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¿DIOS ES OMNIPOTENTE SÓLO CUANDO ES MISERICORDIOSO ?


¿Dios es omnipotente sólo  cuando perdona?

castigo

 

Dios es el Sumo Bien y todo lo que Él hace es bueno. En esto, seguramente, estaremos todos de acuerdo, ¿verdad?

Entonces, cuando Él vio “que la maldad del hombre crecía sobre la tierra” y que todos los pensamientos de su corazón tendían siempre y únicamente al mal (Gén 6, 5), y por esto decidió borrar de la superficie de la tierra al hombre junto con los cuadrúpedos, reptiles y aves del cielo (Gén 6, 7), enviando el diluvio como castigo, Él hizo el bien, ¿verdad?

Y cuando destruyó Sodoma y Gomorra (cf. Gén 18—19), haciendo llover azufre y fuego desde el cielo, arrasando las dos ciudades y toda la vega, los habitantes y la vegetación del suelo, porque su pecado era grave, Dios hizo el bien, ¿verdad?

Y cuando amenazó destruir Nínive, a causa de los crímenes de sus habitantes, hizo el bien lo mismo que cuanto lo hizo al perdonarlos cuando se arrepintieron de sus pecados y se alejaron del mal camino, también hizo Dios el bien, ¿verdad?

Y cuando convirtió el agua del Nilo en sangre, hizo saltar ranas por toda la tierra de Egipto, transformó todo el polvo del suelo en mosquitos que atacaban a hombres y animales, mandó que un enjambre de tábanos invadiera el palacio del faraón y todo su país, hizo morir con una peste todo el ganado de los egipcios, cubrió de úlceras y llagas a hombres y animales, hizo llover granizo a punto de matar a todos los que estaban en los campos, envió langostas que devoraron toda la hierba que aún restaba en el territorio, cubrió con tinieblas durante tres días la región donde vivían los egipcios y, finalmente, mandó a su ángel exterminar todos los primogénitos (cf. Éx 7—11), Dios hizo el bien, ¿verdad?

Y cuando castigó a David por su adulterio y asesinato de Urías (cf. 2Sam 12), también obró de manera perfecta, ¿verdad?

Y lo mismo cuando, ya en el Nuevo Testamento, Herodes fue herido por un Ángel “por no haber dado gloria a Dios y expiró, comido de gusanos” (Hch 12, 23), y Ananías y Safira fueron fulminados por haber mentido al Espíritu Santo (Hch 5, 1-10), ¿verdad?

Creemos que esos ejemplos son suficientes para convencernos de que Dios “es poderoso cuando perdona y cuando descarga su ira. Tan grande como su misericordia es su severidad, y juzga al hombre según sus obras” (Eclo 16, 11-12).

Los mismos ejemplos sirven para demostrar que cuando Dios inflige una punición verdaderamente vence al mal, sea cuando el castigo sirve como medio correctivo o intimidatorio para el pecador, sea como medio vindicativo, expiando la ofensa hecha a Él, sea, en fin, como elemento de restauración del orden moral perturbado por el pecado.

En los recientes discursos sobre la misericordia, el Papa Francisco parece olvidar estos principios. Sea cuales sean los motivos por los cuales lo hace, lo cierto es que transmite una idea auténticamente bergogliana, confusa y muy distinta de la verdadera: según Él, Dios sí es omnipotente, pero sólo cuando muestra su misericordia; cuando manifiesta su justicia y castiga, el Señor no vence al mal, solo lo limita… Veamos sus palabras y los que nos enseña el Magisterio de la Iglesia sobre este asunto

[Así habló Francisco recientemente: ]

“Cuando Dios inflige una pena al culpable, no vence al mal, sino que simplemente lo contiene. Sólo respondiendo con el bien es que el mal puede ser vencido”-“Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia.”

[Comentario de Denzinger-Bergoglio:] Es muy agradable y, sobre todo, nos causa amor y admiración, pasear por las páginas del Evangelio y encontrar a aquel Jesús que “pasó haciendo el bien” (Hch 10, 38), curando a todos, perdonando los pecados, multiplicando los panes, resucitando a los muertos y bendiciendo a los niños. Pero, en contraposición, una verdad se olvida en nuestros días, e incluso llega a ser odiada por muchos que quieren arrancarla de las conciencias: en unidad inseparable del Jesús misericordioso, está el justo, el severo, el íntegro y radical, que no tolera las abominaciones ni los errores de los obstinados. Ambos son el mismo Jesús… con ambas caras Jesús es bueno, Jesús es la Bondad.

Las páginas del Evangelio nos muestran claramente esta realidad tan dura, pero que brota del mismo Divino Corazón tan lleno de dulzura y misericordia.

Frente a la corrupción hodierna y a los desvíos tan graves que la humanidad está tomando contra su eterna ley, ¿Cristo, que es Dios inmutable, dejará de ser justo y pasará a ser sólo misericordioso? ¿Estaremos actuando de forma sensata riéndoles las gracias a los pecadores que se enorgullecen de su estado y no tienen la más mínima intención de cambiar? ¿O procediendo de esta forma estamos envileciendo nuestra dignidad de hijos de Dios para acomodarnos al mundo? Para responder estas preguntas, conviene recordar lo que nos enseña la doctrina católica perenne sobre el verdadero sentido de la justicia y la misericordia divinas.]

Francisco

giubileo-2015 papa francesco

La Sagrada Escritura nos presenta a Dios como misericordia infinita, pero también como justicia perfecta. ¿Cómo conciliar las dos cosas? ¿Cómo se articula la realidad de la misericordia con las exigencias de la justicia? Podría parecer que son dos realidades que se contradicen; en realidad no es así, porque es precisamente la misericordia de Dios que lleva a cumplimiento la verdadera justicia. ¿Pero de qué justicia se trata?
Si pensamos en la administración legal de la justicia, vemos que ahí quien se considera víctima de un abuso se dirige al juicio en el tribunal y pide que se haga justicia. Se trata de una justicia retributiva, que inflige una pena al culpable, según el principio de que a cada uno se le debe dar lo que le es debido. Como dice el libro de los Proverbios: “Quien obra rectamente va derecho a la vida. Quien va tras la maldad camina hacia la muerte” (11, 19). También Jesús habla de ello en la parábola de la viuda que iba continuamente con el juez y le pedía: “Hazme justicia frente a mi adversario” (Lc 18, 3).
Este camino, sin embargo lleva aún a la verdadera justicia porque en realidad no vence al mal, sino que simplemente lo contiene. En cambio, sólo respondiendo a ello con el bien, es como el mal puede ser realmente vencido.
(Audiencia general, 3 de febrero de 2016)

Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. “Dios es amor” (1 Jn 4, 8.16), afirma por la primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el Evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión.
Jesús, ante la multitud de personas que lo seguían, viendo que estaban cansadas y extenuadas, perdidas y sin guía, sintió desde lo profundo del corazón una intensa compasión por ellas (cf. Mt 9, 36). A causa de este amor compasivo curó los enfermos que le presentaban (cf. Mt 14,14) y con pocos panes y peces calmó el hambre de grandes muchedumbres (cf. Mt 15, 37). Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales. (Bula de convocación del Jubileo extraordinario de la Misericordia, n. 4.8, 11 de abril de 2015)

[Nota del Administrador de este blog: Estas palabras de Francisco contradicen la enseñanza bimilenaria de la Iglesia, los santos Padres, fuente de la Tradición infalible, el Magisterio de los papas, la enseñanza de los doctores, la predicación de los santos, el ejemplo de los buenos católicos al mostrar lo que creían y era objeto de su Fe católica, esto es que la Misericordia y la Justicia de Dios son atributos inseparables, en los cuales brilla por igual su Omnipotencia, y que para nosotros a veces son difíciles de juntar pero que hay que adorar y aceptar con humildad y resignación de nuestra mente y miras humanas, dejando el juicio sobre ellos a la infalible doctrina de la Iglesia, a la que como buenos hijos nos debemos someter.

Francisco contradice todo lo anterior y su revolucion no es en absoluto obra de Dios]

Extraído de Denzinger-Bergoglio

3 respuestas »

  1. Los atributos de Dios son eternos, como eterno es EL, Bondad infinita, SUMA Verdad, MISERICORIDA INFINITA, que no merma en absoluto su JUSTICIA, su FIDELIDAD y el Derecho, como leemos en el salmo 89 que alaba la infinita Misericordia del Señor, así como su Justicia y su Fidelidad.

    La JUSTICIA Y EL DERECHO son el fundamento de Tu Trono;
    LA MISERICORDIA Y LA VERDAD van delante de ti.

    Salmo 89

    1 Por siempre cantaré de LAS MISERICORDIAS del SEÑOR;
    con mi boca daré a conocer TU FIDELIDAD a todas las generaciones.
    2 Porque dije: Para siempre será edificada LA MISERICORDIA;
    en los cielos mismos establecerás TU FIDELIDAD.
    3 Yo he hecho un pacto con mi escogido,
    he jurado a David mi siervo:
    4 Estableceré tu descendencia para siempre,
    y edificaré tu trono por todas las generaciones.

    Selah

    5 Los cielos alabarán tus maravillas, SEÑOR,
    y también TU FIDELIDAD en la asamblea de los santos.
    6 Porque, ¿Quién en el firmamento se puede comparar al SEÑOR?
    ¿Quién entre los hijos de los poderosos es como el SEÑOR,
    7 Dios muy temido en el consejo de los santos,
    e imponente sobre todos los que están en su derredor?
    8 Oh SEÑOR, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú, poderoso SEÑOR?
    Tu FIDELIDAD también te rodea.
    9 Tú dominas la soberbia del mar;
    cuando sus olas se levantan, tú las calmas.
    10 Tú aplastaste a Rahab como a uno herido de muerte;
    esparciste a tus enemigos con tu brazo poderoso.
    11 Tuyos son los cielos, tuya también la tierra;
    el mundo y todo lo que en él hay, tú lo fundaste.
    12 El norte y el sur, tú los creaste;
    el Tabor y el Hermón aclamarán con gozo a tu nombre.
    13 Tú tienes un brazo fuerte;
    tu mano es poderosa, tu diestra es exaltada.
    14 La JUSTICIA Y EL DERECHO son el fundamento de tu trono;
    LA MISERICORDIA Y LA VERDAD van delante de ti.
    15 ¡Cuán bienaventurado es el pueblo que sabe lo que es la voz de júbilo!
    Andan, SEÑOR, a la luz de tu rostro.
    16 En tu nombre se regocijan todo el día,
    y por TU JUSTICIA son enaltecidos.
    17 Porque tú eres la gloria de su potencia,
    y por tu gracia es exaltado nuestro poder.
    18 Pues del SEÑOR es nuestro escudo,
    y del Santo de Israel nuestro rey.
    19 Una vez hablaste en visión a tus santos,
    y dijiste: He ayudado a un poderoso;
    he exaltado a uno escogido de entre el pueblo.
    20 He hallado a David mi siervo;
    lo he ungido con mi óleo santo,
    21 y con él estará siempre mi mano;
    mi brazo también lo fortalecerá.
    22 No lo engañará el enemigo,
    ni lo afligirá el hijo de maldad.
    23 Sino que yo aplastaré a sus adversarios delante de él,
    y heriré a los que lo aborrecen.
    24 Con él estarán MI FIDELIDAD Y MI MISERICORDIA,
    y en mi Nombre será exaltado su poder.
    25 Pondré también su mano sobre el mar,
    y su diestra sobre los ríos.
    26 El clamará a mí: Mi Padre eres tú,
    mi Dios y la roca de mi salvación.
    27 Yo también lo haré mi primogénito,
    el más excelso de los reyes de la tierra.
    28 Para siempre conservaré MI MISERICORDIA hacia él,
    y mi pacto le será confirmado.
    29 Así estableceré su descendencia para siempre,
    y su trono como los días de los cielos.
    30 Si sus hijos abandonan mi ley
    y no andan en mis juicios,
    31 si violan mis estatutos
    y no guardan mis mandamientos,
    32 entonces CASTIGARÉ CON VARA SU TRANSGRECIÓN,
    y CON AZOTES SU INIQUIDAD.
    33 Pero no quitaré de él MI MISERICORDIA,
    ni obraré falsamente en MI FIDELIDAD.
    34 No quebrantaré mi pacto,
    ni cambiaré la palabra de mis labios.
    35 Una vez he jurado por mi santidad;
    no mentiré a David.
    36 Su descendencia será para siempre,
    y su trono como el sol delante de mí.
    37 Será establecido para siempre como la luna,
    fiel testigo en el cielo.

    Selah

    Lo mismo encontramos en el salmo 101, La Misericordia y la Justicia van de la mano.

    Salmos 101

    Salmo de David.

    1 La MISERICORDIA Y LA JUSTICIA CANTARÉ;
    a ti, oh SEÑOR, cantaré alabanzas.
    2 Prestaré atención al CAMINO DE INTEGRIDAD. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí?
    En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa.
    3 No pondré cosa indigna delante de mis ojos;
    aborrezco la obra de los que se desvían;
    no se aferrará a mí.
    4 El corazón perverso se alejará de mí;
    no conoceré maldad.
    5 Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo;
    no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.
    6 Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo;
    el que anda en camino de integridad me servirá.
    7 El que practica el engaño no morará en mi casa;
    el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.
    8 Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra,
    para extirpar de la ciudad del SEÑOR a todos los que hacen iniquidad.

    y en el Salmo 51 vemos que lo único que se requiere para que El infinitamente Justo, Sabio, Omnipotente y Único Dios verdadero derrame su Misericordia sobre los pecadores, es un corazón arrepentido:

    1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
    conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
    2 Lávame por completo de mi maldad,
    y límpiame de mi pecado.
    3 Porque yo reconozco mis transgresiones,
    y mi pecado está siempre delante de mí.
    4 Contra ti, contra ti sólo he pecado,
    y he hecho lo malo delante de tus ojos,
    de manera que eres justo cuando hablas,
    y sin reproche cuando juzgas.
    5 He aquí, yo nací en iniquidad,
    y en pecado me concibió mi madre.
    6 He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,
    y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
    7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
    lávame, y seré más blanco que la nieve.
    8 Hazme oír gozo y alegría;
    que se regocijen los huesos que has quebrantado.
    9 Esconde tu rostro de mis pecados,
    y borra todas mis iniquidades.
    10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
    y renueva un espíritu recto dentro de mí.
    11 No me eches de tu presencia,
    y no quites de mí tu santo Espíritu.
    12 Restitúyeme el gozo de tu salvación,
    y sostenme con un espíritu de poder.
    13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
    y los pecadores se convertirán a ti.
    14 Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación;
    entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.
    15 Abre mis labios, oh Señor,
    para que mi boca anuncie tu alabanza.
    16 Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
    no te agrada el holocausto.
    17 Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
    al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
    18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;
    edifica los muros de Jerusalén.
    19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
    el holocausto y el sacrificio perfecto;
    entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

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  2. entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

    Ese es el problema, porque todo sacrificio de novillos y lo que sean, terminan con Nuestro Señor , pero asi como hay cultos que viven en el antiguo pacto estarían justificados los sacrificios de animales. Y es por nuestro Señor que vivimos en la nueva y eterna Alianza. el que CREA…san Mateo XVI XVI.

    San Bernabé, detalla, y explica, lo que en el antiguo pacto no entendían por ser carnales, y luego es san Pablo quien detalla, tanto lo referente a sacrificios a demonios como que la ley no justifica a nadie, ni los novillos o animales, perdonan pecados. Por eso el santo Holocausto es uno y es Nuestro Señor., que dio su Vida por nosotros.

    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él CREE, no se pierda, mas tenga vida eterna. Amén. San Juan III.

    No Francisco el Nombre del Señor no es misericordia, es YO SOY EL QUE ES, era y es, era es y ha de venir/ viniento, el Omnipotente. San Atanasio. Todo el Juicio dio el Padre, en su mano al Hijo Bendito de Dios VIVO. El juicio es.

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  3. La llamada Epístola de Bernabé, atribuida antiguamente al compañero de San Pablo

    II. El cristianismo muestra la invalidez del judaísmo.

    El Señor por medio de todos sus profetas ha puesto de manifiesto que no tiene necesidad ni de sacrificios ni de holocaustos ni de ofrendas, diciendo en cierta ocasión: «¿Qué se me da a mí de la multitud de vuestros sacrificios? —dice el Señor—. Estoy harto de holocaustos, y no quiero la grasa de vuestros corderos ni la sangre de vuestros toros y machos cabríos… No soporto vuestros novilunios y vuestros sábados» (Is 1, 11ss).

    El Señor invalidó todo esto a fin de que la nueva ley de nuestro Señor Jesucristo, que no está sometida al yugo de la necesidad, tuviera una ofrenda no hecha por mano de hombre.

    En cuanto a la circuncisión, en la que ellos ponen su confianza no tiene valor alguno.

    Porque el Señor ordenó la circuncisión, pero no de la carne.

    Pero ellos transgredieron el mandato porque el ángel malo los enredó.

    Nuestra salvación en Cristo El Señor soportó que su carne fuera entregada a la destrucción para que fuéramos nosotros purificados con la remisión de los pecados, que alcanzamos con la aspersión de su sangre.

    Sobre esto está escrito aquello que se refiere en parte a Israel y en parte a nosotros, y dice: «Fue herido por nuestras iniquidades y quebrantado por nuestros pecados: con sus heridas hemos sido sanados. Fue llevado como oveja al matadero y como cordero estuvo mudo delante del que le trasquila» (Is 53, 5-7).

    Por esto hemos de dar sobremanera gracias al Señor, porque nos dio a conocer lo pasado, nos instruyó en lo presente y no nos ha dejado sin inteligencia de lo por venir…

    http://www.mercaba.org/TESORO/427-5.htm

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