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BREVE DE PÍO IX A DOM PRÓSPERO GUÉRANGER


 

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BREVE DE 12 DE MARZO DE 1870 DE S.S. PÍO IX A DOM PRÓSPERO GUÉRANGER, ABAD DE SOLESMES 

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“Carísimo hijo, salud y bendición apostólica.”

“Es cosa sumamente deplorable el que se encuentren entre los católicos algunos que, gloriándose de ese nombre, se muestran a la vez completamente imbuidos de principios corrompidos, y que adhieran a ellos con tal obstinación que ya no saben someter con docilidad su inteligencia al juicio de la Santa Sede cuando éste les es contrario, incluso cuando el asentimiento común y las recomendaciones del episcopado vienen a confirmarlo, Y van todavía más lejos, ya que, haciendo depender el progreso y la felicidad de la sociedad humana de esos principios corrompidos, se esfuerzan en inclinar a la mismísima Iglesia hacia sus sentimientos; mirándose como los únicos sabios, no se avergüenzan de dar el nombre de partido ultramontano a toda la familia católica, que piensa muy diferentemente que ellos.

Esta LOCURA llega a tales extremos, que emprenden hasta el rehacer hasta la misma divina constitución de la Iglesia, y adaptarla a las formas modernas de los gobiernos civiles, con el fin de humillar más fácilmente la autoridad del Jefe Supremo que Cristo le ha dado y del que temen las prerrogativas. Por ello se les ve presentar con suma AUDACIA, como si fueran indudables, o al menos, completamente libres, ciertas doctrinas muchas veces reprobadas, y VOLVER A EXHUMAR por enésima vez los mismos textos insertos en las obras de los antiguos defensores de esas condenadas teorías, controversias históricas, pasajes mutilados, calumnias lanzadas contra los Pontífices Romanos, y todo género de sofismas. Con toda impudencia, vuelven a poner todas estas cosas sobre la mesa sin tener en cuenta de ninguna manera los argumentos con los que ya han sido cien veces refutados.

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El Papa soberano Señor Apostólico

 

Su objetivo no es otro que agitar los espíritus, y excitar las mentes a favor de su facción; al vulgo ignorante contra el juicio comúnmente profesado. Además del daño que ocasionan sembrando así la controversia entre los fieles y entregando a discusión callejera las cuestiones más delicadas, Nos reducen a deplorar en su conducta una sinrazón tan grande como lo es su audacia. Si creyeran firmemente, como los demás católicos, que el Concilio Ecuménico está gobernado por el Espíritu Santo, y que es únicamente por el soplo de ese divino Espíritu que define y propone lo que ha de ser creído, jamás se les habría ocurrido que cosas, o bien no reveladas, o dañosas para la Iglesia, pudiesen ser allí (en el Concilio) definidas, y no se imaginarían que mediante maniobras humanas podrán parar la fuerza del Espíritu Santo, e impedir la definición de cosas reveladas y útiles a la Iglesia.

Tampoco se persuadirían de que haya estado alguna vez prohibido el proponer a los Padres (del Concilio), de modo conveniente, y con el fin de hacer surgir más abundantemente la luz a través de una leal discusión, las dificultades que pudiesen oponer contra tal o cual definición. Si sólo les moviera ese motivo, se abstendrían de todas las maquinaciones con las que habitualmente tratan de captar los sufragios en las asambleas populares, y esperarían con tranquilidad y respeto el efecto que produce la luz que proviene de lo Alto.

He aquí por qué pensamos que habéis prestado un servicio extremadamente útil a la Iglesia emprendiendo la refutación de las principales aserciones que solemos encontrar publicadas bajo dichas influencias, y poniendo al descubierto el espíritu de ODIO, LA VIOLENCIA Y EL ENGAÑO que en ellas dominan;

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habéis llevado a cabo esta obra con tal solidez, con una brillantez y una abundancia de argumentos tomados de la antigüedad sagrada y de la ciencia eclesiástica tal, que reuniendo muchas cosas en pocas palabras, habéis arrebatado todo prestigio de sabiduría a los que habían envuelto sus pensamientos bajo los velos de discursos DESPROVISTOS DE RAZÓN. Restableciendo la verdad de la Fe, del sano derecho y de la historia, habéis defendido el interés de los fieles, tanto de los instruidos como de los más simples. Os expresamos Nuestra particular gratitud por el homenaje que con este libro Nos habéis tributado, y presagiamos un feliz y muy crecido triunfo para el fruto de vuestras vigilias.

Como augurio de tal éxito, y prenda de Nuestra paternal benevolencia, os acordamos con vivo afecta nuestra bendición apostólica.

Dado en Roma, en San Pedro, el 12 de Marzo 1870,
El año 24 de Nuestro Pontificado.

Pio IX, Papa.”

Fray Eusebio de Lugo
17 de mayo de 2013
La verdad es que me sigue admirando hasta qué punto puede llegar la pertinacia de los enemigos de la verdad y de la infalibilidad de los sucesores de Pedro, que no temen volver a poner una y otra vez sobre el tapete los mismos infundios históricos cien y mil veces refutados ya, entre otras, con ocasión de la celebración del Concilio Vaticano I.

Por ello, quisiera he dejado plasmada aquí la opinión del mismo Papa Pío IX, expresada mediante un Breve en el que felicitaba al santo y sabio Dom Próspero Guéranger, abad de Solesmes y restaurador de la vida monástica benedictina en Francia, por haber refutado tan hábilmente las ç

Así habla un Papa, y no como algún que otro Francisco…

Como ven, ya se veía obligado el Papa a denunciar una y otra vez la audacia, la perfidia, la malicia y la deshonestidad de los que recurrían a cualquier medio ignoble con tal de impedir la definición no de la infalibilidad como tal, sino de la Soberanía del Papa, también en la definición de la doctrina, y en su poder supremo de imponer a los fieles la creencia interna y la profesión externa de las verdades de Fe y moral independientemente del consenso de la Iglesia, (ex sese, non ex consensu Ecclesiae) es decir, independientemente de una especie de contra-poder constituido por un Colegio episcopal que sería también él, sujeto habitual del poder supremo y soberano en la Iglesia.

Ahí estaba la verdadera cuestión, no simplemente el definir la infalibilidad, cosa que sólo se ha hecho parcialmente, y se habría hecho más completamente, abarcando también la infalibilidad del Magisterio del Papa sólo, si los enemigos de la Sede Romana no hubieran conseguido que las fuerzas masónicas desencadenaran la guerra franco-prusiana, y la invasión de los Estados Pontificios por las tropas “italianas”.

Y el Papa apunta claramente la intención última de esos lobos revestidos con mitra o cappa magna:

con el fin de humillar más fácilmente la autoridad del Jefe Supremo que Cristo le ha dado y del que temen las prerrogativas

Siempre igual, por lo menos desde el S. XIV, la misma obsesión por escapar del yugo del “dulce Cristo en la tierra”, en palabras de santa Catalina de Siena.

Cuando vemos a un tal “decime Jorge” teatralizar obscenamente una pretendida humildad, pregúntense lo que realmente está diciendo. Está humillando la dignidad suma que muchos millones de católicos ignorantes o infieles aún le atribuyen, ayudado por legiones de ilusos “tradis” que creen estar haciendo un gran favor a la Iglesia repitiendo los errores galicanos, con tal de seguir conservando la ilusión de que siguen teniendo un Papa de verdad…

Eso, por no hablar de algunos sacerdotes, que desde el púlpito, mirándose como los únicos sabios, como dice el Papa, se dedican a insultar con los más groseros epítetos a todos los que procuran demostrarles que sus teorías no son en absoluto materia de libre discusión, más o menos opinables, sino muy condenadas y reprobadas por la voz de la Iglesia:

Por ello se les ve presentar con suma AUDACIA, como si fueran indudables, o al menos, completamente libres, ciertas doctrinas muchas veces reprobadas, y VOLVER A EXHUMAR por enésima vez los mismos textos insertos en las obras de los antiguos defensores de esas condenadas teorías, controversias históricas, pasajes mutilados, calumnias lanzadas contra los Pontífices Romanos, y todo género de sofismas. Con toda impudencia, vuelven a poner todas estas cosas sobre la mesa sin tener en cuenta de ninguna manera los argumentos con los que ya han sido cien veces refutados.”

Ya que parece que nuestra pobre voz sólo parece enfurecerlos más, esperamos que la voz del Vicario de Cristo pueda servirles de espejo en que puedan comprobar su desvarío, y cambiar, por fin, las rutinas mentales inculcadas por ciertos maestros galicanos, y que tan bien les han servido hasta ahora…

[Subrayados del Breve pontificio  y del comentario, son del editor del blog]

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