ALL POSTS

LOS GIGANTES Y LA ATLÁNTIDA


[ He recibido este mensaje del autor del libro y lo público por si puede interesar a algún lector versado en el tema, que roza muy significativamente nuestro interés en el dominio de la historia bíblica y de la historia de la Tierra y de la Humanidad. Se agradecería algún comentario sobre este tema fascinante que pueda al menos abrir nuestra mente a cosas muy relacionadas con la Fe católica y con la Verdad oculta y ocultada en nuestros días que toca de manera especial está misma Fe.]

LOS GIGANTES Y LA ATLÁNTIDA

Revelaciones de la Arquelogía prohibida

El presente estudio ha sido elaborado a partir de una bibliografía particularmente densa que recoge más de cien obras religiosas y científicas como también textos antiguos en seis lenguas diferentes entre las cuales el neerlandés, el alemán y el bosnio. Este libro inédito hasta ahora tiene una gran factura intelectual y prueba que un orden satánico y supra-masónico dirige la ciencia e intenta ocultar páginas enteras de la Historia de la Humanidad atestigüadas por los más grandes científicos.

380  páginas de las cuales sesenta y ocho en color 

Facebook
 



Subo y añado este importante comentario:
Por James Stuart<:

Sin anticipar sobre el contenido del libro, que aparece como muy interesante y digno de ser leído, la existencia de los gigantes es una verdad afirmada primero en las Sagradas Escrituras, los famosos nefillim, la raza de los gigantes enemigos de Dios, que tiranizaron la tierra, se dieron al culto de los demonios, la necromancia, artes mágicas, inversiones sexuales y muchas otras depravaciones, pero acumularon también un caudal de conocimientos naturales y científicos que sólo empezamos a vislumbrar en nuestros días.

Gracias a esos conocimientos, y al domino que tenían de la materia gracias a los poderes de sus mentes, lograron proezas técnicas que nosotros adía de hoy, seríamos incapaces de igualar.

Por ejemplo, los enormes bloques con los que están construidos las pirámides de Gizah están ensamblados con tanta precisión, que no se puede introducir nada en el hueco existente entre una y otra, como ocurre en algunas de las construcciones precolombinas como Macchu Paicchu, cosa que nosotros, con nuestros medios modernos, no somos capaces de conseguir, como tampoco, de trabajar con bloques tan enormes.

Esos gigantes tenían esa desmesurada estatura y proporciones porque en el mundo antediluviano, las condiciones de presión y otras variables eran ligeramente diferentes, por lo que no sólo era posible que vivieran hombres gigantes, sino animales como los dinosaurios, que se extinguieron cuando las condiciones climáticas cambiaron.

Esos gigantes siempre fueron los grandes enemigos de la minoría fiel a la Revelación primitiva, agrupada en torno a los Patriarcas, y gobernada por ellos, que eran a la vez sacerdotes, que celebraban los sacrificios y recitaban las oraciones, profetas, que enseñaban a sus numerosos hijos y descendientes la dicha Revelación primitiva, y reyes, con poder de vida y muerte, y jefes militares, obligados a estar en constante pie de guerra material y espiritual contra los ataques de esos malvados gigantes.

Esa raza maldita acabó totalmente cuando el Diluvio, aunque se conoce que el diablo intentó de alguna manera recrearla, puesto que el Rey David tuvo que luchar contra el gigante Goliath, cuyas características, al menos físicas, se acercan bastante a la que debieron tener los gigantes antiguos.

Tiene mucha razón Raúl, se han encontrado numerosos esqueletos de gigantes en toda la superficie terrestre, y aún quedan muchos más por descubrir en sus profundidades, conservadas en cuevas situadas a muchos kilómetros de la superficie, y que están protegidos por auténticos ríos y mares subterráneos, en los que se han perdido los pocos submarinos que se han atrevido a entrar.

Muy notable es también la experiencia de cierto notable espía británico que se adaptó a la sociedad tibetana de los años 30, llegó a ser un lama importante, se esconde bajo el seudónimo de Lobsang Rampa, y llegó a entrar en algunas de estas “cuevas de los antepasados”, pudiendo contemplar los cuerpos de esos gigantes cubiertos de oro, junto con muchos inventos difíciles de describir, y que dejaron allí sellados, para cuando el hombre supiera utilizarlos sin poner gravemente en riesgo su supervivencia.

Además de eso, la existencia de los gigantes está atestiguada por las tradiciones de muchos pueblos, la mitología griega y romana nos presenta a Gerión, o a Hércules, el más conocido de todos, cuyas aventuras, en buena parte, transcurren en España, siendo no pocas las ciudades que reivindican haber sido fundadas por él, como Segovia o Toledo, o la misma Torre de Hércules, en La Coruña.

No debemos tratar todo esto como simple leyenda, cosa que sólo son capaces de hacer los más obtusos entre los racionalistas, que censuran sistemáticamente los descubrimientos arqueológicos susceptibles de confirmar los decires de la Escritura, no vaya a ser que acaben creyendo en lo que dicen, y en Aquél que las ha inspirado…

4 respuestas »

  1. Sin duda que los giantes ha existido .He podido ver(en intrenet)las tumbas descubiertas por arqueólogos de esqueletos de cerca de 3 m de largo,creo que en Anatolia (Turquía).

    Me gusta

  2. Sin anticipar sobre el contenido del libro, que aparece como muy interesante y digno de ser leído, la existencia de los gigantes es una verdad afirmada primero en las Sagradas Escrituras, los famosos nefillim, la raza de los gigantes enemigos de Dios, que tiranizaron la tierra, se dieron al culto de los demonios, la necromancia, artes mágicas, inversiones sexuales y muchas otras depravaciones, pero acumularon también un caudal de conocimientos naturales y científicos que sólo empezamos a vislumbrar en nuestros días.

    Gracias a esos conocimientos, y al domino que tenían de la materia gracias a los poderes de sus mentes, lograron proezas técnicas que nosotros adía de hoy, seríamos incapaces de igualar.

    Por ejemplo, los enormes bloques con los que están construidos las pirámides de Gizah están ensamblados con tanta precisión, que no se puede introducir nada en el hueco existente entre una y otra, como ocurre en algunas de las construcciones precolombinas como Macchu Paicchu, cosa que nosotros, con nuestros medios modernos, no somos capaces de conseguir, como tampoco, de trabajar con bloques tan enormes.

    Esos gigantes tenían esa desmesurada estatura y proporciones porque en el mundo antediluviano, las condiciones de presión y otras variables eran ligeramente diferentes, por lo que no sólo era posible que vivieran hombres gigantes, sino animales como los dinosaurios, que se extinguieron cuando las condiciones climáticas cambiaron.

    Esos gigantes siempre fueron los grandes enemigos de la minoría fiel a la Revelación primitiva, agrupada en torno a los Patriarcas, y gobernada por ellos, que eran a la vez sacerdotes, que celebraban los sacrificios y recitaban las oraciones, profetas, que enseñaban a sus numerosos hijos y descendientes la dicha Revelación primitiva, y reyes, con poder de vida y muerte, y jefes militares, obligados a estar en constante pie de guerra material y espiritual contra los ataques de esos malvados gigantes.

    Esa raza maldita acabó totalmente cuando el Diluvio, aunque se conoce que el diablo intentó de alguna manera recrearla, puesto que el Rey David tuvo que luchar contra el gigante Goliath, cuyas características, al menos físicas, se acercan bastante a la que debieron tener los gigantes antiguos.

    Tiene mucha razón Raúl, se han encontrado numerosos esqueletos de gigantes en toda la superficie terrestre, y aún quedan muchos más por descubrir en sus profundidades, conservadas en cuevas situadas a muchos kilómetros de la superficie, y que están protegidos por auténticos ríos y mares subterráneos, en los que se han perdido los pocos submarinos que se han atrevido a entrar.

    Muy notable es también la experiencia de cierto notable espía británico que se adaptó a la sociedad tibetana de los años 30, llegó a ser un lama importante, se esconde bajo el seudónimo de Lobsang Rampa, y llegó a entrar en algunas de estas «cuevas de los antepasados», pudiendo contemplar los cuerpos de esos gigantes cubiertos de oro, junto con muchos inventos difíciles de describir, y que dejaron allí sellados, para cuando el hombre supiera utilizarlos sin poner gravemente en riesgo su supervivencia.

    Además de eso, la existencia de los gigantes está atestiguada por las tradiciones de muchos pueblos, la mitología griega y romana nos presenta a Gerión, o a Hércules, el más conocido de todos, cuyas aventuras, en buena parte, transcurren en España, siendo no pocas las ciudades que reivindican haber sido fundadas por él, como Segovia o Toledo, o la misma Torre de Hércules, en La Coruña.

    No debemos tratar todo esto como simple leyenda, cosa que sólo son capaces de hacer los más obtusos entre los racionalistas, que censuran sistemáticamente los descubrimientos arqueológicos susceptibles de confirmar los decires de la Escritura, no vaya a ser que acaben creyendo en lo que dicen, y en Aquél que las ha inspirado…

    Me gusta

  3. Sin duda que es un tema interesante, y no sólo por la curiosidad que envuelve a todos los hechos de la prehistoria y que ejercen una cierta fascinación al hombre moderno, ávido como es de todo lo maravilloso y fuera de lo común, sino por su significación como ‘fundadores’ -digamos así- de una civilización que podríamos llamar titánico-atlantídea, o desde otro sesgo, caínico-prometeica, la cual recorre, al parecer, subterráneamente toda la historia humana, emergiendo con mayor fuerza en los momentos de ésta en que los hombres más se apartan de Dios. Huelga decir que es lo que justamente acontece en nuestros días, cuando el hombre, en el paroxismo de su ‘hybris’, pretende alcanzar el dominio no sólo del espacio terrestre, sino también del espacio etéreo, ‘morada’ de los espíritus, según antigua tradición, desde donde ejercen su influencia sobre el mundo sensible inferior.
    Con respecto a los gigantes, aparte de la expresa mención que de ellos se hace en las Sagradas Escrituras: «En ese entonces había gigantes sobre la tierra, y también los hubo después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y tuvieron hijos de ellas. Estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos» (Gén., VI,4); y de las diversas tradiciones profanas muy antiguas que hablan de ellos, la que nos ilustra con más pormenor sobre el tema es Ana Catalina Emmerick, la que al respecto dice: «Uno de los descendientes de Caín fue Tubalcaín; de éste proceden varias industrias y también de él proceden los gigantes. He visto muchas veces que en la caída de los ángeles, cierto número de ellos tuvo un momento de arrepentimiento(*), o de duda, y que no cayeron tan profundamente como los demás. Estos ángeles recibieron morada en una montaña solitaria, alta e inaccesible, que en el diluvio universal quedó deshecha y se convirtió en un mar de aguas, creo que el Mar Negro. Estos ángeles tenían facultad de obrar sobre los hombres, en cuanto éstos se apartaban de Dios. Después del diluvio desaparecieron de ese lugar y fuero dispersados por el ámbito de los aires. Recién en el juicio final serán arrojados al infierno.. He visto a los descendientes de Caín volverse cada vez más impíos y sensuales. Se dirigieron siempre más a esos lugares, y los ángeles caídos se posesionaron de muchas de esas malas mujeres y las dirigían enseñándoles toda suerte de industrias y seducciones. Los hijos de estas mezclas eran de grande estatura; estaban llenos de toda clase de mañas y artificios y se hicieron instrumentos de los espíritus y ángeles caídos. De este modo se formó en esa montaña y a su alrededor una raza de gente que por la la fuerza y la seducción trató de pervertir a los descendientes del justo Set. Fue entonces cuando Dios anunció a Noé el diluvio, y el patriarca tuvo mucho que sufrir por causa de este pueblo impío y perverso.
    He visto muchas cosas de este pueblo de gigantes. Con suma facilidad llevaban enormes piedras a las altas montañas; se volvían más atrevidos, y hacían obras enteramente maravillosas. Los he visto subir derecho por los troncos de los árboles y por las paredes de los edificios, tal como hacen hoy los poseídos por el demonio. Lo podían todo, aun las cosas cosas que parecían más extraordinarias; pero lo más eran fantasmagorías y artificios que hacían por arte diabólica.(…)Hacían toda clase de figuras y trabajos de metal y de piedra. De la ciencia de Dios no tenían ya rastro alguno y se hacían toda clase de ídolos para adorarlos. He visto que de pronto hacían de una piedra cualquiera una imagen perfecta, y la adoraban,o algún animal espantoso u otro objeto de abyección. Lo sabían todo, lo veían todo; preparaban venenos; ejercían la magia, y se entregaban a toda clase de pecados. (…) [a sus mujeres] Las he visto ir de un lado a otro para seducir a las mejores razas y llevarlas a los desórdenes que ella practicaban. No edificaban casas como las nuestras, sino que hacían torres redondas, muy gruesas, de piedras relucientes, en cuyas bases se apoyaban pequeñas viviendas, que llevaban a extensas cuevas , donde se entregaban na sus horrendos desórdenes y pecados. Sobre los techos de estos edificios se podía caminar en derredor. Subían a las torres y miraban a través de ciertos telescopios a muy grande distancia; pero no por la perfección de estos instrumentos, sino por arte satánica. Veían donde había otros pueblos y ciudades; iban allá, y los vencían, e introducían esta falsa libertad. Los he visto ofrecer sacrificios de niños, a los cuales enterraban vivos. Dios hundió esta montaña con sus moradores profundamente en el diluvio universal.
    Enoch, antepasado de Noé, predicaba contra este pueblo perverso. (…) De estos gigantes salieron también hombres potentes, tenidos más tarde por dioses en los pueblos paganos. Las primeras mujeres que se dejaron poseer por estos demonios sabían lo que hacían; las demás no lo sabían, pero lo tenían ya metido en la carne y la sangre como otra culpa de origen.»
    .
    (*) Acerca de los ángeles menos culpables parece coincidir con Santa Francisca Romana, en cuyas revelaciones sobre el Infierno se lee: «Los demonios que están en el aire y entre nosotros son aquéllos que en el tiempo de la rebelión de Lucifer no se opusieron a los planes del rebelde y pensaron permanecer indiferentes entre Dios y Lucifer».

    (Ana Catalina Emmerick: Visiones y Revelaciones completas Tomo II, pp. 33-34)

    Por cierto que lo que dice la monja estigmatizada de Dülmen no nos obliga a un asentimiento de fe ni nada que se parezca. No obstante, como ya ha sido expuesto por mí en este mismo blog a raíz de una impugnación sobre la credibilidad de sus visiones, puedo decir por una parte que las mismas han sido estimadas grandemente nada menos que por un Papa, Pío IX, el cual ordenó una edición en italiano de las Visiones y Revelaciones completas; y por otra parte, que nada en sus pormenorizados relatos hay que se oponga al texto de la Revelación bíblica, o que repugne al sano sentido de la fe, sino todo lo contrario. Y en particular la narración de la Pasión de Nuestro Señor, no creo haya en toda la literatura mundial -excepción hecha del relato evangélico- sobre el tema algo más ‘edificante’ y que mueva más a la piedad.

    Me gusta

  4. Que refrescante lectura !!! Gracias por este alimento del intelecto tan estimulante. Respecto al link me manda un error 404.. Algo es necesario reparar. En cuanto a la existencia de gigantes en America, hay referencias en pinturas rupestres en Baja California en Mexico.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s