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FRANCISCO: UN «HUMILDE» PENITENTE


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Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de estar de pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora en secreto a tu Padre, y tu Padre que ve en lo secreto, te lo pagará.  (Mateo 6:1,5-6)

 

Cita del Ven. P. Alfonso Rodríguez SJ

San Lorenzo Justiniano dice que ninguno conoce bien qué es humildad, sino el que ha recibido de Dios ser humilde. Es cosa muy difícil de conocer. En ninguna cosa se engaña tanto el hombre, dice este santo, como en conocer la verdadera humildad. ¿Pensáis que consiste en decir que soy un miserable y que soy un soberbio? Si en esto consistiera, bien fácil cosa fuera; todos fuéramos humildes, porque todos andamos diciendo de nosotros que somos unos tales y unos cuales; ¡Plega al Señor que lo sintamos así y que no lo digamos sólo con la boca y por cumplimiento! ¿Pensáis que consiste la humildad en traer vestidos viles y despreciados, o en andar en oficios bajos y humildes? No consiste en eso porque ahí puede haber mucha soberbia y desear uno ser tenido y estimado por eso, y tenerse por mejor y más humilde que otros, lo cual es la fina soberbia. Verdad es que ayudan mucho estas cosas exteriores a la verdadera humildad, si se toman como deben; pero al fin y al cabo no consiste en eso la humildad. Dice San Jerónimo: Muchos siguen la sombra y apariencia de humildad; fácil cosa es traer la cabeza inclinada, los ojos bajos, hablar con voz humilde, suspirar muchas veces, y a cada palabra llamarse miserables y pecadores; pero si a esos les tocáis con una palabra aunque sea muy liviana, luego veréis cuán lejos están de la verdadera humildad: cesen todas las palabras fingidas, vayan fuera todas esas hipocresías y exterioridades: que el verdadero humilde en la paciencia se echa de ver; ésa dice San Jerónimo, es la piedra de toque, donde se conoce la verdadera humildad. San Bernardo desciende más en particular a declarar en qué consiste esta virtud y pone su definición. La humildad es una virtud, con la cual el hombre, considerando y viendo sus defectos y miserias, se tiene en poco a sí mismo. No está la humildad en palabras ni en cosas exteriores, sino en lo íntimo del corazón, en un sentir bajísimamente de sí mismo, en tenerse en poco, y en desear ser tenido de los otros en baja reputación, que nazca de un profundísimo conocimiento propio. [Del Ejercicio de Perfección y Virtudes Cristianas, Parte 2, Tratado III c.5., del P. Alonso Rodríguez]

Dice San Bernardo: Nunca digáis o hagáis cosas por donde podáis parecer muy letrado o muy religioso u hombre de oración y, generalmente, cosa que pueda redundar en vuestro loor, de cualquier manera que sea, siempres os habéis de guardar de decirlas[o hacerlas] porque es cosa muy peligrosa, aunque las podáis decir con muchos verdad! y aunque os parezca que son para EDIFICACIÓN Y PROVECHO DEL PRÓJIMO. Basta ser cosa vuestra para que no la digáis. Siempre habéis de ser muy recatado en esto, para que por ventura no perdáis con eso el bien que hicisteis. [ibídem, CAP. 11#12]  

[Sigue el comentario de Novus Ordo Watch a propósito de la noticia que ha inundado ayer los medios de todo el mundo.]

Es realmente patético. Los cómplices del Novus Ordo en Internet estarán en éxtasis porque su «humilde» santo padre ha hecho una vez más lo que le gusta hacer: mostrar en público su supuesta humildad. En vez de ir a la confesión en privado y sin que se note, como un hombre humilde que se cuida de que una ocasión de gracia no se convierta en una ocasión de pecado, Francisco decidió «espontáneamente» acercarse a un confesonario para hacer la Confesión, en la basílica de San Pedro, frente a las cámaras de televisión que estaban allí rodando, después de un «acto comunitario penitencial» del Novus Ordo.
Esta es la primera vez que pasa algo así ante la prensa: Nunca antes se había visto a un supuesto papa, confesándose. No quiere decir que esa confesión fuese válida o de algún valor, pero eso no viene al caso en este momento. En cuanto se publicó la noticia se ha visto a los bloggers «conservadores» del Novus Ordo, volverse loco por esto, como el blogger profesional «Padre» Juan Zuhlsdorf ya lo hizo…Es triste y trágico ver lo fácil que es para los charlatanes del Novus Ordo jugar con sus estúpidos seguidores.
¿Qué dice Nuestro Señor Jesucristo acerca de esto?

Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en cielos. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de estar de pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando tú ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre en secreto: y tu Padre que ve en lo secreto, te lo pagará. (Mateo 6:1,5-6)

Para Francisco, ésta fue simplemente una ocasión más para teatralizar la «humildad» ante un público que lo adora. De alguna manera, parece que nunca pierde la oportunidad de tener un fotógrafo o camarógrafo delante cuando hace algo «humilde».

1 respuesta »

  1. ¡ah, la humildad, qué rara y gran virtud y qué pocos la tenemos! ja ja, gracias por tu ejemplo, insigne Papapaco, inolvidable, che, v.g. no confundir a San Vicente Ferrer el taumatúrgico e influyente dominico valenciano con el moderno ex-jesuita Vicente Ferrer (cualquier día santo también de esta Iglesia como la reputa la de Calcuta), que vino a ser prohijado por la India por sus desvelos con sus pobres, que tiene su fundación para lo mismo, para alimentar cadáveres, y al que la democracia, prima hermana de la novusórdica impostura, dedica aquí y allá plazas, calles y monumentos, que con ocasión que un periodista le puso en duda su humildad saltó indignado ¡Nadie hay más humilde que yo! perdone, perdone, ahora está claro, sería divertido también si algún infame periodista enemigo lograra colarse hasta su santidad y le espetara iidéntica duda para comprobar si era tan renuente en replicar como a aquellos famosos dubia de los cuatro atrevidos cardenales de marras, el rebote de Francisco podría ser lo más fotogénico de su vistoso pontificado, que ya es decir

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