmediatamente después de la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo, tendría lugar sobre la tierra el llamado Milenio, o sea el reinado visible del Señor durante mil años [número que puede ser meramente simbólico de una era larga]. Las ideas actuales sobre la materia, son las del jesuita chileno, P. Lacunza, que vivió en carne propia la supresión de la Compañía de Jesús, y que desde entonces no han cesado de tener un gran predicamento sobre todo en el campo protestante.

Mis ideas personales es esta materia, se alinean con lo enunciado en el post. Sobre la Segunda Venida, siendo un dogma enunciado en el Credo no se puede por menos de admitir, y ardientemente desear con un corazón que clame ¡Marana Ta! . Ahora bien sobre el tiempo en que suceda creo que nada puede afirmarse. Sí reconozco, con San Pío X, que se presiente pueda estar próxima, sin precisar nada acerca de esta proximidad que puede dilatarse en el tiempo con categorías que superan la noción común de proximidad.

Pero unido a todo esto nos salen al paso incontables profecías de santos católicos que hablan de una Restauración maravillosa de la Iglesia  Católica al fin de los tiempos. Esas mismas profecías sugieren un tiempo más bien corto de esa era de la Iglesia, a la que seguirá el reinado del Anticristo. [Sobre esto volveremos en el blog].

El eminente escriturista Benjamín Martín Sánchez, a quien hemos citado muchas veces en el blog, también dejó escrito en sus numerosas obras, el sostén bíblico de esta Restauración de la Iglesia, época en todo semejante a la nuestra con hombres y mujeres «viatores», con posibilidad de pecar y condenarse, pero que conocerá una maravillosa eclosión de santidad y felicidad temporal con la Iglesia Católica como única religión de la humanidad. Aunque esto es inimaginable e imposible humanamente hablando visto el desarrollo de los acontecimientos en la actualidad, hay que decir que también según las mismas profecías católicas e incluso bíblicas, sucederá por la intervención milagrosa de la Omnipotencia divina, de una manera sorprendente y milagrosa, y después de un terrible castigo réplica del Diluvio, si bien esta vez,  no de agua sino de fuego, durante el cual desaparecerán los dos tercios o tres cuartos de la humanidad contemporánea a esos tiempos, quizás muy próximos.

Acabo esta breve introducción al artículo que traemos, haciendo notar la nota común a muchas profecías católicas de santos que brillaron con luz propia en la constelación de la santidad, que al comienzo de ese tiempo será elegido un papa visiblemente,  por la intervención de San Pedro y de San Pablo. Por raro que parezca, de una manera que ni siquiera imaginamos, tendrán lugar esos acontecimientos, quizás relativamente próximos, dentro de nuestra historia. Que a la época subsecuente, se le llame o no milenio, cae dentro de la licitud, si bien hay que abandonar la idea de que la presida visiblemente Nuestro Señor, ni de que posea las notas del milenarismo, aun el mitigado.

Por último querría hacer la observación de que una coronación papal [esta vez con tiara, of course] sugiere la decadencia anterior del papado hasta límites nunca conocidos, o por mejor decir rota definitivamente la Sucesión Apostólica en los ocupantes de las estancias vaticanas [ e incluso «casas» y hospederías anejas]. El que vaya a ser un «cardenal» el elegido, como dicen algunas profecías, no ha de tomarse, en mi opinión en sentido propio, vistas las cuadras de hoy día y presumiblemente las  de los  hombres (o mujeres) elevados a esa dignidad en el futuro, sino debe tornarse como un término que designe a cualquier sujeto antecedente a la dignidad conferida por los dos bienaventurados. La continuidad de la Iglesia no estaría puesta en cuestión, descartándose cualquier idea de una nueva fundación de la Iglesia, ajena al tronco bimilenario de nuestra amada Iglesia, hoy en el exilio de las catacumbas. Pero reconozco que la cosa tendría una explicación más sencilla y coherente si admitiéramos auténticos e incontaminados cardenales en el exilio, desconocidos para el común, designados por un papa oculto, sucesor de Siri [véase The Pope in Red pero que definitivamente no sería el papa coronado que esperamos. Con estas extrañas ideas nos zambulliríamos en algo que podría llamarse «Sebastianitis» [búsquese en alguna enciclopedia lo relativo al malogrado rey portugués  Don Sebastián] que dio lugar a escritos y leyendas literarias como la del El pastelero de Madrigal

EL MILENARISMO

Por el Abbé Hervé Belmont

La colección Magnificat (maletín que contiene fichas consagradas a la doctrina y a la cultura católica al que Ud. siempre puede suscribir) prosigue sus pasos tranquilos; aborda a veces temas que revisten una importancia particular en cuanto se refieren a errores que se incuban más o menos bajo la ceniza de gente deseosa de conservar la fe católica, pero poco esclarecida sobre la enseñanza precisa de la Iglesia Católica.

He aquí un buen ejemplo en la ficha consagrada al Milenarismo, cuyo texto adelantamos a continuación.

I. El milenarismo “duro”

El milenarismo es una transposición “bautizada” del mesianismo temporal que los judíos se pusieron a profesar a partir del exilio de Babilonia: mesianismo que impidió a la mayoría de ellos reconocer en Jesucristo al Mesías y al Hijo de Dios. El milenarismo es el mismo error, relacionado a la segunda venida de Jesucristo ‒aquella en la cual Él debe volver en poder y majestad para juzgar a los vivos y los muertos.

He aquí un extracto muy instructivo del Sentido místico del Apocalipsis de Dom Jean de Monléon (págs. 324-327) con respecto al capítulo XX del libro de San Juan.

“Todos estos siervos que permanecieron fieles a Dios a pesar de las persecuciones [en el tiempo del Anticristo] murieron, es verdad, a los ojos de los hombres: pero, en realidad, inmediatamente franqueadas las puertas del otro mundo, encontraron, en la unión de su alma con su Creador, una nueva vida mucho más perfecta que la de aquí abajo. Y reinaron mil años con Cristo.

“Estas últimas palabras piden algunas explicaciones, ya que es sobre ellas que se injertó la doctrina llamada del milenarismo; doctrina rechazada por la Iglesia desde siglos, y que sin embargo ve de vez en cuando a nuevos campeones levantarse en su favor, bajo el engañoso pretexto de que tiene a su favor la opinión de varios Padres auténticamente ortodoxos. Sus propugnadores, los milenaristas, llamados también quiliastas, sostienen que mucho antes del día de la resurrección general, los justos retomarán sus cuerpos, y así resucitados, reinarán mil años sobre esta tierra, en la Jerusalén restaurada, con Cristo. Luego vendrá la última rebelión de Satanás, el combate supremo entablado contra la Iglesia por Gog y Magog, el aplastamiento de los rebeldes por Dios, y por fin la resurrección universal seguida del Juicio Final. Habría así dos resurrecciones sucesivas, separadas por un intervalo de mil años: la de los mártires en primer lugar, luego la del resto de la humanidad.

“La teoría del milenarismo tenía raíces en la literatura judía, atormentada siempre por la idea de un Mesías que reinara gloriosamente en la tierra. Retomada en el tiempo de san Juan por el heresiarca Cerinto, es exacto que en los siglos II y III de la era cristiana algunos Padres, y no de los menores, la adoptaron, bajo distintas formas y más o menos atenuadas. Se puede citar entre ellos a San Justino, San Ireneo, Tertuliano et alii

“Pero de ninguna manera puede considerarse que el parecer de estos escritores representara la creencia de la Iglesia: en efecto, para que el testimonio de varios Padres pueda considerarse la expresión de la Tradición católica, dicen los teólogos que hace falta “que no sea impugnado por otros”. Ahora bien, esta condición no existe de ninguna manera en este caso: ya San Justino reconocía que la teoría milenarista distaba mucho de ser admitida por todos; Orígenes la rechazaba y la trataba de inepcia judaica. San Jerónimo rompe deliberadamente con ella: “En cuanto a nosotros, no esperamos ‒escribe‒ según las fábulas que los Judíos decoran con el nombre de tradiciones, que una Jerusalén de perlas y oro descienda del cielo (…). Sólo hay demasiados de los nuestros que han tomado seriamente estas promesas (…)”

“San Agustín se pronuncia en el mismo sentido: si señala en primer lugar algunas vacilaciones, a continuación, en la Ciudad de Dios, se lo ve condenar claramente el quiliasmo, y esta opinión es la que prevalece en adelante, tanto en Oriente como en Occidente, en la Iglesia. A partir del siglo IV, no se encuentra a ningún nuevo escritor católico digno de consideración que defienda el milenarismo, y el parecer unánime de los teólogos, en cuyo primer plano hay que citar a Santo Tomás y a San Buenaventura, lo descarta con determinación. (…)

“Así pues, como ya lo hemos indicado, la expresión: Y han reinado mil años con Cristo debe entenderse en un sentido místico. Los mil años designan todo el período que se extiende entre el día en que Cristo, por Su Resurrección, abrió de nuevo el Reino de los Cielos, franqueando sus puertas con su Santísima Humanidad, y el día en el cual, gracias a la resurrección general, los cuerpos entrarán allí a su vez. Pero en cuanto a las almas de los bienaventurados, ellas ya están allí, estrechamente unidas a Aquel que es su verdadera vida; participan en la gloria de Cristo, constituyen su corte, reinan con Él”.

El estudio y la refutación del milenarismo son el objeto de una tesis de la clásica obra del Cardenal Jean-Baptiste Franzelin, Tractatus de divina Traditione et scriptura, S.C. dePropaganda fide, Roma 1882, tesis XVI, págs. 186-201.

A lo largo de un apretado discurso, él invoca especialmente el testimonio de Santo Tomás de Aquino (en IV Sent. dist. XLIII q. 1 a. 3 sol. 1 ad 4): “Con motivo de las palabras del Apocalipsis (cap. XX), como relata San Agustín (Ciudad de Dios, libro XX), algunos herejes afirmaron que los muertos resucitarían una primera vez para reinar con Cristo en la tierra durante mil años: de ahí se les llama quiliastas o milenaristas. San Agustín muestra que hay que entender las palabras del Apocalipsis de la resurrección espiritual por la cual los hombres resucitan del pecado por el don de la gracia. La segunda resurrección es la de los cuerpos. Es la Iglesia que se llama el Reino de Cristo…”

El milenarismo es incluso el ejemplo de una teoría explorada por algunos Padres, pero que no es tradicional porque no se transmitió. Al contrario, sufrió un definitivo freno por parte de Padres principales de la Iglesia (San Jerónimo, San Agustín) y fue rechazada del cuerpo de la doctrina católica. Resurgió de vez en cuando, pero fue en los medios heterodoxos y en las sectas protestantes.

II.  El milenarismo “mitigado”

Junto al milenarismo francamente heterodoxo y multiforme (y ridículo, según dice San Agustín), a veces se profesa un milenarismo ablandado (ese es el verdadero sentido demitigado) que se esfuerza por evitar las oposiciones demasiado escandalosas con la doctrina de la Iglesia.

El Papa Pío XII, el 21 de julio de 1944, mandó emitir por el Santo Oficio un decreto que reza así:

“En estos últimos tiempos, más de una vez se preguntó a esta Suprema Congregación del Santo Oficio qué hay que pensar del sistema del milenarismo mitigado, que enseña que antes del Juicio Final, precedido o no de la resurrección de varios justos, Cristo Nuestro Señor vendrá visiblemente a nuestra tierra para reinar.

“Respuesta: El sistema del milenarismo mitigado no puede enseñarse con seguridad”.

La sentencia emitida por el Santo Oficio es la extensión a la Iglesia universal de una condena notificada tres años antes (11 de julio de 1941) en una respuesta dirigida al Arzobispo de Santiago de Chile. Esta carta, redactada en los mismos términos que los antedichos, precisa por otro lado dos cosas que permiten entender bien el alcance del acto.

1. Lo que es contemplado por la condena, es el milenarismo tal como se profesa en el libro de Manuel Lacunza (publicación póstuma bajo el pseudónimo de Ben Ezra) La Venida del Mesías en gloria y majestad, obra ya condenada (Index del 6 de septiembre de 1824).

2. El deber del Arzobispo es velar ‒por medios eficaces‒ para que esta falsa doctrina no sea,bajo ningún pretexto, ni enseñada, ni propagada, ni justificada ni recomendada, sea de viva voz como por escritos.

Sabemos así de qué doctrina se trata: aquélla propagada por Ben Ezra; y lo que hay que entender por tuto doceri non posse  no puede enseñarse con seguridad: ni enseñanza, ni apología.

Además, dado que la obra de Ben Ezra está inscripta en el catálogo del Index (y todavía presente en la última edición), no puede poseerse, ni leerse, ni comprarse ni venderse. ¡La elección es entre el fuego y el cesto!

Si se traduce a lenguaje corriente la respuesta del Santo Oficio, da esto: hay que desconfiar del milenarismo mitigado; y si se añaden las precisiones aportadas por la carta, se completa:como de la peste.

La Iglesia nos ordena entonces firmemente desconfiar del milenarismo mitigado como de la peste. ¿Pero por qué?

‒ Desde el punto de vista de la verdad (punto de vista fundamental del Santo Oficio), este milenarismo no es enseñado por la divina Revelación pública, que es sin embargo la únicaque puede darnos a conocer un futuro que sólo depende de la voluntad de Dios.

‒ Nuestra esperanza tiene como objeto el Reino de Gloria en el Cielo: el cual ya existe, lo esperamos activamente y podemos ser llamados a él en cualquier momento.

‒ El combate por la Realeza social de Jesucristo es un combate presente, en la sociedadcontemporánea, por la Iglesia Católica, que es desde ahora el Reino de Jesucristo sobre la tierra, y un reino que es principalmente espiritual.

‒ La vida cristiana no es la espera de una especie de nueva redención: hoy es cuando hay que vivir en estado de gracia para agradar a Dios, en la oración y el deber de estado, en el espíritu filial y el amor del prójimo. El resto no es más que mítico e imaginario.

De Quicumque
Traducido en Revista integrismo
Visto en Católicos Alerta.

17 respuestas »

  1. En la profecía de los papas de San Malaquias se dice que tras Pedro Romano vendrá el Juez a juzgar a su pueblo. Esto, en consonancia con nuestro credo «desde allí ha de venir a juzgar vivos y muertos», y dado que Pedro Romano ya vino, se entiende que la Parusia ya ha ocurrido ó mejor dicho, está ocurriendo en estos días. Estemos, pues, atentos.

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  2. «Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra; os aseguro que no recorreréis todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre» (Mt 10, 23). Es palabra del Señor.

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  3. ¿Qué pasa con el adverbio «nunc» que traen nuestras Biblias, pronunciado por Jesucristo ante Pilato y habiendo sido constituída la Iglesia antes de Su Pasión.? Evidentemente no se trata que ese Reino sea la Iglesia tal como la conocemos, pues sino el «nunc» estaría de más, todo hace suponer que ese Reino en el que Jesucristo será Rey de reyes y Señor de los señores no es, para el tiempo de Su Pasión, un Reino real aquí en la tierra. Por otra parte las dos resurrecciones es un dato revelado, y existe entre ellas el intervalo del Milenio, antes del Juicio Universal, pues, dice, «se sentaron y reinaron con Cristo mil años». Si esto ha de entenderse alegóricamente, como pretenden los que niegan que el Apocalipsis DEBE interpretarse literal-metafóricamente, entonces nada obsta que el Apocalipsis pueda decir cualquier cosa, por tanto hasta se llegaría al colmo de la impiedad pensando en la inutilidad del mismo, siendo que es «Revelación de Jesucristo a su siervo Juan de las cosas que han de suceder pronto», pero nadie podría entender de lo que se trata, negando el espíritu y el don de Profecía siempre presente en la Iglesia, lo cual no niega que la Revelación terminó con San Juan.
    No parece adecuado decir que San Pedro y San Pablo -suponiendo que sean ellos los Dos Testigos profetizados, cosa por otra parte que no condice con ningún texto de la Escritura y sí, en cambio, a favor de Elias y Enoch- que sean ellos los que elijan al último Papa, porque para eso la Iglesia tiene Leyes y Obispos para que cumplan este DEBER «santo y urgente» ante la vacancia de la Sede Apostólica y la acefalía de la Iglesia.

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  4. D. Simón: el único que tiene poder para nombrar al último Papa es Jesús en persona, quien viene en su segunda venida a reconstruir su Iglesia.

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  5. Nada: Sus afirmaciones son absolutamente gratuitas sin fundamento «in re», por tanto yo las niego rotundamente. Jesucristo y los católicos perseverantes en la Fe verdadera salvarán la Iglesia. Solos, ninguno de los dos, y no porque Jesucristo no tenga poder para hacerlo, pero al ascender a los Cielos dejó ese poder a San Pedro y los Apóstoles, para que ellos con El («Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos») continuaran la tarea de predicar (enseñar), bautizar (aplicar la Redención a los hombres a través de la Gracia que dan los Sacramentos que se encuentran depositados en la Iglesia Católica), y los constituyó con poder de gobernar al rebaño, por eso la Iglesia posee Leyes que DEBEN ser aplicadas en toda situación. Hoy, como siempre, Jesucristo necesita de los hombres para la salvación de los hombres en la Iglesia VISIBLE, con un Papa y toda la Jerarquía subordinada, regida y unida en la Fe, por una Cabeza VISIBLE y real.

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  6. Simón del Temple:

    Se trata con toda la evidencia de las palabras latinas, concordante con la constante interpretación de Padres y Doctores, de significar, pero, sin embargo, mi reino de proviene de este mundo, no de aquí abajo.

    Y ese Reino, efectivamente, es la Iglesia, que podrá estar más o menos expandida, triunfante en toda la tierra, o reducida a un puñado catacumbario, pero siempre la misma, con un Vicario de Cristo a su Cabeza, al menos potencialmente.

    Y si hay Vicario, significa que el Amo no está presente, al menos física y visiblemente. Esa es la Divina Constitución de la Iglesia, que es inmutable, y durará hasta el final del mundo.

    No sé cómo puede decir que esas dos presuntas resurrecciones es un dato revelado. El artículo más bien le demuestra lo contrario, que a pesar de que pueda haber sido sostenida por una pequeñísima minoría de Padres, ha sido abandonada, mirada con mal ojo por el resto de Doctores, y activamente desaconsejada por la Iglesia.

    No estamos ya en el S. I o II, esto ya ha sido decidido por la Iglesia, que ha juzgado que ese pasaje debía interpretarse en tal sentido, y no en tal otro.

    Nada: No cabe hablar de último Papa, le aconsejo que se dé una vuelta en este mismo blog por los artículos que demuestran que la referencia a un tal Pedro Romano no pertenecen a la profecía original, y de todos modos, sin importar la realidad de esa pretendida profecía, aún quedan para siglos de historia de la Iglesia, no tenga tanta prisa por vivir el Apocalipsis, muchos otros creyeron encontrarse en él, y murieron con esa engañosa ilusión.

    En cuanto a san Pedro y san Pablo, por sí solos no pueden nombrar un Papa, porque hace falta que los que realizan la designación sean personas viadoras, no santos del Cielo.

    Los santos Papas están el el Cielo, pero una vez muertos, perdieron la jurisdicción que ejercían sobre la Iglesia militante.

    Si viniera Nuestro Señor visiblemente a nombrar un Papa y restaurar la Iglesia, ya no sería una restauración, sería la instauración de una nueva Iglesia, lo cual es imposible y herético el admitirlo, porque Él nos prometió que esa Iglesia duraría, indefectible, siempre la misma, sin mutación esencial, hasta el fin del mundo.

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  7. D. James: Léase Mt 21, 40-41:
    «¿Qué os parece? Cuando vuelva el DUEÑO de la viña, ¿qué hará con esos labradores?. Le respondieron: acabará de mala manera con esos malvados, y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».

    ¿No le parece que aquí se profetiza sobre la venida del Padre? ¿No le parece que es de la segunda venida de Cristo de quién se habla?

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  8. James Stuart:

    No dudamos que el Reino de Cristo «no proviene de este mundo», pero las palabras de Cristo en las circunstancias dichas son claras, no solo que «no proviene», sino que «nunc» Su Reino no es de aquí. Me gustaría que citara usted los Padres y Doctores que, oponiéndose a las Profecias bíblicas, del Nuevo y del Antiguo Testamento, nieguen o digan lo contrario acerca del Reino de Jesucristo PROMETIDO para ESTA TIERRA, y que no es la Iglesia tal como la conocemos, sino un Reino donde las espadas se convierten en arados, y el león pace junto con la gacela, y que los Padres interpretan como del futuro Reino de Cristo en LA TIERRA, e insisto, que ese Reino no es el actual desenvolvimiento de la Iglesia, y menos en las circunstancias presentes en las que ni siquiera tiene quien represente a Cristo. No diga que es lo mismo que sucede cuando se muere un Papa y en el intervalo hasta el próximo elegido, «potencialmente» siempre tiene un Papa, porque la presente Apostasía institucionalizada como si fuera la Iglesia Católica, no es una situación normal y la Iglesia Católica por negligencia, indolencia y cobardía de los que debieran solucionar la cuestión miran para otro lado, y mientras tanto la finalidad de la Iglesia Católica de salvar a las almas esta ofuscada y en algunos casos hasta impedida. Aquí no hay «potencialmente» un Papa, esto se llama ACEFALIA casi permanente. Con respecto a las “dos resurrecciones” no soy yo quien lo dice, es el TEEEEXXXXTTTTOOO del Apocalípsis, y es la interpretación de la Tradición de los cuatro o cinco primeros siglos de la Iglesia, y no uno o dos. La Iglesia no puede cortarse de la Tradición, lo que forma parte de la Fe y del Magisterio. El texto del artículo no menciona el error del decreto que había puesto en la primer redacción “corporaliter” en vez de “visibiliter”, pero tuvieron que corregirlo porque Jesucristo en la Eucaristía está corporal y realmente presente, y al decir eso estaban escribiendo una herejía los sensores, asi que…, en Su Segunda Venida para instaurar Su Reino de “prosperidad”,de “justicia”, de “amor” y de “paz”, como dice la Escritura, estará corporaliter et visibiliter. Ahora bien, el actual estado viador de la Iglesia Católica dista mucho de ser Ese Reino del que habla la Escritura, por tanto, nada obsta en la Omnipotencia ni en la Sabiduría ni en la Justicia, que El pueda hacerlo, ¿conviene que El lo haga para manifestar que el Verbo Encarnado es Señor y Rey? Claro que si! Entonces lo hará! Así habla la Escritura. .

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  9. Simón del herético Temple:

    No nos venga con más… Si no sabe el mínimo latín para entender el sentido de esa palabra en ese contexto concreto, cómprese una gramática.

    El Reino ya está aquí, no debe ud esperar otro, punto.

    La interpretación del Apocalipsis que pretende ser tradicional, no lo es, porque fue minoritaria, combatida por los principales Padres, no retenida subsguientemente, y luego condenada por la misma Iglesia, que puso las obras del maldito subversivo marrano Lacunza en el ïndice, donde permanecen hasta el día de hoy.

    En cuanto al Decreto, si no sabe que corporaliter significa, presente con su cuerpo visible, cosa que no ocurre desde la Ascensión, y que no se volverá a ver hasta el fin del mundo, como lo enseña el Credo, ese decreto es perfectamente aceptable.

    Pero como los responsables romanos saben de las tretas rabínicas de los apocalípticos enemigos del Pontificado, modificaron el decreto, para no dar asidero a la mala voluntad de los similijoaquinitas.

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  10. D. James: ¿porqué cuestiona lo que Dios ha revelado?:
    1) Mt 28, 20: «enseñándoles a poner por obra todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de este mundo». Al usar el determinativo «este mundo», ¿no da a entender el Señor que detrás viene otro?.
    2) Ap 21, 1: «Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva» ¿no le parece que este pasaje se refiere a la renovación de la creación entera, incluido este mundo?

    Cierto que el Reino de Dios ya está entre nosotros, desde la venida de Jesús de Nazaret. Sin embargo, está de forma incipiente, fermentando poco a poco. ¿No le parece que llegará el día en que, en este mundo, fermente toda la masa?

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  11. Con el tono ciertamente pedante y altanero con que usted escribe es inútil dialogar. Tan sólo le transcribiré lo que dijo Jean Duns Scotto sobre la Inmaculada cuando todavía era una cuestión disputada: «Potuit, decuit, ergo fecit». Aquí es lo mismo, le guste o no le guste a usted. No es imposible que Jesucristo instaure su Reino EN LA TIERRA,(como hablan las Profecías de la Escritura), conviene que así sea para exaltar su Majestad y Gloria merecida en Su Pasión, por lo tanto lo hará. Nada obsta, con decreto o sin decreto. Es el sentir de La Iglesia de los cinco primeros siglos ( no ha puesto usted los nombres de los Padres y Doctores de ese tiempo que digan lo contrario o que nieguen las Profecías sobre el Reino Temporal de Cristo Glorioso EN LA TIERRA.)
    El famoso decreto se limita a los países de Chile y Argentina, pero la Iglesia está un poco más extendida, no cree? El alegorista que escribió el «primer decreto» prohíbe enseñar como «peligroso», no como «erróneo» una especie de Milenarismo, y es el que dice que «Cristo reinará CORPORALMENTE en la tierra» ,según le enviaran al Arzobispo de Chile; el segundo decreto corrige «VISIBLEMENTE», extendido a la América del Sur. La corrección del adverbio es fácil de comprender, porque como era alegorista -posiblemente tanto como usted- no advirtió que se condenaba a sí mismo, porque sostienen -los alegoristas -como usted- que Cristo reina en el mundo desde la Iglesia tal como es actualmente, desde el Santísimo Sacramento, en donde está CORPORALITER. Tenían que corregir el ERROR, entonces ponen VISIBILITER, y dicen que es peligroso enseñarlo. Ningún Santo Padre milenarista, ni ningún escritor serio, añade nada a lo que el Evangelista San Juan y los Profetas dicen de ESE Reino, simplemente se ajustan al TEEEXXXTTTOOO del Apocalipsis interpretado como DEBE SER: o literal crudo o literal-metafórico. En esta Profecía los alegoristas zapatean en el aire, incluído usted. La Iglesia Católica NUNCA CONDENARÄ el milenarismo espiritual, porque consta en la Escritura y en la Tradición. Entiende novato?
    Porque los alegoristas -como usted- son en el fondo milenarista carnales, condenados por la Iglesia, porque negando el Reino postparusíaco, sucumben en el error de esperar un triunfo temporal de la Iglesia antes de la Segunda Venida de Cristo, y coinciden con el sueño de la Sinagoga antes de la Primera Venida.

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  12. Creo que nos adelantamos el milenio no viene hasta la caída del Anticristo-
    Y como viene es el problema, pues si esperamos la venida física de Jesús estaremos adorando al Anticristo que será bienvenido por los Judíos tal como dicen Las Sgds Escrituras : «Nuestro Señor, después de curar al paralítico en sábado, dijo también a los judíos: «Yo vine en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere de su propia autoridad, a aquél lo recibiréis.» Juan 5:43

    Y San Beda el Venerable: «Pero los judíos no han recibido a Cristo, prefiriendo esperar al Anticristo. Porque no han querido librarse interiormente del dominio del pecado, sino exteriormente del yugo de la humana servidumbre.»

    Mas no sólo los judíos esperan al Anticristo, sino también muchos que «de entre nosotros han salido, mas no eran de los nuestros; que si de los nuestros fueran, con nosotros sin duda hubieran perseverado»

    Y sin más pormenores, porque nos los dan las Sagradas Escrituras, no estamos frente al fin del mundo sino en el juicio de las naciones, los que no eramos pueblo fuimos llamados a la Conversión por la predicación de los Apóstoles y sus sucesores, a causa de la prevaricación del pueblo judío mal guiado por sus malos pastores por el rechazo de Jesucristo. Pero como Israel solo es figura de la Iglesia, tenemos también nuestra hora de tinieblas cuando los falsos pastores llevarán a la ruina y a la prevaricación a la mayoría de los fielesPOR EL MISMO RECHAZO A JESUCRISTO. Pues eso es lo que les repugna a estos
    Cuando dicen que la Iglesia no tiene la Verdad Absoluta
    o que Dios no es Católico
    lo que quieren decir realmente es JESUS NO ES DIOS NI ES LA VERDAD, es una verdad entre muchas y todas son venerables
    Esto no va a quedar sin castigo para los que así predican y los que les siguen.
    Pero El nuevo orden Mundial es la preparación del Reino del Anticristo que por más que se le hinque la Babilonia la grande es odiada por el
    lo cual también es terriblemente anunciado por las Escrituras,

    Apocalipsis 17: 3 ss Vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, llena de nombres blasfemos, y que tenía siete cabezas y diez cuernos. 4 La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada con oro, y piedras preciosas[b], y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones y de las inmundicias de su inmoralidad. 5 Sobre su frente había un nombre escrito, un misterio: “BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.”

    Aquellos con los y por los que se prostituyó la odian y quieren verla destruida del todo..

    12 Los diez cuernos que viste son diez reyes que todavía no han recibido reino, pero que por una hora reciben autoridad como reyes con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y autoridad a la bestia. 14 Ellos pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque El es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con El son llamados, escogidos y fieles.”

    15 También el ángel me dijo: “Las aguas que viste donde se sienta la ramera, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas. 16 Y los diez cuernos que viste y la bestia odiarán a la ramera y la dejarán[e] desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán con fuego. 17 Porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar Su propósito: que tengan ellos[f] un propósito unánime, y den[g] su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan. 18 La mujer que viste es la gran ciudad, que reina[h] sobre los reyes de la tierra.”

    Asi que tenemos que ver la destrucción de Roma por los 10 reyes del Nuevo orden Mundial

    Y si no estamos en el cumplimiento, de estas cosas veamos cuando los Apóstoles preguntan a Nuestro Señor como sabrán cuando vendrá todo esto les dice que oiremos guerras y rumores de guerras, pero hasta que veamos la abominación de la desolación, profetizada por el profeta Daniel, (ABOLICIÓN DEL SACRIFICIO PERPETUO)y en su lugar LA ABOMINACION DE LA DESOLACIÓN, VIENDO lo que se explica en Daniel, se concluye que en los tiempos del anticristo será prohibido el verdadero culto a Dios y cambiado por otro…
    ¿NO ESTAMOS ACASO EN ESE TIEMPO?

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  13. Estimado don Simón:
    Recién descubro su página y me gusta. Lo del sedevacantismo, lo he considerado siempre algo irrelevante -perdóneme, es sin ánimo de ofender sino de entender- y, si el interfecto cumple los mandamientos y recibe frecuentemente los Sacramentos y cree en el Papado (lo que NO implica necesariamente considerar santos a los actuales ocupantes del ministerio… si lo son), resulta que tiene el Bautismo y la fe de la Iglesia: Luego es católico como declara N. Señor. Fin de este punto.
    Hay una obrita trabajada por el P. Leonardo Castellani, llamada «La patrística y la Parusía», atribuida a la pluma e investigación del P. Alcañiz, S. J., que se la entregó al argentino para que «hiciese lo que pudiese» con ella. Castellani la comentó y la publicó en Buenos Aires con el nombre del autor para demostrar, con ella, que TODOS los padres apostólicos eran milenistas, creían en el Milenio espiritual y en el Reino milenario tal cual está en Ap. 20, 4-5. Con excepción de San Jerónimo y, en sus últimos días, San Agustín, atosigados por la herejía del kiliasmo. El resto, son patrañas de alegoristas, o por mejor decir, apóstatas, pues el alegorismo es una forma mitigada de apostasía, al no creerse con fe católica que la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios y que lo que allí se profetiza, sucederá tarde o temprano.
    Pero a lo que voy, es a que existe una obra que prueba que prácticamente todos los Padres de la Iglesia sostenían el milenarismo espiritual, aún no sabiendo cómo sería esto, en concreto.
    Las advertencias de 1941 y 1944 son solamente eso: advertencias, y nada predican sobre la doctrina milenista en sí, sino sobre ciertos aspectos poco seguros que a veces se encuentran en algunos expositores de ella (y no creo que alcanzasen al P. Lacunza). En Chile, la Argentina o donde fuera, estas advertencias tendrán su importancia -bien entendidas, claro es- cuando el Anticristo pretenda hacerse pasar por el Cristo redivivo y carnal. Dios sólo tiene poder suficiente para manifestarse directamente a los corazones y reinar desde allí por intermedio de los hombres, sobre todo lo creado -pues al hombre le ha dado el señorío sobre la tierra, y Dios no se retracta ni se contradice- algo que ha sido el sueño imposible de cualquier rey terrenal; así fue con Adán y Eva. En aquel tiempo venidero y, según presiento, nada lejano, estas aclaraciones serán valiosísimas.
    Cordialmente I. D.
    L. b-C.

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  14. Amigo Ludovico: Yo soy simplemente un comentador en esta buena página católica, donde me permiten exponer lo que escribo. No soy el dueño ni el administrador del blog. No olvide que la Iglesia fundada por Jesucristo es Jerárquica, no es espiritual, sino visible y se entra por el Bautismo, y ha puesto a un hombre, que se lo ha unido por los vínculos del Vicariato, para que lo represente y lo constituyó en Cabeza de la Iglesia para que por El gobernaran los reyes y el mundo entero estuviera sometido al suave yugo de la Ley de Cristo, es el Papa, por quien Cristo habla, enseña, rige y santifica. No hay hombre mas importante en la tierra que el Vicario de Cristo, pues tiene el poder de Dios de atar y desatar, lo que El ate o desate queda ratificado en el cielo. Dios «no se muestra directamente a los corazones», el que ostenta el poder de Dios y tiene autoridad para decir lo que Dios quiere y cómo debe ser cumplido es el Papa, el Inerrante en la Iglesia. El es el verdadero Señor del Mundo, no el Anticristo, ni mucho menos el Falso Profeta. Con toda evidencia que los impostores y profanadores de los cargos y lugares católicos, desde la muerte de Pio XII, no cuentan para los católicos más que como herejes y apóstatas responsables de haber creado una nueva religión falsificada, engañadores con la astucia de la Serpiente, por eso la Iglesia Católica -ausente de esos cargos y lugares- ha huido al desierto en espera activa de ser regida por un verdadero Vicario de Cristo que lleve a la Iglesia al encuentro de Cristo en Su Parusía. Que Cristo ha de reinar EN LA TIERRA nadie lo puede negar, sin negar las Profecías y las Promesas de Jesucristo.

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