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DIME CON QUIÉN ANDAS…


 

Dime con quién andas y te diré quién eres? (II): Allá donde fueres… ¿di lo que los otros dijeren? – “Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista”

La sabiduría popular creo el famoso dicho: “Allá donde fueres, haz lo que vieres”, refiriéndose, como todos habrán entendido, a que debemos tener una cierta capacidad de adaptación a las costumbres de los lugares donde nos movemos, acaso para encontrarnos más a gusto y ser aceptados con más facilidad. Esta norma se aplica, obviamente, para aquellas prácticas que no agredan las buenas costumbres, pues también es verdad que, como católicos, nunca deberíamos frecuentar lugares donde esto ocurra. Mucho más, desde luego, si con ello ponemos en riesgo nuestra fe.

Pues bien, vimos en la anterior entrada (ver aquí ***actualizado***) quiénes fueron los protagonistas de las dos ediciones del Encuentro Mundial de Movimientos Populares (Roma – Santa Cruz de la Sierra) celebrados bajo los auspicios del Papa Francisco y promovidos por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, en colaboración con la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales. A la vista de esos elementos, cualquier católico debería tener repelús de participar en dichos eventos con apariencia de levantiscos mítines políticos. Más grave aún sería, cometiendo el error de participar, dejarse influir por las ideas subversivas que fueron pregonadas durante las variadas intervenciones que allí tuvieron lugar. Ahora, ¿qué diríamos de quien se presentase en dicho encuentro y, quizá inebriado por las soflamas revolucionarias, se uniera a ellas con sus palabras? Sería llevar a un extremo la mala aplicación del viejo dicho que, adaptado, rezaría: “Allá donde fueres, di lo que los otros dijeren”… Y nosotros ¿con quién nos quedaremos? ¿Con el discurso revolucionario de los lideres sociales o con las palabras del Magisterio?

Francisco


“Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista”


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Francisco en el I Encuentro de Movimientos Populares. Roma, 28 octubre de 2014

Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella!
No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas
. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.
Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.
Este encuentro nuestro no responde a una ideología
. Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencioné y muchas otras que me han contado… tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco. Tal vez porque molesta, tal vez porque su grito incomoda, tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman, pero sin su presencia, sin ir realmente a las periferias, las buenas propuestas y proyectos que a menudo escuchamos en las conferencias internacionales se quedan en el reino de la idea, es mi proyecto.
No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jesús les diría hipócritas. Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.
Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista. (…)
Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. (…)
Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participación que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común. Y esto con ánimo constructivo, sin resentimiento, con amor. (Discurso a los participantes en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, 28 de octubre de 2014)

Francisco en el II Encuentro Mundial de Movimientos Populares en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 9 de julio de 2015.

Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Y me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias, Señor Presidente Evo Morales, por acompañar tan decididamente este Encuentro.
¿Reconocemos que ese sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?
Si esto es así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre tierra, como decía san Francisco.
(…)
Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común, la hermana y madre tierra.
(…)
Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las “tres T”. ¿De acuerdo? Trabajo, techo y tierra. Y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen! Segundo. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: “proceso de cambio”. El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir. Hay que cambiar el corazón. Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar procesos y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por “vivir bien”, dignamente, en ese sentido. (Participación en el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra Bolivia, 9 de julio de 2015)

Enseñanzas del Magisterio

Tabla de contenido

I- Agitación, odio hacia clases superiores, rebelión, sed de justicia: instrumentos de lucha para cambiar el sistema
II- El fracaso económico y la opresión: frutos típicos del comunismo y del socialismo
III-
Las ilusiones, utopías o quimeras de “un mundo mejor” siempre son propaladas por marxistas, socialistas y comunistas


I- Agitación, odio hacia clases superiores, rebelión, sed de justicia: instrumentos de lucha para cambiar el sistema


León XIII
-El socialismo y el comunismo incentivan la manía de revoluciones entre el pueblo

Pío X
-Al defender a los pobres no se debe atizar el odio contra las clases superiores
-Los cristianos no pueden promover enemistades y rivalidades entre las clases sociales

Benedicto XV
-Las falacias de los agitadores se dirigen a los pobres para que se revelen contra los que poseen mayores bienes
-Los enemigos de la Iglesia instigan para exigir cosas inmoderadas fomentando el odio entre las clases sociales
-Los pobres deben precaverse de los enemigos que enseñan a violar el derecho ajeno
-Los absurdos errores del socialismo deben ser contrarestados por la caridad y el amor mutuo entre las clases sociales
-Los socialistas se presentan como los creadores de una “mejor vida”. Utilizan un lenguaje arrebatado y duro para excitar a las multitudes hacia la revolución social
-La diferencia de clases tiene su origen en la naturaleza misma: Dios ha hecho al pequeño y al grande

Pío XI
-El ateismo comunista trabajan por medio de sus agitadores propiciando grandes eventos y conferencias públicas
-Los comunistas unen la Santa Cruz con los símbolos del comunismo: asocian la guerra contra Dios con la lucha por el pan, un terreno propio, un buen salario y una habitación digna
-Los comunistas aprovechan la crisis económica para difundir entre los obreros los destructivos delirios de sus opiniones
-La dialéctica marxista afirmando que el conflicto mueve al mundo, exacerba la lucha de clases y los odios para que adquiera un aspecto de “cruzada” en favor de la humanidad
-Los apóstoles del comunismo explotan la miseria de los pobres para excitar la envidia contra los ricos

Pío XII
-Las desigualdades de cultura, de bienes y posición social no son un obstáculo para la existencia de la fraternidad
-Pretender la igualdad entre los hombres sería lo mismo que pretender dar idénticas funciones los diversos miembros del mismo organismo
-Trabajar por romper los vínculos entre empresarios y obreros: pretensión despótica, ciega e irracional.

Sigue el artículo completo en Denzinger-Bergoglio

2 respuestas »

  1. Bueno, parece que este año La Meca está «maldita», entre la caída de grúa que mató más de un centenar de personas a la avalancha hoy sucedida que ya lleva más de 200 muertos y subiendo…..
    Estos moros no aprenden, su falsa religión es muerte hasta para sus mismos fieles.

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